Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Análisis: Justicia Auxiliar de Ann Leckie



Título: Justicia Auxiliar

Autor: Ann Leckie

Sinopsis: En un planeta helado y remoto, una soldado llamada Breq se está acercando al cumplimiento de su misión. En el pasado, Breq era Justicia de Toren, una crucero de batalla colosal con una inteligencia artificial que conectaba a miles de soldados que servían al Radch, el imperio que había conquistado la galaxia. Ahora, un acto de traición la ha hecho pedazos y solo cuenta con un único y frágil cuerpo humano, numerosas preguntas sin responder y un ardiente deseo de venganza.

Editorial: Nova

Número de Páginas: 415

Ah, Justicia Auxiliar. Había escuchado hablar de este libro, aunque nunca fuera de los círculos que incitan a leer autoras, lo cual no me termina de sorprender. A ver, está escrito por una mujer, da igual que esté catalogada como la mejor novela de ciencia ficción de 2014 y haya sido galardonada con los premios [R: por favor, leedlo con la voz del narrador del Smash presentando a personajes] ¡Nebula! ¡Hugo! ¡Locus! ¡BSFA! ¡y Arthur C. Clarke! Lo que importa es que lo ha escrito una mujer. Tampoco había escuchado hablar de la autora de La Maldición de Chalión, la maravillosa Lois McMaster Bujold —de la que pronto caerá reseña. Cuando me relea el libro por tercera vez—, que tiene más premios que cualquier escritor varón y este mismo año ganó otro Hugo por el mundo de los cinco dioses, pero a quién le importa.

Así que ¿misoginia? Sí, sin duda. Al menos en cuanto a publicidad y temas similares. Con todo, reconozco que después de la experiencia con la hinchadísima popularidad de doña Jemisin [R: pero quién soy yo para hablar en un país donde tenemos a Arturo Perrete como gran autor], reconozco que me he acercado al libro de puntillas. Sobre todo porque el amigo que me lo prestó lo hizo tras una conversación que más o menos fue así:

Rika: ¿Te puedo robar algún libro (no es como si tuviera mil pendientes en la Mazmorra)?

Amigo: Claro. Toma este, te gustará, tú escribes de hembrismo.

Rika: ¿Qué tal la historia?

Amigo: Bueno, no está mal. Se supone que es un mundo donde los sexos no importan y se escribe todo en femenino. Puede que te interese.

Rika: …

Amigo: …

Rika: … En serio no me vas a vender la historia.

Amigo: ¡Se escribe todo en femenino!


Me pregunto si a doña Leckie la perseguirán por no usar el neutro (que en su país, pues bueno, lo tienen desde hace más de un siglo)…

En fin, que al final mi amigo reconoció que la historia no era nada del otro mundo, pero que el tema de los géneros hacía pensar. Y como eso es mejor que nada, me llevé el libro.

Y aquí estoy, con una novela terminada y un análisis por delante. Como nunca me ha molestado meterme con cosas que la gente adora —hola, El nombre del viento—, esta vez tampoco será la excepción.

La gente viene atraída a Justicia Auxiliar básicamente por dos cosas, hasta donde tengo entendido. Primero, el uso del femenino, como he demostrado con mi amigo. Esto se debe a que el Radch, que es una suerte de imperio romano que absorbe, adapta y diluye las culturas de los planetas que va conquistando, no hace distinción de géneros. Como no hay (en teoría…) forma de transmitir esto en inglés, doña Leckie optó por el uso del femenino como neutro sin importar si hablaba de una mujer o un hombre. Esto obliga al lector a reevaluar cómo ve las cosas, en particular el hecho de que estamos acostumbrados a considerar a la mujer «la excepción» y al hombre como «lo normal». Hasta ahí todo bien.

Luego está la cosa de que la protagonista es una nave. Bueno, más o menos.

La novela tiene dos líneas temporales; una del pasado, de hace veinte años, donde tenemos a la nave Justicia de Toren narrando cómo llegó a su situación actual… Y la del presente, donde la nave ya no existe y ha quedado reducida a uno de los innumerables cuerpos que controlaba para ejercer sus tareas.

Justicia de Toren nunca ha sido una verdadera nave, solo un cerebro que controlaba muchísimos cuerpos. Aunque odio con pasión Endymion de Dan Simmons, siempre me hizo gracia la nave en la que viajan los protagonistas y me daba pena que la dejaran atrás durante años. Era como una casa que te hablaba con cierto humor humor y te miraba con imaginarios ojitos de cordero degollado cuando anunciabas que te ibas a hacer viajes temporales y se tenía que quedar sola. Vamos, un miembro más del equipo, un sitio al que volver y al que querer. También, llevada de la forma adecuada, podía ser una casa muy inquietante de haberlo querido así el autor.

¿Os imagináis las posibilidades de ver el mundo desde el punto de vista de una criatura así? Nada de expresiones humanas, nada de cuerpos, ni brincar, ni tener sexo ni nada conocido. Fascinante.

Esperaba algo así, lo cual es culpa mía. Pero, por Medea, tienes una nave espacial gigantesca con capacidad de pensar, de estar en todos sitios, que hace caso omiso a la intimidad de sus tripulantes. Cuántas vidas por contar, cuántos detalles por ver, todo sin necesidad de tener que integrarse en el pensamiento humano. ¿Qué pensaría una nave de tener que enfrentarse a otra? ¿Cómo sería conocer en profundidad a todos sus tripulantes? ¿Le gustarían más algunas conversaciones que otras? ¿Haría putadillas como cerrar puertas, fastidiar a novatas y cosas así? ¿Cómo se desarrollaría a un personaje así? Asumí que los cuerpos serían simplemente un extra frente al cerebro central de la nave y que entonces sería fascinante ver cómo se adaptaba la pobre a ser un simple humano.

Error.

jueves, 31 de mayo de 2018

De feminismo y personajes en general: la victimización de las mujeres


¡Bienvenidos a la Mazmorra! Soy Rika y esta vez vamos a hacer una suerte de extra en la serie de De feminismo y personajes femeninos/masculinos porque no sé bien dónde debería incluir este artículo. Por una vez cae una reflexión corta, al menos para los estándares de esta serie, y menos detallada. Quiero hablar de cómo las mujeres somos potenciales víctimas… Y cómo el ocio no duda en explotarlo como fetiche. 

Sé que parece evidente pero, como con todo, a veces las cosas evidentes hay que detallarlas un poquito para que seamos conscientes de ellas. 
No soy particular fan de la novela negra, pero de vez en cuando cualquiera tiene capricho y se sienta a leer un par de libros o, con más asiduidad, ve series o películas. No soy la excepción. Y siempre, siempre, siempre me fastidia una cosa: las víctimas casi son solo mujeres. Eso por no hablar de la negación a escribir sobre mujeres asesinas.

Ellas son la gran mayoría pesar de que, y no estoy entrando en el «20 hombres muertos por violencia de género», sabemos que hay muchos varones de todas las edades que mueren a manos de asesinos. O puede que no lo sepamos. Cuando hablé con mi señora madre sobre el tema, me miró con cara de pasmo y dijo así que ¿hay asesinos en serie de hombres? Me dieron ganas de arrancarme el sombrero y aplastarlo en el suelo. 

Nos hemos acostumbrado a que los asesinos en serie, da igual el formato, solo persigan mujeres. Los asesinatos de hombres parecen ser más casuales, quizá porque se interponían en su camino o porque estaban en el lugar menos adecuado. No es la regla, claro, pero sí lo más habitual. Al final se crea la sensación de que solo se persigue a las mujeres. Y eso es mentira. 

Jack el Destripador es de los favoritos para reimaginar asesinos con mujeres vulnerables

martes, 1 de mayo de 2018

De feminismo y personajes masculinos (II): Padres autoritarios


Bueno, bueno, bueno, hace mucho que no me paso por la Mazmorra pero no tenemos abandonado el sitio. De momento (?). ¡Bienvenidos a la Mazmorra! Soy Rika y vengo a hablaros de padres autoritarios desde un punto de vista feminista. Los que no sepáis de qué hablo, podéis echar un vistazo a este post para ver de qué van a ir más o menos los próximos artículos.

La verdad es que le he dado bastantes vueltas a este artículos. ¿Por dónde empezar cuando vas a hablar de hombres en la literatura? Hay muchas posibilidades, bastante más variadas que con mujeres. Los clichés están más diferenciados, los personajes (buenos) se disuelven más en el mar de referencias y hay más sitio para respirar antes de poner los ojos en blanco y pensar que ya has leído esto en otro sitio. Así que he optado por uno de los grupos más «minoritarios» en cuanto a que no son tan habituales o tan… numerosos. Al fin y al cabo, padre solo hay uno —y a las madres hay que matarlas, así que son todavía más relevantes por lo únicos que son—.

En concreto, vamos a hablar de padres autoritarios, porque lo que queremos es deconstruir un poco los personajes. Es difícil crearlos bien, es decir, reconociendo todos los terribles elementos misóginos, machistas y demases que suelen ir asociados a este tipo de figuras.


Y es que son el ejemplo clásico del patriarcado. Qué digo, son la figura del Patriarcado. El Dios de la tradición judeocristiana, el dios-padre prácticamente omnipresente de todas las grandes religiones politeístas (Zeus, Odín, Osiris… bueno Osiris no tanto porque acaba muerto muy pronto, pero os hacéis la idea), la figura del Papa o de los Patriarcas, el señor de la familia, el Presidente, el Gran Hermano. El padre es quien engendra y quien posee, por tanto, quien domina. El máximo reflejo del machismo, porque es quien lo crea, establece y enseña. Irónicamente, ese mismo sistema tiende a devorarlo porque llega alguno de sus hijos para ocupar su lugar. Con todo, su presencia marca para siempre a su descendencia.

No es muy habitual sentarnos a ver padres autoritarios jóvenes —que los puede haber. Generalmente la metamorfosis les da cuando tienen una niñita, tipo El rey león 2, pero se los nota más «blandos» y en proceso de aprender, así que no los incluiría en esta categoría. A menos que estén locos, un poco como el padre de Danny Torrance de El resplandor. Solo que ahí te dicen que es el hotel. Más o menos—, ya que la idea de padre es la de un hombre mayor, casi anciano. No suele ser el ejemplo ideal para convertirse en protagonista.

Sin embargo, a pesar de no ser el foco de la acción, hay muchas figuras de este estilo. Como no puede ser de otra forma, hablaré de Tywin Lannister, patriarca de una de las familias más disfuncionales de Canción de Hielo y Fuego —lo cual ya es decir—, Robert Baratheon y el padre de Sam Tarly. Pero también saltará Tritón de la Sirenita y su familiar lejano Zeus, en este caso de mano de Javier Negrete en Dioses del Olimpo.Entre otros perosnajes, claro.

¡Vamos allá!


lunes, 19 de febrero de 2018

De feminismo y personajes masculinos (I): La masculinidad no está definida


¡Bienvenidos a la Mazmorra! Frederika a vuestro servicio.

Durante bastantes meses me he dedicado a hablar sobre los personajes femeninos de la literatura y el feminismo. En general, me he concentrado en temas muy mal llevados por culpa del machismo y una idea superficial del feminismo que sigue sin ser deconstructora ni se molesta en autoexaminarse. Por ejemplo, he hablado de las mujeres que adoptan papel de hombre y que solo gracias a eso son mejores que las demás, de la constante Mirada Masculina que plaga todos los libros de forma consciente e inconsciente, del odio que hay contra las madres, motivo por el que se las borra de la literatura, de la estúpida ignorancia sexual que tienen las mujeres solo para satisfacer al lector (y escritor) masculino y un largo etc.

Sin embargo, por mucho que el feminismo sirva para dar el respeto y dignidad a las mujeres que estas se merecen, también tiene que estudiar a los hombres y librarse del machismo que los encadena.

Es decir, que toca hablar de hombres y de cómo las ideas machistas plagan la literatura. Parece evidente decirlo pero cuando se examina de cerca… es todavía peor.

Pero como hay que empezar por algún lado, os lanzo una pregunta: ¿qué es ser masculino?



domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Sabías que...

 ....la primera escritora conocida fue una mujer?

¡Bienvenidos a la Mazmorra! Soy Rika, y vengo con otra entrada de Sabías qué. En las anteriores hablamos de cómo la primera novelista fue una mujer japonesa del siglo XI y también tocamos la vida de Mary Shelley. Ahora toca remontarse muchísimo más en el tiempo.

Es difícil definir a un escritor tal y como lo vemos hoy. En términos de Historia, se establece que la escritura nació en el IV milenio a.C. en Mesopotamia. Antes de eso hubo una protoescritura y aún antes estaban las historias que nuestros ancestros contaban en las paredes de las cuevas. Pero cuando nos sentamos a pensarlo, cuesta decidir si un funcionario que anotaba datos económicos era un escritor. Por otra parte, hay textos antiguos que se pusieron por escrito. La historia de Gilgamesh, por ejemplo, aunque no tenemos ni idea de cómo se creó la leyenda ni quien decidió grabarla en tablillas de arcilla. ¿Podríamos decir que este funcionario era un escritor? Quizás no. Mucho más tarde tenemos a Homero, que ni siquiera se sabe si existió como tal, y que en teoría creó la Ilíada y la Odisea.

Así pues, ¿cómo definir al primer escritor cuando casi todo lo que se ponía por escrito era anónimo o se asociaba a una figura casi seguramente inventada, como Homero? ¡Fácil! Buscando a la primera persona que firmara su obra. Y la más antigua que se ha encontrado fue la princesa Enheduanna de Acad, hija de Sargón I, al que quizás alguno haya estudiado en el instituto (como pista dejaré caer que fue quien unió el norte y el sur de Mesopotamia. El «I» es importante) y de la reina Tashlutum.

La princesa tal y como la imaginan en la serie Cosmos
En realidad no se llamaba Enheduanna, este era más bien un título como Suma Sacerdotisa del templo del dios de la luna Nanna, pero la Wikipedia os lo podrá explicar mejor que yo y de todas formas nos vale porque firmó con ese título. La podemos distinguir en medio de todos los hombres anónimos (y quizás mujeres) que se dedicaban a copiar y extender textos.

Enheduanna vivió hace unos 4.300 años (alrededor del 2285-2250 a.C.) y fue sacerdotisa no solo del templo de Nanna, sino de En, como solía darse en la familia real. Su padre confió en ella para tales altos cargos de forma que los historiadores consideran atrevida, para afianzar el poder en la ciudad de Ur. Tras la muerte de su padre, siguió siendo una importante figura durante el reinado de su hermano Rimush. Por esta época, comenzó a hacer poesía, narrando sus atropellos políticos. Así, escribió La Exaltación de Inanna, sobre cómo la expulsaron de Ur y luego recuperó su puesto. La Exaltación se encontró en Ur, en 1927, en un disco de alabastro de 25 cm de diámetro y 5 de profundidad. Se aseguró de que sus escritos superaran el tiempo, eso desde luego y en el disco aparece representada como superior a las figuras masculinas que ejercen un rito con ella.

Curiosamente, aunque Enheduanna era sacerdotisa en particular de Nanna, su diosa favorita era Inanna —nuestra Venus— , del amor y la guerra, y la Exaltación no es la única obra que le dedicó. En este poema, Enheduanna dejó caer muy intensamente que Inanna era igual al dios An, el superior del panteón sumerio. Además, describió a Innana como la diosa de la batalla que disciplinaba a la humanidad (uniendo características de Inanna e Ishtar) como si fuera un ave de tormenta que aparta de su camino a los dioses menores. Aquí es cuando Enheduanna aparece recitando en primera persona sus propias glorias, su expulsión por el rebelde Lugalanne (que ha tenido el desparpajo de considerarse un igual a una alta sacerdotisa y que además ha acosado sexualmente —sí, seguramente sea el registro más antiguo de acoso sexual— a la cuñada de Enheduanna) y su ruego al dios de la luna para que intervenga en su favor. El poema sigue, hablando de la creación y la destrucción, así como de su futura unión, quizás espiritual o de inspiración, con su yo superior, la propia diosa Inanna. 

El disco de Enheduanna, descubierto en 1927


Así finaliza:


¡Ciertamente entré a mi sagrado giparu (residencia de la gran sacerdotisa en Ur) a tu orden
Yo, la Alta Sacerdotisa, yo, Enheduanna!
Todavía soy la brillante Alta Sacerdotisa de Nanna.

La Exaltación no es su única obra conocida. In-nin-sa-gur-ra es otro canto a la diosa Inanna, que no se ha podido traducir por completo, pero que termina con un agradecido :

¡Mi señora, proclamaré tu grandeza y tu gloria en todas las tierras!

Dedicó más de cuarenta composiciones al dios Nanna, al templo de Ur y a la diosa Inanna, recogidos como Himnos de los templos sumerios, entre otros. Y siempre firmaba con su nombre en las tablillas de barro, con la famosa escritura cuneiforme.

Quizás lo más interesante es que esto significa que pudo haber muchas más mujeres cultas en su época que se dedicaban a escribir —lo cual lleva a preguntarse qué clase de educación tendrían—. Hubo más reinas que quizá compusieron poesía (Leick Gwendolyn) y la diosa Nindaba tiende a hacer las veces de escriba. Además, Enheduanna quizás estableció una tradición, ya que los nombres de las princesas sacerdotisas aparecen en listas históricas, justo igual que los reyes.

Pero aunque sabemos quién es Sargón I de Acad o nos suena Gilgamesh, de Enheduanna nunca se habla como gran política. Mucho menos como escritora; más importante es Homero. Enheduanna no parecer merecer una mención en la mayor parte de textos de literatura mundial. Una lástima y un despropósito. Por suerte, Enheduanna fue más inteligente que muchos otros, una mujer hábil y consciente de su propio poder, y se aseguró de que, a pesar de todo, su nombre sobreviviera durante milenios. 


Links a Enheduanna: 

http://www.cddc.vt.edu/feminism/Enheduanna.html
http://blog.rtve.es/retiario/2013/04/enheduanna-la-primera-escritora-de-la-historia.html
https://www.ancient.eu/Enheduanna/
https://www.youtube.com/watch?v=fKWPREkvNgkhttps://www.youtube.com/watch?v=fKWPREkvNgk

domingo, 26 de noviembre de 2017

De feminismo y personajes femeninos (VII): Sociedades hembristas escritas por hombres


¡Bienvenidos a la Mazmorra! Soy Rika y vengo a hablaros, por séptima vez, de personajes femeninos y feminismo en los libros.

En concreto, de una cosa que odio con toda mi alma y son las sociedades «hembristas» de fantasía/ciencia ficción descritas por hombres.

¿Y por qué las escritas por hombres, Rika? Bueno, porque son los que suelen crearlas como un sueño húmedo y me ponen muy mala. Malísima. Tanto como cuando veo las horribles armaduras con tetas o guerreras con los pechos al aire. Lo siento mucho, pero cualquier mujer que tenga los pechos mínimamente grandes sabe que una se las recoge para que no le duelan al correr, montar o hacer cualquier ejercicio, más allá de que el sujetador sea una cosa horrible creada para realzar senos y que gusten al espectador masculino. No pido que las mujeres vayan con sujetador, sino que las que salen al campo de batalla tengan lógica. ¿A cuántos hombres habéis visto desnudos del todo con el elefantito —imaginadlo resoplando y moviendo la trompa ahí de forma intensa— saltando por ahí y diciendo a su enemigo: ¡córtame, CÓRTAME, ME MUEVO, CÓRTAME!

Incluso los atletas griegos que corrían desnudos se recogían con un lacito el elefante para que se estuviera quieto y no molestara. Un poco de lógica, por favor, que todavía no hemos salido de las chicas en top que gritan, como diría Goyo Jimenez, «córtese por aquí, rájese por este lado». En fin, se me va. ¿Por qué estaba hablando de guerreras con las tetas al aire?

….ah sí, sociedades «hembristas» escritas por hombres.

La lucha contra la no-sexualización de las bolas de grasa que son los senos es una muy digna y desde la Mazmorra agitamos una banderita a su favor. Probablemente por eso me resulta terriblemente odioso ver cómo se plantea a las amazonas, valquirias y demases en la imaginación calenturienta de los autores. Ellos son muy conscientes de que mujeres y hombres somos diferentes en términos físicos y el efecto que esto tiene… en el lector. Y cuando escriben, lo hacen en consecuencia. Por ejemplo, en este artículo hablé de cómo el paseo de la vergüenza de Cersei no es históricamente correcto pero se la desnudó del todo para que los espectadores/lectores actuales comprendiéramos. ¿El qué? Bien, pues lo que para una mujer del siglo XIV era que la obligaran a pasear en camisa por la ciudad. Y lo siento, pero no. Ya comenté que era puro morbo y lo sostengo ya que ni siquiera se emplea como crítica de ninguna clase.

Ideas así pululan por todos lados. Algunos, como don Negrete, autor de la tetralogía de Tramórea, promueve por ejemplo la idea de que, en medio de una pelea, un soldado sediento de sangre es capaz de dejarse engatusar por la visión de una carga de gigantescas mujeres montadas en caballos… Y desnudas. ¡Hay que emplear el factor sorpresa! ¡Qué valientes por ir desnudas al campo de batalla!

Ahora la idea es: ¿las mujeres que realizan esa carga de caballería, siendo hembristas, pensarían de esa manera? A pesar de ser orgullosas, considerar que los objetos sexuales son los hombres, ¿lo primero en lo que pensarían es que su desnudez distraería a los hombres (lo hace) y que querrán violarlas (lo intentan) y podrán aprovecharse de su distracción para matarlos o capturarlos (lo consiguen).




viernes, 3 de noviembre de 2017

La génesis de un género: los pioneros olvidados de la espada y brujería



¡Buenas a todas y todos! Podéis llamarme Xeethra. Estoy muy contento de poder estar hoy con vosotros en esta Mazmorra donde se habla de cosas tan chulas e interesantes. ¡Gracias a Frederika por invitarme! Tengo muchas ganas de presentaros este primer artículo, y espero que os guste tanto leerlo como yo he disfrutado escribiendo. ¿Empezamos?


Soy un guiverno rosa, sí. Lo comprenderé si no sois capaces de soportar tan desbordante masculinidad.
Teniendo en cuenta lo inmensamente popular que es, hoy en día, la fantasía heroica (también llamada “de espada y brujería”), siempre me ha sorprendido lo poco que se habla sobre los orígenes del género (o cualquier cosa anterior a los años cincuenta, vaya). Cuando yo empecé a leer literatura fantástica, hubo una pregunta que se me vino de inmediato a la cabeza: ¿por qué Tolkien decidió escribir El Señor de los Anillos? Permitidme ser más específico: ¿por qué un hombre como J.R.R. Tolkien, en un momento histórico determinado, escribe una novela con las características específicas que tiene El Señor de los Anillos? Y es una de esas cosas que las piensas y ya no se te van, que le sigues dando vueltas día tras día. Así que me puse las pilas y empecé a clavar codos delante del ordenador, para entender de dónde viene toda esta obsesión con las espadas y los brujos…

No, Geralt, esta vez no venimos a hablar de ti. Egocéntrico, que eres un egocéntrico.

Solemos entender que Tolkien se distingue de otros novelistas de su tiempo porque se inspira en la mitología antigua, las epopeyas y la épica, los cantares de gesta y los cuentos folclóricos para construir un mundo secundario (imaginario, que sustituye al real) habitado por magos, dioses y criaturas de leyenda donde se desarrolla la historia de sus libros. Pero una cosa son las fuentes de inspiración, y otra muy distinta los precedentes directos. Tolkien, al igual que todos los escritores, no es más que el producto de una evolución histórica. Y lo mismo podemos decir de C.S. Lewis, de Ursula K. Le Guin, de Michael Ende y de cualquier otro autor o autora del género. La idea de la fantasía como una literatura de mundos imaginarios precede por muchos años a la obra de Tolkien y sus contemporáneos. De lo que quiero hablaros hoy es de esos primeros valientes, los pioneros que se atrevieron a imaginar una forma distinta de hacer literatura. Esta es la historia de cómo nace la novela fantástica moderna.


domingo, 29 de octubre de 2017

Análisis: El pabellón de las peonías



Título: El pabellón de las peonías

Autor: Lisa See

Sinopsis: En la China del siglo XVII, los manchúes se han alzado con el poder tras derrocar a la dinastía Ming. Ajena al cataclismo político, la joven Peonía vive con su próspera familia en una hermosa casa junto al Lago del Oeste de Hangzhou. Educada de forma exquisita para convertirse en una esposa dócil y culta, Peonía espera emocionada la celebración de su decimosexto cumpleaños.

Numerosos invitados asistirán a la representación de la famosa ópera El pabellón de las peonías en el jardín de su casa y ella conocerá finalmente al joven que sus padres han elegido para desposarla. Sin embargo, la noche de la función, Peonía vislumbra entre los asistentes a un hombre apuesto y elegante, que despertará en ella una oleada de nuevas e irresistibles emociones.

Editorial: Salamandra

Número de Páginas: 350


¡Bienvenidos a la mazmorra! Frederika a vuestro servicio, como de costumbre.

Pues resulta que Lisa See es una bruja. De esas que te echan en sus páginas un poco de poción de amor. Si no, no entiendo cómo he saltado tan rápido a otro libro suyo [R: para qué considerar que escribe bien y toca temas interesantes, bah. Ah, y es que este libro me lo leí seguido de El abanico de seda, pero no me apetecía todavía hacerle un análisis]. Y uno bien raro, entre el realismo mágico y lo más histórico. También transcurre en China, solo que esta vez es en el siglo XVII, una de las épocas más fructíferas de la literatura femenina.

En un apartado donde habla sobre cómo se le ocurrió la novela, doña See comentó que no había escuchado hablar nunca de las enfermas de amor, mujeres que se dejaban morir sin comer con la esperanza de controlar un poquito de su vida y experimentar en la siguiente el romance que ellas querían tener. Aunque sus hipótesis sobre lo desesperado de caer presa de la anorexia para poder dominar su propio cuerpo frente a la influencia exterior son fascinantes, lo que me llegó de verdad fue su trauma al darse cuenta de que nunca había escuchado o leído sobre escritoras chinas de esa época. Y las hubo como setas. La llegada de los manchúes y el cambio del sistema de letrados permitió que muchas mujeres abandonaran sus hogares, fundaran sociedades de poetisas como El Bananar o escribieran ensayos sobre obras como El pabellón de las peonías, tal como es el Comentario de las Tres Esposas, las protagonistas de esta novela.

Fue ese desconocimiento el que la arrojó a estudiar, a investigar y a crear este libro. Y yo no puedo dejar de quitarme mi picudo sombrero para darle las gracias por abrirme los ojos a un mundo que creíamos que simplemente nunca había dejado que sus mujeres hicieran nada.



lunes, 23 de octubre de 2017

Análisis: Futuros perdidos, de Lisa Tuttle


Título: Futuros perdidos

Autor: Lisa Tuttle

Sinopsis:

Las muchas vidas de Clare Beckett

Una exploración metafísica del jardín de los senderos que se bifurcan

Clare Beckett es una mujer madura acosada por las consecuencias de una negligencia juvenil, y sueña febrilmente con escapar a un mundo en el que las cosas hubieran sido diferentes. Pero sus sueños son tan vívidos que llega a experimentar otras vidas, futuros perdidos que ponen en entredicho su cordura...

Futuros perdidos propone un viaje de exploración al interior de la conciencia en uno de los vehículos narrativos de mayor calado filosófico: la posibilidad de explorar el árbol probabilístico de la teoría de los muchos mundos y acceder a otras líneas argumentales de nuestra propia vida

Editorial: Gigamesh

Número de Páginas:224.

¡Hola! Soy la sibila Anterástile. Esta es la primera vez que escribo para la Mazmorra y me hace mucha ilusión porque lo llevo siguiendo desde hace tiempo. De hecho, gracias a él volví a redescubrir Los Doce Reinos y estaré eternamente agradecida por ello. Me ha invitado Frederika a participar (lo cual aumenta la emoción aún más [R: ¿leéis eso? Casi me siento importante <3]) y espero que disfrutéis con esta pequeña aportación.

Siempre estoy a la caza de autoras potentes de ficción especulativa. Este año ha sido fructífero en este aspecto y he sumado a mis lecturas a unas cuantas mujeres cuyo trabajo me ha sorprendido gratamente. A Lisa Tuttle la tenía desde hace tiempo en el punto de mira, pero no fue hasta que el año pasado Gigamesh publicó por primera vez en España Futuros perdidos (con una portada bastante llamativa de Enrique Corominas, por cierto) que me animé a hacerme con uno de sus libros. Además, este verano he tenido la suerte de acudir al festival Celsius 232, donde la autora realizó un par de charlas de lo más interesantes.  
Futuros perdidos se centra en la existencia de infinitas realidades paralelas. Su protagonista es Clare Beckett, una oficinista soltera de treinta y pocos años, que lleva una existencia solitaria y anodina en Virgil, su ciudad natal. Angustiada por un episodio oscuro de su pasado, Clare se dedica a imaginar cómo habría sido su vida si hubiera tomado decisiones distintas [L: Si yo nunca hubiera llegado a esta Mazmorra…]. El problema surge cuando sus ensoñaciones cobran consistencia y comienzan a confundirse con sus recuerdos reales, permitiéndole un vistazo a futuros que ella nunca creyó siquiera posibles.[R: Seguro que Batman estaría encantado con esto. Hasta que descubre que sus padres siempre deben morir, porque ya sabemos cómo funciona o de cambiar el pasado.] [G: Y luego está Flashpoint]


domingo, 15 de octubre de 2017

Reseña: Todas las horas mueren, de Miriam Beizana Vigo

Título: Todas las horas mueren

Autor: Miriam Beizana Vigo

Sinopsis:

El Café de Fontiña se ha convertido en el alma de una villa. Allí, las horas parecen eternizarse. Las tazas están siempre a rebosar, las estanterías plagadas de libros y en la barra lucen siempre unas flores vivas y frescas.
Tras dos décadas, la anciana dueña, Olivia Ochoa, no encuentra motivos suficientes para levantarse y seguir manteniendo la esencia de su Café. Las horas pasadas, como almas perdidas, regresan a su presente y le anuncian que su final no tardará demasiado.

Pero todavía no.
Porque Dorotea llamará a su puerta, como lo hizo Laura, como lo hacen los fantasmas. Y el tic-tac de la escritora deberá seguir sonando, porque sus horas no están resueltas a terminarse.

Editorial: (Nope)

Número de Páginas: 167.


¡Bienvenidos a la Mazmorra! Frederika a vuestro servicio. Esta vez traemos la novela autopublicada de doña Beizana, que nos ha cedido un ejemplar muy amablemente. 

Todas las horas mueren es una obra curiosa, que combina virtudes con algunos problemas de maduración de escritura. Encontramos dos historias paralelas, la de la anciana escritora Olivia y la joven maltratada Dorotea. Sus vidas se unen al final de una y el inicio de la otra en el Café de un remoto pueblo de Galicia. Entonces se ayudan a sanarse la una a la otra (hasta cierto punto).

Ambas narraciones están en tercera persona, si bien a veces tenemos fragmentos de los escritos de Olivia en primera (y alguna carta de Laura, el antiguo amor de Olivia. ¡Sí, personajes queer!). En realidad, la historia transcurre en el presente de los personajes pero alterna capítulos que viajan al pasado una y otra vez para explicarnos quiénes son y cómo han llegado a la situación en la que se encuentran.

Lo más curioso es que emplea el recurso de Pulp Fiction o de Tomates verdes fritos —entre otros— para formar una estructura que deje con más ganas de leer. Es decir, presenta escenas cortas alternándolas en diferentes momentos cronológicos, y así dar la impresión de que se cuenta algo más «grande». No es que sea un mal recurso; si contáramos en orden historias simples como las que conforman la mentada película, no tendrían la misma gracia que cuando se une todo al final y chasqueas los dedos porque, ¡ajá!, ahora todo tiene sentido.
.... en mi cabeza parecía más simple