Título: La canción de Aquiles

Sinopsis:
El joven príncipe Patroclo mata por accidente a un muchacho. Repudiado por su padre, es exiliado al reino de Ftía, donde lo acoge el rey Peleo, un hombre bendecido por los dioses, inteligente, apuesto, valiente y reconocido por su piedad. Tanto que se le concedió el más alto honor, la posibilidad de engendrar un hijo con una diosa: Aquiles.
Aquiles es fuerte, noble, luminoso. Patroclo no puede evitar admirar hasta el último de sus gestos; su belleza y perfección hacen que sea incapaz de contemplarlo sin una punzada de dolor. Por eso no se explica que Aquiles lo escoja como hermano de armas, un puesto de la más alta estima que lo unirá a él por lazos de sangre y lealtad, pero también de amor. Así emprenden juntos el camino de la vida, compartiendo cada instante, cada experiencia, cada aprendizaje y preparándose para el cumplimiento de una profecía: el destino de Aquiles como mejor guerrero de su generación.
Especializada en cultura clásica, Madeline Miller acomete una relectura del mito de Troya, mostrando su plena actualidad y vigencia. Todos los elementos que tan familiares nos resultan y que forman una parte tan esencial de nuestra cultura tienen cabida en ella: la belleza de Helena, la fuerza de Áyax, la astucia de Ulises, la nobleza de Héctor, el sacrificio de Ifigenia, la obstinación de Agamenón… Y, sin embargo, toman una nueva dimensión, moderna y actual, con un estilo tan firme y fluido, desarrollando una trama tan inteligente y bien perfilada que resulta imposible abandonar su lectura ya desde la primera página.
Editorial: SUMA, 2012
Número de Páginas: 497
Pobre gente que escribe las sinopsis, cuántas mentiras se ve obligada a decir. A menos que «relectura moderna» sea equivalente a «anacronismos» y el tema del compañero de armas sea… acompañar sin más. También es divertido que se mencione a personajes como Áyax que no tiene ningún papel, o Ifigenia, o la misma Helena. Lo único que tiene de cierto es que… vais a leer a Patroclo «admirando» —ya entraremos en eso— a Aquiles.
En cada maldita página.