Recordatorio

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viernes, 3 de noviembre de 2017

La génesis de un género: los pioneros olvidados de la espada y brujería



¡Buenas a todas y todos! Podéis llamarme Xeethra. Estoy muy contento de poder estar hoy con vosotros en esta Mazmorra donde se habla de cosas tan chulas e interesantes. ¡Gracias a Frederika por invitarme! Tengo muchas ganas de presentaros este primer artículo, y espero que os guste tanto leerlo como yo he disfrutado escribiendo. ¿Empezamos?


Soy un guiverno rosa, sí. Lo comprenderé si no sois capaces de soportar tan desbordante masculinidad.
Teniendo en cuenta lo inmensamente popular que es, hoy en día, la fantasía heroica (también llamada “de espada y brujería”), siempre me ha sorprendido lo poco que se habla sobre los orígenes del género (o cualquier cosa anterior a los años cincuenta, vaya). Cuando yo empecé a leer literatura fantástica, hubo una pregunta que se me vino de inmediato a la cabeza: ¿por qué Tolkien decidió escribir El Señor de los Anillos? Permitidme ser más específico: ¿por qué un hombre como J.R.R. Tolkien, en un momento histórico determinado, escribe una novela con las características específicas que tiene El Señor de los Anillos? Y es una de esas cosas que las piensas y ya no se te van, que le sigues dando vueltas día tras día. Así que me puse las pilas y empecé a clavar codos delante del ordenador, para entender de dónde viene toda esta obsesión con las espadas y los brujos…

No, Geralt, esta vez no venimos a hablar de ti. Egocéntrico, que eres un egocéntrico.

Solemos entender que Tolkien se distingue de otros novelistas de su tiempo porque se inspira en la mitología antigua, las epopeyas y la épica, los cantares de gesta y los cuentos folclóricos para construir un mundo secundario (imaginario, que sustituye al real) habitado por magos, dioses y criaturas de leyenda donde se desarrolla la historia de sus libros. Pero una cosa son las fuentes de inspiración, y otra muy distinta los precedentes directos. Tolkien, al igual que todos los escritores, no es más que el producto de una evolución histórica. Y lo mismo podemos decir de C.S. Lewis, de Ursula K. Le Guin, de Michael Ende y de cualquier otro autor o autora del género. La idea de la fantasía como una literatura de mundos imaginarios precede por muchos años a la obra de Tolkien y sus contemporáneos. De lo que quiero hablaros hoy es de esos primeros valientes, los pioneros que se atrevieron a imaginar una forma distinta de hacer literatura. Esta es la historia de cómo nace la novela fantástica moderna.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Worldbuilding con ejemplos: Creando una religión occidental


¡Bienvenidos a la Mazmorra! ¡Frederika a vuestro servicio! Esta vez vamos a buscar ejemplos para crear una religión basada en nuestra cultura occidental. Recordad que esto no es un cómo hacer una religión, sino una serie de reflexiones con novelas existentes sobre dónde buscar buenos referentes para empezar a trabajar.

¿Qué es una religión? ¿Cómo funciona? ¿Se come? ¿Es algo más que ir a misa todas las mañanas? ¿Tienes que creer para ser partícipe de una religión?

Pues definir una religión es un asunto complejo, así que dejaré ese asunto en manos de gentes más capaces que yo, de modo que imaginad lo delicado que es elaborar algo así en una novela de fantasía. Puede que por eso no se le preste mucha atención. Hasta donde he visto, te sueltan cuatro dioses para rezar, un sacerdote malo, una bruja y tirando. ¡Y eso si hay sacerdotes! En ocasiones la figura del sacerdote se mezcla fuerte con el de brujo/a y tenemos así a las Aes Sedai de La rueda del tiempo o a los hechiceros de la Dragonlance —sí, sé que hay sacerdotes, pero su papel como religiosos es casi nulo al lado de los hechiceros que respetan y promueven las enseñanzas de sus respectivos dioses—.

¡Ojo! No en toda historia tiene que haber religión, pero debería ser una decisión consciente. Por ejemplo, la que hizo don Tolkien al señalar que no deseaba que hubiera en la Tierra Media nada similar a una religión o la opción de doña Fuyumi Ono en sus Doce Reinos, donde hay dioses pero su presencia es muy superficial porque para eso están los Emperadores. En cambio, don George RR Martin metió una religión aparentemente importante (la de los sentones) pero que no tiene un especial desarrollo, solo el justo para atraer a un lector y doña Rowling metió toda la religión cristiana pero jamás la profundizó ni la explicó desde el punto de vista de los magos.


Sin duda Tolkien tenía unos Valar impresionantes,pero no hay ninguna religión  a su alrededor.
Así que, en general, considero difícil encontrar un libro que tenga una religión bien construida. Por ello y para desgracia para los lectores, a veces hablaré más de la Biblia o religiones actuales que de novelas pero ¡qué se le va a hacer! Si algún alma caritativa muggle quiere recomendarme libros donde se toquen estos temas, iré encantada a leerlos.

Para empezar, una breve explicación. La religión suele ser institucional, al menos desde el punto de vista del worldbuilding, pero puede no serlo. Si cogemos por ejemplo la idea animista del Clan del oso cavernario —y mirad que no me gusta el libro pero tiene buenos puntos— encontraremos que hay unas ideas muy básicas relacionadas con la naturaleza que se comparten entre varias familias o clanes. Se rinde culto a estas criaturas y hay una suerte de chamán para interpretar sus designios.


¿Es una religión? Nnnno. El animismo que encontramos entre los dioses de los árboles de Canción de hielo y fuego o los kami japoneses es eso, animismo, no religión.

Una religión, a nivel general, tiene ciertos puntos que se comparten en cualquier lugar: un dios, diosa, dioses, o figura divinizada —como ha pasado con el budismo—; un texto escrito (no es imprescindible, pero en religiones grandes suele pasar para recoger las enseñanzas de los mayores sacerdotes), una especie de ley básica (puede ser la shari’a o los textos canónicos de la Iglesia Católica), sacerdotes ordenados, un templo, un símbolo para representar a la religión y fechas. Muuuchas fechas. ¿Hay más? Ooh, sí. Las religiones se suelen relacionar con una lengua concreta, como el cristianismo con el latín, el Islam con el árabe o el judaísmo con el hebreo. También hay reglas a la hora de vestir, a la hora de comer, de rezar, de enterramiento, de boda.

¡Pero calma! No se puede ver todo en un único artículo y vamos a tratar lo más simple posible de forma superficial. ¡Allá vamos!


viernes, 28 de julio de 2017

Análisis: Róndola, de Sofía Rhei

Bienvenidos a la Mazmorra! ¡Frederika a vuestro servicio! Hoy toca analizar Róndola y, para ello, quiero traer una cita que creo que resume muy bien los problemas de este libro:


—La vulgaridad no me parece necesaria (...)

—Puede que no, pero ser capaz de acercarse a una polla sin tenerle miedo sí que lo es. (p. 285)

Esta es una conversación entre Mira y Hereva, dos personajes principales. Para comprender por qué traigo esta cita hay que tener en cuenta que, durante buena parte de la historia, Mira hace las veces de la voz de la «razón», la «experiencia» y lo «práctico». Mira, por desgracia, es también la voz de la autora, por lo que está presentando una y otra vez el mensaje final de la historia, más allá de aceptarte a ti misma (después de convertirte en lo que tu «mejor amiga» cree que es correcto y dejes de ser una mosquita muerta que no quiere salir con el primer extraño con el que se cruza, claro) o de reconocer tu propia valía. Al fin y al cabo, Róndola no sabe bien qué es como obra pero se inclina hacia una novela erótica sin argumento. Y no tengo nada en contra de las novelas que van al porno y punto. Pero es que Róndola te quiere, además, dar lecciones de vida y de sexo [L: Léase tratar a tu lector como un idiota al que tienes que enseñar. Hacerle reflexionar, pa qué].

Este libro es un intento constante de liberación sexual, de abrazar el sexo sin miedo a las consecuencias —supongo que los capuchones de cerdo son una buena forma de evitar que Mira tenga mil hijos. Y anticonceptivos de hierbas. Pero para qué preocuparse por las enfermedades— y liberándose de los estereotipos patriarcales. Si un hombre puede, una mujer también. Esto, perfectamente, podría haberse presentado en cincuenta páginas con un personaje que tuviera sexo y fuera feliz con ello. Pero no, doña Rhei ha ido más lejos, a lo social. Y ha patinado, en mi opinión, de forma importante.

Situar esa idea en un mundo de cuento medieval podría haber tenido sentido en otras circunstancias, con un buen estudio de la sociedad y de comprensión de qué es lo patriarcal y qué es lo feminista. Hace poco escribí un artículo atacando a los autores que usan la excusa de lo histórico para justificar su violencia machista, porque se levantan sobre estereotipos ignorantes y solo quieren ocultar sus ganas de escribir morbo. Pues más o menos lo mismo sucede cuando quieres hacer una crítica. Para criticar un cuento, hay que saber por qué es como es. Para destruir las ideas machistas, hay que saber cuáles son.



miércoles, 25 de enero de 2017

Hielo y Fuego. Tras los versos de la Canción






Me encanta leer libros con buenas construcciones detrás, así como darme cuenta de que el autor/a me estaba gritando desde el principio que algo iba a suceder. También me gusta leer opiniones de otras personas sobre libros, porque así aprendo. Además, a menudo se nos comenta que tenemos que llevar una suerte de diarios para acostumbrarnos a leer como escritores. Así que esta sección está dedicada a explorar el primer libro de 


Canción de Hielo y Fuego 


A pesar de que me encantaría tirarme horas describiendo cada detalle —porque es mi favorito de la saga, por no decir el único que todavía me hace tilín—, los artículos serán más o menos ligeros y encaminados a resaltar detalles de presentación de lore, de personajes o de ideas. También cosas que no me convencen de forma personal o que habría deseado que Martin dejara de lado… ¡Como las comidas! ¡Basta de describirme las cenas que tienen los Lannister, Martin!

Quedáis invitados a uniros a mi pequeña Cruzada, a ver cuánto podemos aprender de este Maestro que, aunque tiene fallos, su habilidad para construir un universo sigue dejándome de piedra pómez.

Canción de Hielo y Fuego. Tras los versos de la Canción (I)

martes, 19 de abril de 2016

Análisis: El Último Deseo, Andrzej Sapkowski

Título: El Último Deseo
Autor: Andrzej Sapkowski
Sinopsis: Geralt de Rivia, brujo y mutante sobrehumano, se gana la vida como cazador de monstruos en una tierra de magia y maravilla: con sus dos espadas al hombro -la de acero para hombres, y la de plata para bestias- da cuenta de estriges, manticoras, grifos, vampiros, quimeras y lobisomes, pero sólo cuando amenazan la paz. Irónico, cínico, descreído y siempre errante, sus pasos lo llevan de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios, hallando las más de las veces que los auténticos monstruos se esconden bajo rostros humanos. En su camino sorteará intrigas, elegirá el mal menor, debatirá cuestiones de precio, hollará el confín del mundo y realizará su último deseo: así comienzan las aventuras del brujo Geralt de Rivia.

Editorial: Alamut Ediciones
Número de Páginas: 254


Hoy os traigo la reseña de una de las sagas de fantasía medieval que más bombo tiene últimamente. Digo bombo en lugar de ser actual porque las primeras ediciones no tienen nada de actual. Este libro, por ejemplo, es más viejo que el primero de Canción de Fuego y Hielo, aunque no llegó a nuestra bien amada mazmorra hasta pasado el nuevo siglo. Que hicieran unos cuantos videojuegos basados o complementarios a la saga de libros tuvo algo que ver [L: ASDF], pero en cierta manera está bien, porque el que se descubran historias ligeramente diferentes dentro de la actual fantasía medieval, que pasaron sin pena ni gloria entonces, es algo bueno.

Es algo bueno porque al menos no es una mierda supina.

El Último Deseo es una antología de cuentos, o de relatos si os da alergia la etiqueta de “cuento”, escrita por el señor Andrzej Sapkowski [G: Es muy divertido ver a Rika intentar pronunciarlo XD R: «el señor ese del brujo» es más fácil], que narra algunas aventuras del, ahora famoso, brujo Geralt de Rivia. Cada relato tiene su propia presentación, nudo y desenlace y presenta un hilo ligeramente conductor entre ellos. Según la wikia es una técnica que se llama Narración Enmarcada, en la cual los seis cuentos están unidos por una séptima narración intercalada entre estos. Como soy una dragona que lee muchas cosas iguales, diré que creo que es la primera vez que me encuentro una sucesión de relatos intercalados así y no de forma lineal o totalmente independientes. Si he leído algo más que usaba esa técnica no me acuerdo, tengo mala memoria [R: ay qué mala es la edad].

Pero vamos al lío.

Como dice la sinopsis, lo que cuentan esta serie de relatos, son las aventuras y desventuras (como introducción a la saga) de Geralt, nuestro protagonista, que se dedica a cazar monstruos para ganarse la vida. Como resumen muy pormenorizado no indica nada original, y realmente no lo es porque no es como si nunca se hubiera escrito sobre agrupaciones de cazadores, en este caso brujos, que cazan para ganar una perras. Lo interesante, lo diferente si queremos decirlo así, radica en el tipo de monstruos y en el tipo de cazador. Aquí no te vas a encontrar un gremio de caza-bichos querido, admirado y respetado, o bichos clásicos como dragones [G: Menos mal] [R: debe ser feo leer sobre el genocidio de tu especie una y otra vez] [L: A las hadas eso no nos ocurre 8D], unicornios o duendes de sombrero picudo. No. Aquí te echan un rico potaje de mitología eslava —a la que estamos poco acostumbrados porque a todo el mundo se le olvida que existe Polonia , los Balcanes o Rusia más allá de su participación en la Segunda Guerra Mundial humana— y nos encontramos con bestias llamadas estriges, kikimoras, muras, alpas, lobisomes [G: Sí, hombres-lobo de los de antes, de los silvestres] y lamias.


miércoles, 6 de abril de 2016

Análisis: Los Ojos del Cuervo, Juan Tejerina Villamuera

Título: Los Ojos del Cuervo
Autor: Juan Tejerina Villamuera
Sinopsis: Una oleada de muerte asola la ciudad de Savarish. Entre la nobleza se propaga un extraño mal que deja a su paso un reguero de cadáveres con un punto en común: las víctimas aparecen completamente desangradas y sin señales de violencia.

Cuando entre las altas esferas brota la sombra de la traición, un asesino que responde al nombre de Aldreth —y sobre cuyos ojos pesa una extraña maldición— entra en escena con el único objetivo de destapar la verdad. Lo que el mercenario no hubiese podido imaginar es el terrible secreto que se escondería detrás de la familia más poderosa de la ciudad.

Editorial: Autopublicado
Número de páginas: 439


Queridos, queridas y dragonas gruñonas, vuelvo de vacaciones para traeros otra reseña.

Como podéis observar en la ficha (si no os la habéis saltado), se trata de un libro autopublicado. Creo que podría contar con los dedos de una mano los libros autopublicados que he leído en mi larga y aburrida vida feérica. Siendo sincera, por dos motivos: no me topo con muchos y, principalmente, porque no me generan confianza. Un libro autopublicado, por lo general, solo tiene la garantía del escritor (desconocido) y sus amigos. Normalmente habrá acudido a una empresa cuyo principal cometido haya sido la impresión del libro, aunque incluya servicios de corrección. ¿Y cómo te puedes fiar de dichos servicios, si su principal interés es que el autor pague la cuota para ver el tan preciado y perfecto libro publicado? Podría decirse que Amazon tiene los mismos riesgos, su ventaja es que son ebooks baratos y hay una columna con las opiniones de los usuarios para hacerte una idea del contenido.

Por supuesto, a pesar de esta opinión, soy consciente de que es un prejuicio y de que no debería considerar todas las obras autopublicadas malas o de baja calidad. Sin embargo, si dijera que algunas se salvan, automáticamente cualquier autor autopublicado que me leyera se consideraría parte de la excepción.



No hay mayor peligro para un autor que pensar que su novela es maravillosa con únicamente su estándar de calidad. Existen multitud de editoriales pequeñas, pequeñísimas, que publican autores novatos que se ajustan a los géneros que venden. Quizá los estándares de calidad de algunas tampoco sean notables (por desgracia), pero a mí me proporciona la seguridad de que la novela ha sido aprobada más allá de los círculos próximos al escritor.

La novela autopublicada que os traigo hoy es la primera parte de Las Crónicas de las Sombras. Fue el primer, y me parece que de momento único, libro publicado de Juan Tejerina. Así que seré benevolente. Lo intenté leer desprendiéndome de todo prejuicio y preconcepción que he mencionado sobre los autopublicados. Lo juro. Enseguida veréis el resultado.

Perdonad la perorata. Entremos de una vez en materia.


martes, 16 de febrero de 2016

Análisis: El nombre del viento, Patrick Rothfuss

Título: El nombre del viento
Autor: Patrick Rothfuss
Sinopsis: «Viajé, amé, perdí, confié y me traicionaron.»

En una posada en tierra de nadie, un hombre se dispone a relatar, por primera vez, la auténtica historia de su vida. Una historia que únicamente él conoce y que ha quedado diluida tras los rumores, las conjeturas y los cuentos de taberna que le han convertido en un personaje legendario a quien todos daban ya por muerto: Kvothe... músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino. Ahora va a revelar la verdad sobre sí mismo. Y para ello debe empezar por el principio: su infancia en una troupe de artistas itinerantes, los años malviviendo como un ladronzuelo en las calles de una gran ciudad y su llegada a una universidad donde esperaba encontrar todas las respuestas que había estado buscando.

Editorial: Debolsillo. 
Número de Páginas: 872.

Todos sabemos que hay obras que no se pueden tocar porque los fans te agarrarían, descuartizarían y mostrarían tus pedazos al mundo como advertencia. El nombre de viento, o más bien, la primera parte de la Crónica del asesino de reyes es uno de esos libros.

En uno de mis paseos, hace unos años, en busca de comida para Green y palillos de las orejas para que Lyra pueda usar las puntas como esponjas, charlé con un chavalín que parecía tener muy buen gusto y me recomendó este libro con un tono serio y casi reverencial. Uno de los mejores libros que leería en mi vida, afirmó.

Y como estaba en una tienda por menos de diez euros, lo compré.

La verdad es que lo leí bastante rápido, no me duró ni una semana, también porque estaba en esas épocas en las que quería evadirme del estudio y podía pasarme horas y horas leyendo. El nombre del viento, por tanto, se deja leer y mucho. Tiene un estilo muy sencillo y, a pesar del interminable relleno y que apenas ocurran cosas, tiene un aire muy del «día a día» que me recuerda a esas series que una sintoniza para ver después de comer y reírse mientras pasa el rato. Las disfrutas, se pasan rápido y no les vuelves a dedicar muchos pensamientos excepto para rememorar las escenas que te han gustado.

Algo similar me pasó con este libro.

Luego llegó el segundo, que también me lo leí en un plis —en parte porque estaba en una Montaña, aislada y sin forma de comunicarme con nadie, de modo que aproveché para leer y aislarme del frío bajo las mantas de mi cama [L: Así sobrevivimos en la mazmorra]— pero me dejó peor sabor de boca. Sobre todo cuando empecé a hablarlo con gente que también lo había leído y le veía los mismos problemas que yo.

Eso me llevó a no volver a leer El nombre del viento, convencida de que tenía las mismas taras que la segunda parte. 

martes, 8 de diciembre de 2015

Análisis: Seraphina, Rachel Hartman

Título: Seraphina
Autor: Rachel Hartman
Sinopsis: Todo el mundo sabe que cualquier dragón que se precie puede aspirar a ser un buen político, profesor o matemático; no como esos absurdos humanos, que prestan tanta atención a sus emociones que acaban olvidando cómo pensar...

En un reino mágico y sombrío en el que humanos y dragones conviven con una paz inestable, Seraphina es una música joven y talentosa (pese a ser humana) que acaba de entrar en el coro de la corte. Allí, las intrigas políticas son el pan de cada día. Poco después de su llegada, una noticia atraviesa los muros de palacio: un miembro de la familia real ha sido asesinado. Inmediatamente, los cimientos de esa fachada de paz se resquebrajan.

Para investigar el crimen, Seraphina se alía con el perspicaz Lucian Kiggs, capitán de la guardia real. Pero todo el mundo tiene secretos, y ella no es una excepción: lo que oculta haría que la condenaran a muerte.

Editorial: Nocturna Ediciones
Número de Páginas: 545

Este libro me llamó la atención por lo obvio: Trata sobre dragones. También me entró la cubierta por los ojos, no voy a mentir, es muy bonita, y la sinopsis también me interesó... Luego me di cuenta de que miente más que dice la verdad, pero bueno. Las alabanzas tampoco estaban mal, aunque nunca me fío de las citas entre corchetes que colocan otros autores en el culo de los libros. Empujando a Seraphina tenemos al aclamado autor de la saga Eragon, Christopher Paolini, a Maggie Stiefvater, autora de Temblor, y al incomparable Rick Riordan, autor de Percy Jackson. Tres escritores que han sabido ganarse el pan aunque a una no la conozca y los otros dos me sean cuanto menos dignos de estar en mi estantería [G: Uno por aburrido y predecible y otro por desvirtuar TANTO la mitología grecolatina, y además por intentar copiar la fórmula Harry Potter con niños semi-dioses en lugar de magos] [R: ¡cómo se atreve! ¡Las brujas siempre seremos más interesantes que semi-dioses que nunca han existido en la mitología!] [L: ¡Y las hadas más que las brujas!]

Bien, voy a hablar del libro antes de que gaste todo mi fuego en los señores mentados arriba [R: eso dice ahora, pero bien que me quemó el sombrero mientras gritaba las incongruencias del libro]. Voy a hablaros de Seraphina. Este libro trata de una chica, una chica humana que vive en un mundo fantástico habitado por humanos y dragones como principales razas inteligentes. Es un punto interesante porque no hay elfos, no hay enanos, no hay orcos, no hay... en fin, el elenco de razas que parece que tienen que estar por narices en una historia de fantasía medieval. [L: Touché] Aquí, tanto humanos como dragones tienen su civilización y cultura propias y viven, como dice la sinopsis, en una tensa paz tras una guerra por el control del territorio [G: Que viene a ser lo de siempre, vamos, si no es la madera, es la piedra y si no es la piedra es el espacio, o la comida].



Seraphina es una chica normal y corriente, que trabaja en la corte del reino humano como ayudante del compositor/músico principal y se encarga de organizar a los demás músicos y artistas durante los festejos de palacio en resumidas cuentas. Bueno, también es una excelente música a pesar de que sea muy joven, pero se lo paso. Los genios existen aquí y en la Luna. 

jueves, 22 de octubre de 2015

De feminismo y personajes femeninos (I): en la fantasía medieval

¡Bienvenidos! Frederika a vuestro servicio.

¡Vamos a hablar de feminismo en la literatura!



Desde hace años, los medios luchan por dar a la mujer un papel más «decente» en las historias, una tarea que ha resultado ser más compleja de lo que parece… aunque no debería serlo. Bien sea por la «mirada masculina», porque vivimos en una sociedad machista o porque vende más describir las tetas de una mujer que el culo de un hombre [R: algo que no entiendo. Los culos de los tíos son preciosos. Deberían vender por igual] [G: Los culos humanos son tan jugosos… ], parece que algo tan sencillo como plasmar a un personaje como un ser humano y no un pedazo de carne se está haciendo dolorosamente cuesta arriba tanto para hombres como mujeres.

¿Ejemplos? Por ir a lo mainstream, pensemos en las abundantes preguntas a George R.R. Martin sobre por qué describe tantas violaciones en sus historias, ya que no hace falta ser descriptivo para entrar en la categoría de «realista». Por otra parte, no es raro encontrar alabanzas a autores capaces de representar a la mujer «libre e independiente» como forma de atraer lectores, prometiéndoles algo «diferente». ¿Me seguís? Bien. Los enfrentamientos entre las mujeres a las que despectivamente se llama «feminazis» —por ser muy radicales en sus exigencias, rayando el hembrismo— y los lectores/espectadores que se conforman con menos también están a la orden del día.

Me extrañaría que tú, apreciado lector, no hubieras discutido al menos una vez en tu vida sobre si X personaje femenino está bien o mal representado.

Por eso me gustaría tratar el tema del feminismo en las novelas. Da para artículos largos e interminables, así que he decidido partirlos en secciones y hablar de lo que más me apetezca según el momento. En esta ocasión, por ejemplo, me voy a centrar en las protagonistas o los personajes femeninos de fantasía medieval.

Agarraos a la silla y frotaos las manos, queridos, porque es un tema muy polémico y dudo que mi opinión sea la más popular.