Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

lunes, 13 de marzo de 2017

Fuyumi Ono: dominando el terror, el misterio y la fantasía.



La gente vive sus vidas con o sin un Rey que la dirija. Es el Rey quien no puede vivir sin su gente.
The Twelve Kingdoms: The Vast Spread of the Seas

Fuyumi Ono es mi autora adoptada y, como no podía ser de otra forma, una de mis favoritas. Ha escrito un poco de todo, en particular género de terror, de misterio y fantasía y yo solo he podido acceder a lo último porque todavía no domino el japonés, maldita sea. La descubrí gracias al anime de su saga más famosa, Doce Reinos, y mucho tiempo después encontré los libros y me enamoré del rico mundo que había creado. Sus novelas me han parecido frescas, interesantes, y hubiera deseado haberlas tenido a mano cuando era adolescente. Protagonistas femeninas, buen worldbuilding (además CHINO en vez de europeo medieval) y una forma de escribir sencilla y directa.

El problema es que no solo hay pocas cosas de doña Ono a nuestro alcance, sino que resulta muy complicado encontrar información biográfica. Así que más que una biografía, aquí intentaré reunir lo poco que he podido averiguar de ella. Le doy mil gracias a mi querida kamaitachi, que me ha ayudado mucho proporcionándome datos del idioma nipón.


Fuyumi Ono (小野 不由美) nació en la prefectura de Oita, Kyushu, en 1960. Debido a que su padre trabajaba para una empresa de diseño de edificios, se acostumbró desde que era pequeña a los diagramas y planos, por lo que con la edad desarrolló interés por la arquitectura. Ya que en Oita también había una gran cantidad de leyendas y folklore, perseguía a sus padres para que le contaran estos pequeños mitos, lo cual tendría bastante influencia en su futuro.




Los institutos japoneses pretenden fomentar la cooperación y el «ocio» de sus estudiantes, por lo que es habitual que muchos alumnos formen parte de clubs —por ejemplo, los de kendo, baloncesto y similares deportes son muy famosos, pero también hay de dibujo, fotografía, etc— y doña Ono no fue una excepción a esta tendencia. Ingresó en el club de animación y manga ¡y hasta llegó a ser su presidenta!

En 1979 entró al curso de Estudios Budistas, del departamento de literatura, durante su carrera universitaria. Nunca llegó a terminarlo, porque se trasladó a la universidad de Tokio para estudiar en un seminario de novelas de misterio.

Y es que, ya desde antes, doña Ono escribía pequeñas novelas como mero entretenimiento con el sobrenombre de 宇野冬美 (Hirono Fuyumi). Curiosamente, así como en una película o libro diríamos que el destino decidió hacerle un guiño, fue en este seminario donde conoció a su futuro marido, Yukito Ayatsuji, autor de las famosas novelas japonesas de Another, junto a otros como Rintarou Noritsuki y Takemaru Abiko.

Todavía era estudiante cuando, en 1986, decidió casarse con don Ayatsuji y poco después obtuvo la graduación para la universidad. Quería proseguir sus estudios pero, por falta de dinero, tuvo que dejarlo a la mitad.




Desconcertada y sin saber qué hacer, tuvo la buena suerte de que un editor que había leído las historias de su época universitaria le ofreció que se dedicara a la escritura de forma profesional. Fue entonces cuando la suerte verdaderamente le sonrió y le abrió un nuevo camino, puesto que doña Ono nunca había pensado en escribir en serio.

Dos años después debutó con la novela Birthday Eve Nemurenai con la editorial Kodansha, bajo la colección Teens Heart. No mucho después, en 1989, comenzó una de sus sagas más famosas (e inconclusas), Akuryou (悪霊シリーズ), que fue adaptada a manga, anime y película, aunque en occidente la conocemos por su anime Ghost Hunt.

Y fue entonces cuando comprendí que hay dos tipos de formas de llorar. Lloras cuando te lamentas por tí mismo y cuando realmente estás triste. ¿Las lágrimas que derramas por ti? Esas son lágrimas de niños. Lloras porque quieres que alguien te ayude, te tienda una mano. Tu madre, tu padre, la vecina de al lado... Quien sea.
The Twelve Kingdoms: Skies of Dawn 

Por esa época le sugirieron que escribiera sobre fantasía para atraer a un nuevo público. Doña Ono se arremangó y empezó a crear el mundo de Doce Reinos para una historia titulada Demon Child (魔性の子, Masho no Ko) que, como ella misma reconoce, no tiene tanto de fantasía como de terror con elementos paranormales. A sus editores les pareció que no era suficiente, querían más fantasía y, en una entrevista reconoce que hasta entonces no se había visto demasiado atraída por el género. Probó entonces con Alicia en el País de las Maravillas, Las crónicas de Narnia y Los nueve príncipes de Ámbar, lo que la llevó a decidir qué clase de fantasía quería crear.

Este detalle resulta divertido ya que la saga de Doce Reinos, como dice ella misma, tiene poco de fantástico-épico y no encuentro ningún trazo de estos libros en su escritura. Doce Reinos recuerda más a una novela histórica con elementos de fantasía o a un mito que a Narnia o Alicia, tan querida en Japón. Como doña Ono siempre pone especial atención al detalle del worldbuilding, encontramos toda clase de nombres, estructuras económicas y culturales desgranadas y reflexiones acerca de cómo o por qué un sistema prospera o se viene abajo, sin importar que esté escribiendo una historia de fantasía como Doce Reinos o una de vampiros a lo Salem’s Lot en Shiki (屍鬼).

Los Palacios se construyen sobre los huesos de la gente. Para ser sincero, las masas estarían mejor sin reinos, por eso es necesario que un rey bien dotado sepa mentir para que nunca se den cuenta de ello. 
 The Twelve Kingdoms: The Vast Spread of the Seas


Claro que, viendo cómo le gusta a doña Ono desarrollar temas, tampoco es de extrañar que le guste tratar tantas cosas en sus novelas:

Desde que era niña he disfrutado imaginando historias con un fuerte vínculo con razones plausibles (por ejemplo, como un río fluye aquí, el país podría resultar invadido. O, porque ha sucedido cierto evento histórico en el mundo, ha quedado tal tipo de leyenda). Parte de ello era por diversión, así que jugaba dibujando mapas y líneas cronológicas, por lo que no estoy exactamente segura cuánto llevo trabajando en esto. Incluso después de terminar un trabajo importante, todavía recuerdo añadir elementos y jugar más con la idea. La verdadera razón por la que hago series es porque, con cada historia que escribo, añado más y más detalles.
Para no perderse, igual que hace cierto autor famoso que conocemos (cofGRRMartincof), doña Ono escribe sus historias con líneas del tiempo y también diccionarios con la terminología que emplea. Lo cual para un lector occidental sería una bendición, ya que buena parte de los términos, de los puestos y demás detalles que aparecen en Doce Reinos se pierden si no sabemos japonés por todos los juegos de palabras que pueden contener los kanji. Y es que doña Ono es muy, muy detallista, lo cual la obliga a dar muchas vueltas a sus libros antes de publicarlos:

La parte más complicada (de escribir) es evaluar tu propio trabajo. Cuando intentas decidir si el libro será entretenido, o si conseguirás conectar con tus lectores, no importa las veces que releas y analices, nunca darás con la respuesta correcta. Eso se debe a que nunca puedes ganar la perspectiva para evaluar tu propia creación. Ahora que entiendo la imposibilidad de la tarea, no puedo confiar en mi propio juicio. Y mientras no pueda hacerlo, es muy difícil decir «así está bien».
En la mayoría de sus obras aparecen elementos existencialistas. Los protagonistas de Doce Reinos deben enfrentarse una y otra vez a su posición en el mundo, a cuál es el papel que deben o quieren escoger y hasta qué punto son capaces de llevarlo. Lo mismo podemos ver en sus ideas acerca del horror o el miedo. En una entrevista acerca de unas de sus novelas —Zan’e (残穢)— llevada a la gran pantalla, le preguntaron ¿por qué la gente ve terror? Esta fue su respuesta:

Puede que las preguntas concernientes a la vida y muerte como «¿por qué estoy vivo?» y «¿qué sucederá después de mi muerte?» constituyan los grandes y fundamentales misterios del ser humano. El horror se acerca a esa «zona gris» de la vida y la muerte y, entonces, huye y traza los caminos para huir. Cuando un gato encuentra algo sospechoso, se acerca despacio, lo toquetea y entonces sale disparado. Luego repite el mismo proceso. Pienso que los humanos hacemos lo mismo con el horror.
[…] ¿Por qué la gente se arriesga a hacer cosas como montar en una montaña rusa o esquiar? En la humanidad hay un punto de vista que clama que, simulando el terror, un humano desarrolla resistencia en caso de emergencia. Biológicamente, se dice que la diferencia entre una persona endurecida y un individuo que reacciona gracias a su instinto de supervivencia radica en las experiencias de miedo que hayan vivido hasta entonces. A lo que me refiero es a que probablemente deberías leer y ver horror para estar preparado en su momento.
Gracias a la gran cantidad de personajes, con diferentes gustos, motivaciones y morales, Fuyumi Ono suele crear espacios donde discutir ideas claves que conciernen el mundo que ha fabricado. En Shiki, donde una familia de vampiros va destruyendo lentamente un pueblo hasta que se vuelve todo un juego de supervivencia —aunque… seguro que no esperáis quiénes son los que están a la defensiva— hay choques de ideologías, familias rotas, la cuestión de qué es asesinar y qué no lo es. Esta conversación se lleva a cabo entre dos personajes muy amigos, uno de ellos recién convertido en vampiro y que se ve obligado a convertir al humano en su presa para que otra vampira (creepy as hell) no vaya a por él y le haga sufrir. Pero el joven vampiro no es cruel ni se diferencia de su antiguo yo... y su amigo no comprende por qué tiene que morir, por qué no puede dejar que se alimente de él lentamente sin matarlo:

—Si solo lo explicarais, ¡estoy seguro de que habría personas que compartirían su sangre! ¡Si solo esperáis un poco de tiempo, se recobrarían por completo! No tenéis motivos para matarlos, ¿verdad?

—¡Nunca lo entenderás! Si funcionara así, ¡entonces para empezar no tendríamos que atacar a la gente! La gente es nuestra comida. Piénsalo. Cuando matas a un cerdo por comida, no lo haces cortándolo poco a poco.
No soy muy fan del estilo del anime pero esta vampira stalker me perseguirá en pesadillas hasta que me muera.
En Doce Reinos, por su parte, se desarrollan conceptos acerca del liderazgo, la responsabilidad y tantos temas que sería imposible tratarlos sin dedicarles un artículo largo, bien largo.

Volviendo a su vida personal, son muy pocos los datos que conocemos, pero en cierta entrevista con su marido podemos arañar un par. Para empezar, está la misteriosa falta de imágenes. No tenemos casi ninguna, algo fascinante a estas alturas de siglo. Como dice su esposo, es como si tuviera tres ojos, esquivando siempre a los medios. Supongo que tendremos que resignarnos hasta el día que le den un premio y no tenga más remedio que hacer acto de presencia para conseguir otra foto.


El marido de doña Fuyumi, con su tocho de novela. Algún día caerá.

Y ¿cómo es convivir con una pareja que se dedica a lo mismo que tú? Doña Ono y su marido llevan más de 18 años casados y en ocasiones escriben incluso del mismo género, así que no sería de extrañar que hubiera cierta rivalidad. Pero parece que no es el caso. Doña Ono hace de lector cero para su marido y, según afirma él, adora leer sus escritos antes que nadie. Pero no trabajan juntos, sino que cada uno tiene su propia casa y pagan rentas diferentes. Al parecer esto se debe a que cada uno tiene plazos de entrega diferentes y, por tanto, tienen ritmos de vida que difieren. 

Eso sí, se juntan para cenar y compartir experiencias del día a día. Por lo que nos cuenta su marido, doña Ono gana lo suficiente para que él pueda sobrevivir en caso de bloqueo mientras ella siga escribiendo. Lo cual es muy probable puesto que, a pesar del parón de más de diez años que ha tenido, en 2007 afirmó estar retomando historias para chicas que tenía sin terminar —¿quizás Ghost Hunt? ¡Todavía no lo sabemos, y luego nos quejamos de Martin!— y se sabe había una nueva novela de Doce Reinos planeada para 2016, que se ha tenido que retrasar en varias ocasiones por motivos de salud.

Quién sabe, puede que en 2017 haya suerte. Eso sí, los fans podrán disfrutar largo y tendido porque promete tener más de mil páginas. Para los occidentales, como yo, será un dolor porque habrá que esperar a que algún alma cándida lo traduzca. Y eso a saber cuánto llevará... Hasta entonces siempre nos quedará releer sus obras.
Un trono siempre se paga con sangre. 
El Rey de En se lo dijo una vez. Incluso si el ascenso de un rey se produce sin derramamiento por la gracia del Cielo, mantenerse en el trono inevitablemente significa que la sangre debe correr. Como sucedió al principio en la lucha contra los ejércitos del falso Rey y el enfrentamiento en la guerra civil y la ejecución de criminales. 
Por suerte, la parte de luchar era sencilla para Yoko. Todo lo qeu tenía que hacer era resistir la tentación de huir.
The Twelve Kingdoms: Skies of Dawn

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