Una historia no es nada sin sus personajes y estos obedecen a arquetipos que se encuentran en toda clase de narraciones. No es necesario conocerlos como lo vamos a hacer ahora para implementarlos en las historias porque ya nos suenan gracias a los cuentos, los libros y las películas, que nos ayudan a crearlos de forma inconsciente, según el psicoanalista Jung [L: amado por su familia, odiado por los estudiantes :D].
Los personajes arquetipo obedecen a ciertas funciones y estas pueden cambiar a lo largo de la historia. Alguien que empieza siendo un Héroe puede terminar siendo la Sombra o el Mentor. Nada es rígido, todo depende del momento y de lo que se necesite para la escena concreta o el tramo de la fábula. Don Vogler sugiere que imaginemos los arquetipos como máscaras y también como facetas del Héroe, infinitas posibilidades a los que su Viaje puede llevarle.
Vamos a seguir el esquema de don Vogler, sencillo y claro, para hablar de los arquetipos más recurrentes, a pesar de que resaltar que hay más, muchísimos más, y a menudo los géneros tienen arquetipos particulares —como poli bueno/poli malo en las películas actuales—:
EL HÉROE
Nos dicen que recordemos los ideales, no al hombre,
porque un hombre se puede acabar.
Pueden detenerle, pueden matarle, pueden olvidarle,
pero cuatrocientos años más tarde los ideales
pueden seguir cambiando el mundo.
V de Vendetta
El Héroe es la figura central de la historia. Se podría decir que se trata de un arquetipo que busca completarse a sí mismo por medio de encuentros con otros personajes y la superación de diversas pruebas. El público o los lectores se identifican con él/ella, ya sea por sus circunstancias, sus motivaciones o sus deseos. Una buena historia invita a proyectarte en su Héroe, sea bueno, malo o alguien con quien nunca hayas pensado que podrías identificarte y te permite ver el mundo desde su punto de vista.
