Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Análisis: Capitán de Mar y Guerra, Patrick OBrian

Título: Capitán de Mar y Guerra
Autor: Patrick OBrian
Sinopsis: Abril de 1800. Gran Bretaña lucha contra Napoleón. Durante un concierto en Puerto Mahón, el doctor Stephen Maturin conoce al teniente Jack Aubrey. Comienza una amistad que marcará un hito en la novela histórica de tema naval.

Editorial: Edhasa
Número de Páginas: 480

¿Os acordáis de cuando dije en otra reseña que era super fan de los romanos? ¿Y de los viajes en el tiempo? ¿Y de la Historia de Estados Unidos? Bueno, pues también soy super fan de los barcos [L: Quién lo diría o.o]. Yo no veo Black Sails por los hombretones o las mujercitas, no, lo veo porque BARCOS.

Me gustaría decir que me he inventado la sinopsis porque no había ninguna disponible, pero sería una mentira como esta mazmorra de grande. Es el resumen que viene en la web de La Casa del Libro, así que nos conformaremos con esa. Es más, nos conformaremos y la alabaremos porque ese resumen es lo que pasa en los primeras veinte páginas o menos. No miente, no te destripa nada y además te crea una expectativa que se cumple.

Diez de diez.

Veamos... Como primer apunte voy a indicar y dejar aquí dicho, bien al principio, que de esta saga (Aubrey-Maturin) sólo voy a reseñar este libro porque para empezar no me los he leído todos y, para terminar, porque, en el fondo, salvo dos o tres cosas referentes a los personajes, no hay grandes cambios. De modo que no me voy a extender mucho. 

Bienvenidos a “Green presenta: Diversión con barcos” [R: qué mal suena...]

Seguramente no os suene mucho este libro o saga de libros, pero seguro que si os enseño esto os suena un poquito más.




Bueno, si tampoco os suena mucho es normal, fue una película que pasó sin pena ni gloria por los cines porque Piratas del Caribe se zampó la taquilla ese año. Espionaje industrial y competitividad, es lo que hay. Pero sí, Master and Commander fue una película que adaptó aspectos del libro que voy a reseñar aquí junto con partes y pedazos de libros siguientes de la saga. Sin embargo no voy a hacer una comparativa como la que hice con El Águila de la Novena Legión, no. Este libro se merece una reseña propia (aunque sí veréis muchas imágenes de la película como acompañamiento).

La verdad es que el título describe perfectamente el centro, el fondo por así decirlo, de la historia. Capitán de Mar y Guerra inicia las peripecias, aventuras y desventuras de Jack Aubrey, capitán (en realidad no, es un tecnicismo un poco raro) de la Armada Inglesa durante las Guerras Napoleónicas, y su amigo, Stephen Maturin, quien además es médico en el barco que Jack gobierna (y en todos los demás al final, porque son incapaces de estar separados).

Como dice la sinopsis, empezamos en el año 1800. A Jack le entregan el mando de su primer barco por fin, aunque no le nombran capitán de facto (como dije, es algo raro, cualquier hombre que comandase un barco era “capitán”, pero no con título, hacía falta que el Almirantazgo te firmara un papel diciendo que eras tal o cual cosa). Con Jack viaja Stephen, al que días antes de embarcar conoce durante un concierto en Mahón y con quien al principio parecía que iba a llevarse mal pero que tras un par de disculpas ambos comen juntos y se hacen buenos amigos como caballeros de su época que son (En serio, el desarrollo de la amistad es muy interesante y madura). 

Esos son los puntos más importantes porque realmente no hay una trama o un hilo conductor marcados, el libro narra la vida en el barco y la vida en general de lo que suponía ser capitán durante la guerra contra Napoleón. Navegar por el Mediterráneo, escoltar barcos aliados, perseguir barcos enemigos, capturar presas, huir de barcos más grandes para que no te capturen... Relata algunas batallas y viajes, se ocupa muy bien de las relaciones a bordo del barco y describe la forma de pensar y las estrictas normas y clases que existían en la época . Me gustó especialmente el hecho de que era realista y el autor no tenía la mala costumbre de hacer ganar a sus protagonistas porque si no, no eran guays, como hacen muchos autores de hoy en día. Aquí Jack sale triunfante algunas veces, otras veces se retira y escapa y en algunos ocasiones pierde.




Son aventuras, pero aventuras de otro estilo.

Esto tiene que ver con que es un libro escrito hace casi cincuenta años [R: ¡ni que fuera tanto para ti!] y eso se nota en todo, tanto en el estilo de escritura, como en la forma de tratar las cosas que se narran, el desarrollo de personajes, el lenguaje, los no tapujos a la hora de colocar a los personajes en determinadas situaciones, etc... Reconozco que me costó un poco seguir la historia porque utiliza mucho término y jerga marinos por todos lados y tener que echar un ojo al glosario que adjunta el libro (gracias a Medea, como diría Rika), hacía la lectura un poco farragosa. Aun así, en cuanto me aprendí la mayoría, disfruté muchísimo de la historia.

¿Es una historia para cualquier lector? Ahí ya me atrevería a decir que no.




La verdad es que aunque la historia es simple, puede parecerle aburrida a la gran mayoría porque como dije, no sigue un hilo de trama a la usanza. Tras la presentación de los personajes principales, la historia arranca de forma suave y sin conflicto aparente. Jack y Stephen embarcan en la Sophie, una corbeta algo vieja en la que Jack tiene que pulir las habilidades de la tripulación para no resultar ser un lastre a los convoyes que escolten y poder defenderlos de los españoles o los franceses. La historia tampoco narra un único viaje, se suceden varios saltos de tiempo en los que pasamos de cruceros habituales a escoltas y a capturas, y de las capturas a permisos en Mahón.

Lo interesante de la historia en realidad es la vida diaria en el barco y la interacción entre Jack y Stephen a lo largo de los viajes y las persecuciones de barcos, el contraste y complementación entre capitán y médico, el aprendizaje de este último sobre la vida en el mar... Si existe un conflicto real como lo conocemos todos sería la aparición de un navío llama Cacafuego (si, el nombre se las trae), con el que el barco protagonista, Sophie, mantiene un rifi-rafe por el Mediterráneo hasta que finalmente Jack captura dicho navío y se le aclama por ello en la prensa y en la Armada. 

La verdad es que si tuviera que comparar este libro con otro en semejanza de desarrollo, lo haría con la Isla Misteriosa, en donde existen pequeños conflictos que los personajes van superando mientras se muestra su desarrollo, fraternidad y amistad. Por eso creo que no es un libro, ni una saga en general, para cualquier lector, que hay que tener paciencia leyendo, absorber la jerga marina, entender que no es un tipo de narrativa actual y que lo que importa es la vida diaria y los personajes antes que las aventuras o los conflictos.





Porque voy a decirlo, aunque sea una novela histórica, los personajes no se ven totalmente arrastrados por las circunstancias de la Historia como pasa en muchas otras novelas de este corte, sino que están enmarcados en esas circunstancias y viven la vida que les ha tocado cumpliendo con sus papeles sin que por ello sea algo menos importante, pero tampoco algo rayado en lo absurdo-épico. Si tuviera también que hacer un balance de Historia y Ficción, situaría los porcentajes en un 70% - 30%.

¿Y qué hay de los personajes? Llevo diciendo un rato largo que interesan más que la historia en sí, y es verdad. Jack y Stephen son los dos pilares que mantienen el castillo de popa de la saga (por algo se llama así la serie de libros, ¿no?) en pie. Incluso los secundarios, con nombre o sin él, y personajes diversos y puntuales de la tripulación son muy carismáticos, pero pasemos a los dos platos fuertes.

Jack Aubrey es nuestro primer protagonista.




Desde el principio a Jack nos lo describen como alguien de gran presencia, tanto en físico como de forma psicológica. Es alto, grueso y de enorme porte, alguien que inspira respeto, una característica que se acentúa cuando usa su uniforme o se encuentra en una batalla. Jack en realidad es un personaje afable, amable, alegre y cordial por naturaleza, al que le gusta la disciplina y el respeto, pero que detesta tener que usar el látigo como castigo.

Quizá lo que más llama la atención de él es que sea tan correcto, estricto y consecuente en la mar mientras que en tierra se convierte en un auténtico zoquete. Es un rasgo que si bien puede parecer manido y muy usado como dualidad en alguien como él, la verdad es que denota un trasfondo bien construido del personaje. Jack es un idiota inútil en tierra porque se ha criado en un barco y literalmente casi toda su vida la ha pasado en el mar. Sabe cómo funcionan las cosas en un navío, cómo funcionan las relaciones sociales en cubierta y bajo ella, el orden del que disponen todas las embarcaciones. 

Para él el mar es un lugar seguro, un sitio en el que se siente cómodo y en pleno control. En tierra pasa lo contrario y, como consecuencia de esa torpeza, Jack ofende a la gente, es estafado y se lleva unos cuantos palos muy gordos, de los que luego él siempre pretende huir subiéndose a cualquier barco que encuentre en puerto (o más bien suplicando al Almirantazgo que le den el mando de un buque).

Jack es un personaje con virtudes muy buenas y respetables. Es valiente, tenaz, firme, pulcro, de buen corazón, un experto marino, un gran amigo de sus amigos (a los que invita a banquetes en su cabina), leal y abnegado e incluso un excelente enemigo, noble y respetuoso. Sin embargo no son las típicas virtudes de un protagonista que luego el autor intenta camuflar con defectos pobres y en el fondo perdonables, no. Jack también es extremadamente orgulloso, terco, rígido y con un sentido del humor terrible. Para él, las órdenes se deben cumplir a cualquier precio y su mando es más importante que cualquier otra cosa si está a bordo de su barco. 

Tampoco es ningún santo en materia de mujeres y aunque no se describen como tal porque no es algo que realmente trascienda en la historia, se deja entrever en varias ocasiones que Jack ha tenido problemas con otros oficiales por acostarse con las esposas de los susodichos a sabiendas de que, bueno, en fin, estaba mal y su reputación se iba a resentir mucho (y el lío que monta en el segundo libro por tirarle los trastos a la misma chica que le gusta a Stephen es canela en rama).




Y, vamos a decirlo, no es un protagonista guaperas (que sí, que es rubio y se pasea desnudo por cubierta, pero... [L: ¿peeeero?][R: pero tiene encanto animal (?)] [G: Lo tiene <3] ), Jack está más bien ancho, por no decir gordo (es de buen comer y beber, quién no) y sus modales no son los mejores a este lado del Canal. No hablemos de cuando está borracho, porque entonces sí que no termino.

Considero que Jack es un personaje muy balanceado, muy bien establecido, que se apega a sí mismo, a sus reglas internas y a su construcción y que aunque eso le haga realmente predecible, es interesante verlo actuar en contraposición a Stephen. Los dos son tan distintos que era difícil imaginar que pudieran entablar amistad después de empezar con tan mal pie al inicio del libro, una situación que en narrativa actual se hubiera estirado y explotado hasta el infinito porque muchos autores tienen la mala costumbre de crear archienemigos a los protagonistas como si estuvieran todavía en el patio de un colegio.

Aquí no, no en Capitán de Mar y Guerra. Jack, sabiendo que durante el concierto ofendió al caballero que se sentaba junto a él, decidió disculparse e invitarle a comer cuando se lo encontró por la calle al día siguiente y enseguida ambos empezaron de cero entablando cierta amistad que, en el barco, se iría profundizando. Jack le propuso a Stephen, sin apenas conocerlo, que se uniera a su tripulación como cirujano y aunque este detalle pueda parecer algo que haría alguien ingenuo, lo cierto es que no se incide en que sea algo propiamente de un idiota. Stephen acepta sin cuestionar nada, porque era algo común que se hiciera ese tipo de proposiciones y tratos, además de que tanto uno como otro veían el acuerdo bastante beneficioso. A partir de entonces Jack es incapaz de vivir sin tener a Stephen cerca y su relación se convierte en un binomio simbiótico. Jack, que antes he incidido en lo estricto que es, en lo disciplinado, en lo obstinado... Si hay algo o alguien que es capaz de hacerle cambiar de idea, es Stephen, si hay alguien por quien Jack arriesgaría la vida (y lo hace) sería Stephen.

Y Stephen... ¿Qué puedo decir de él?




Irlandés por parte de padre, catalán por parte de madre, Stephen es médico y cirujano de profesión, primero en tierra, luego a bordo de cada barco que Jack tiene el gusto de comandar. A favor de la causa independentista catalana [R: ¡¡!!], Stephen es también naturalista y espía de los británicos en España [R: PERO BUENO, SABANDIJA, QUE ALGUIEN ACABE CON ÉL (????)]y de vez en cuando se nos da a entender que cumple con ciertas misiones para el Servicio Secreto inglés. Viene a ser como James Bond [R: ¡mentira, es una sabandija traidora! ¡Encima irlandés y a favor de los ingleses, que alguien lo mande al infierno, por Medea!], pero añadiendo la pasión por la medicina y los animales no catalogados de las Antípodas. Si la saga retrata la carrera naval de Jack, también retrata la de Stephen en sus tres oficios, con sus reveses y desventuras propias.

Stephen está marcado como personaje por su relación con las revoluciones. De joven estuvo en París durante el estallido de la Revolución Francesa, de la que fue un gran defensor y, aunque en un principio estuvo a punto de apoyar la rebelión irlandesa de 1798, se negó a participar en ella [R: además chaquetero, uh]. En su carácter siempre se denota la afinidad para con el deseo de libertad [R: estadounidense tendría que haber sido], sobre todo cuando choca con los intereses de Jack o en cualquier conversación de menta el asunto catalán.

Es un personaje profundo, la perfecta contraparte de Jack tanto de forma mental como física, porque es descrito como un hombre bajito, delgado y moreno, además de ser reservado, idealista y muy conflictivo consigo mismo. Y si le sumamos lo desordenado y descuidado que es, cuando uno esperaría que siendo médico no lo fuera, ya... Aún así sus virtudes tampoco son pocas. Inteligente y culto en muchas materias aparte de sus predilectas, a Stephen le cuesta ser avaricioso, por no decir que no acusa ningún rasgo de codicia en ningún momento. Para él, el dinero es algo bastante superfluo, que sirve para mantenerse de forma moderada y no duda en prestarlo si alguien lo necesita, como tampoco pide retribución por su trabajo como espía.




Ese rasgo se pone de manifiesto desde el principio, cuando conoce a Jack y Stephen deja entredicho que está sin un céntimo y que acepta el trabajo de médico a bordo de la Sophie más por el hecho de que así puede viajar y ver mundo, explorarlo, que por la paga que le correspondería. Stephen ve en su nuevo rol de cirujano naval que se le abren las puertas al mundo, aunque pronto se lleva una decepción muy grande porque no siempre Jack puede, ni quiere, concederle los viajes que Stephen desea hacer. Es un motivo recurrente de discusión, en las que Stephen siempre termina enfurruñado y con la cabeza gacha ante el mando del capitán, aunque luego Jack le retribuya de alguna manera.

Pero quizá el mejor detalle, igual que el de Jack es la dualidad entre tierra y mar, es que Stephen tiene mucha dificultad para aprenderse la jerga naval. Se usa su ignorancia para con todas esas cosas para que el lector se sienta más cómodo y pueda ilustrarse todo lo relacionado con la vida en el barco y la mar (o al menos entenderlo un poco para que la lectura no se vuelva más difícil de lo que es). También le impulsa su idealismo y el rechazo hacía la tiranía napoleónica, que se añade como cierto motor para el personaje, su decisión de convertirse en espía y en alguien capaz de matar a sangre fría si es necesario, por el bien de la misión que tenga entre manos.

Qué demonios, miento. Lo mejor del personaje es que aun con todo eso, es un adicto al láudano [R: pequeña sabandija drogadicta chaquetera y traidora]. Y que incluso si sólo tiene una única cosa en común con Jack (el amor por la música), él también haría cualquier cosa por su amigo (incluso nombrar a una nueva especie de tortuga como testudo aubreii).


Par de gays.

Los demás personajes de la tripulación, tales como Killick, Bondem, Babbington y Pullings son personajes también muy simpáticos y memorables, incluso siendo secundarios sin mucho desarrollo más allá de entablar lazos entre sí y para con el capitán y el doctor. Diría que al igual que la narrativa, se nota que el tratamiento a los personajes de la novela tiene un estilo que no recuerda a nada actual, porque es un libro viejo, de otro momento, de otro tiempo en el que no primaba lo terriblemente comercial, insustancial y anodino esquema de hacer las cosas ahora.

Capitán de Mar y Guerra es un libro entretenido y aunque al principio pueda ser un poco costoso de seguir para lectores poco acostumbrados a este tipo de narrativa, merece la pena por leer algo diferente a la literatura comercial actual. Eso sí, hay que tener paciencia, aunque si no quieres seguir y te aburre mucho, tampoco te vas a morir. Yo lo recomiendo por propio cariño personal y porque soy una dragona sentimental que se ve la película de vez en cuando porque BARCOS [L: Hechos con la madera de mis bosques >(].




LO MEJOR... El dúo dinámico de Jack Aubrey y Stephen Maturin. El cuidado y la precisión histórica por parte del autor.

LO PEOR... La abundancia de jerga naval. El inusual y ya en desuso desarrollo narrativo.

(Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos dueños)

Otras reseñas del libro (sí, sólo he encontrado una decente):

2 comentarios:

  1. Pues parece un libro interesante y tiene que ser bueno si no hay pegas. Aunque eso de que paseen desnudos por la cubierta me resulta demasiado anti higiénico, y que no sean gays le quita chispa pero me la apunto.

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    1. En realidad no es que la gente se pasee desnuda, es que de vez en cuando les da por bañarse en el mar y claro XD

      Puede que no sean gays de facto, pero los personajes valen mucho la pena. El autor no tenía ese miedo social actual a colocar a pjs hombres demasiado apegados a otros sin que sean gays.

      Gracias por comentar <3

      Green.

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