Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.
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viernes, 15 de febrero de 2019

De feminismo y personajes masculinos (III): Abrazar la feminidad

           ¡Bienvenidos a la Mazmorra! Rika a vuestro servicio.

         Este artículo es, en parte, una reescritura de otro que sacamos el año pasado… Pero lo he ampliado y escrito mejor.

          O eso espero.

         No borro el anterior por los adorables comentarios <3. ¡Si queréis ir a lo nuevo podéis saltar directamente al apartado de la Mirada Actual! Aunque os recomiendo leer por encima el primer apartado porque pongo el inicio de varias ideas que quiero desarrollar en este artículo.



El aterrorizado ser superior

  
        ¿Sabíais que la Biblia tiene dos versiones del mismo mito del Génesis? La más antigua no establecía ninguna jerarquía entre hombre y mujer

Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra: y los bendijo Dios, diciéndoles: «Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra» Génesis 1:28

            En cambio, la versión más moderna, la yahvista, establece la «inferioridad» de Eva al explicar que esta surge de la costilla de Adán.

Y se dijo Yavé Dios: «No es bueno que el hombre este solo, voy a hacerle una ayuda semejante a él» […]. Hizo, pues, Yavé Dios caer sobre el hombre un profundo sopor; y dormido, tomó una de sus costillas, cerrando en su lugar con carne, y de la costilla que del hombre tomara, formó Yavé Dios a la mujer, y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: «Esto sí que es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta se llamará varona, porque del varón ha sido tomada.» Génesis 2:21

Ay, casi es como si Adán hubiera tenido una hija (superando un breve e indoloro embarazo) y por tanto tuviera poder sobre ella como si fuera una niña pequeña, ¿eh? No, mejor no seguir por esos derroteros y hablar de la sexualización de la infantilidad.

Resulta curioso que una versión más temprana tenga que afirmar la superioridad del hombre. Da que pensar sobre las religiones más antiguas. Eso sí, es cierto que hay muchos mitos que establecen que la mujer nace de la costilla o de un hueso del hombre.

¿Por qué? ¿Por qué es necesario remarcar tanto la inferioridad de la mujer? ¿Que solo es una parte innecesaria del hombre, hecha para complementarle?

Pues... toca reflexionar sobre cómo los hombres han inventado una figura malvada o inferior, que hace las veces de cabeza de turco para cualquier problema que os podáis imaginar: la mujer.

La curiosidad, madre de la inventiva, es algo de lo que se acusa a las mujeres. ¿No es interesante que siempre sen ellas las que se sientan a pensar sobre lo que las rodea y se pregunten si no quieren cambiar las cosas?

domingo, 16 de septiembre de 2018

Análisis: Justicia Auxiliar de Ann Leckie



Título: Justicia Auxiliar

Autor: Ann Leckie

Sinopsis: En un planeta helado y remoto, una soldado llamada Breq se está acercando al cumplimiento de su misión. En el pasado, Breq era Justicia de Toren, una crucero de batalla colosal con una inteligencia artificial que conectaba a miles de soldados que servían al Radch, el imperio que había conquistado la galaxia. Ahora, un acto de traición la ha hecho pedazos y solo cuenta con un único y frágil cuerpo humano, numerosas preguntas sin responder y un ardiente deseo de venganza.

Editorial: Nova

Número de Páginas: 415

Ah, Justicia Auxiliar. Había escuchado hablar de este libro, aunque nunca fuera de los círculos que incitan a leer autoras, lo cual no me termina de sorprender. A ver, está escrito por una mujer, da igual que esté catalogada como la mejor novela de ciencia ficción de 2014 y haya sido galardonada con los premios [R: por favor, leedlo con la voz del narrador del Smash presentando a personajes] ¡Nebula! ¡Hugo! ¡Locus! ¡BSFA! ¡y Arthur C. Clarke! Lo que importa es que lo ha escrito una mujer. Tampoco había escuchado hablar de la autora de La Maldición de Chalión, la maravillosa Lois McMaster Bujold —de la que pronto caerá reseña. Cuando me relea el libro por tercera vez—, que tiene más premios que cualquier escritor varón y este mismo año ganó otro Hugo por el mundo de los cinco dioses, pero a quién le importa.

Así que ¿misoginia? Sí, sin duda. Al menos en cuanto a publicidad y temas similares. Con todo, reconozco que después de la experiencia con la hinchadísima popularidad de doña Jemisin [R: pero quién soy yo para hablar en un país donde tenemos a Arturo Perrete como gran autor], reconozco que me he acercado al libro de puntillas. Sobre todo porque el amigo que me lo prestó lo hizo tras una conversación que más o menos fue así:

Rika: ¿Te puedo robar algún libro (no es como si tuviera mil pendientes en la Mazmorra)?

Amigo: Claro. Toma este, te gustará, tú escribes de hembrismo.

Rika: ¿Qué tal la historia?

Amigo: Bueno, no está mal. Se supone que es un mundo donde los sexos no importan y se escribe todo en femenino. Puede que te interese.

Rika: …

Amigo: …

Rika: … En serio no me vas a vender la historia.

Amigo: ¡Se escribe todo en femenino!


Me pregunto si a doña Leckie la perseguirán por no usar el neutro (que en su país, pues bueno, lo tienen desde hace más de un siglo)…

En fin, que al final mi amigo reconoció que la historia no era nada del otro mundo, pero que el tema de los géneros hacía pensar. Y como eso es mejor que nada, me llevé el libro.

Y aquí estoy, con una novela terminada y un análisis por delante. Como nunca me ha molestado meterme con cosas que la gente adora —hola, El nombre del viento—, esta vez tampoco será la excepción.

La gente viene atraída a Justicia Auxiliar básicamente por dos cosas, hasta donde tengo entendido. Primero, el uso del femenino, como he demostrado con mi amigo. Esto se debe a que el Radch, que es una suerte de imperio romano que absorbe, adapta y diluye las culturas de los planetas que va conquistando, no hace distinción de géneros. Como no hay (en teoría…) forma de transmitir esto en inglés, doña Leckie optó por el uso del femenino como neutro sin importar si hablaba de una mujer o un hombre. Esto obliga al lector a reevaluar cómo ve las cosas, en particular el hecho de que estamos acostumbrados a considerar a la mujer «la excepción» y al hombre como «lo normal». Hasta ahí todo bien.

Luego está la cosa de que la protagonista es una nave. Bueno, más o menos.

La novela tiene dos líneas temporales; una del pasado, de hace veinte años, donde tenemos a la nave Justicia de Toren narrando cómo llegó a su situación actual… Y la del presente, donde la nave ya no existe y ha quedado reducida a uno de los innumerables cuerpos que controlaba para ejercer sus tareas.

Justicia de Toren nunca ha sido una verdadera nave, solo un cerebro que controlaba muchísimos cuerpos. Aunque odio con pasión Endymion de Dan Simmons, siempre me hizo gracia la nave en la que viajan los protagonistas y me daba pena que la dejaran atrás durante años. Era como una casa que te hablaba con cierto humor humor y te miraba con imaginarios ojitos de cordero degollado cuando anunciabas que te ibas a hacer viajes temporales y se tenía que quedar sola. Vamos, un miembro más del equipo, un sitio al que volver y al que querer. También, llevada de la forma adecuada, podía ser una casa muy inquietante de haberlo querido así el autor.

¿Os imagináis las posibilidades de ver el mundo desde el punto de vista de una criatura así? Nada de expresiones humanas, nada de cuerpos, ni brincar, ni tener sexo ni nada conocido. Fascinante.

Esperaba algo así, lo cual es culpa mía. Pero, por Medea, tienes una nave espacial gigantesca con capacidad de pensar, de estar en todos sitios, que hace caso omiso a la intimidad de sus tripulantes. Cuántas vidas por contar, cuántos detalles por ver, todo sin necesidad de tener que integrarse en el pensamiento humano. ¿Qué pensaría una nave de tener que enfrentarse a otra? ¿Cómo sería conocer en profundidad a todos sus tripulantes? ¿Le gustarían más algunas conversaciones que otras? ¿Haría putadillas como cerrar puertas, fastidiar a novatas y cosas así? ¿Cómo se desarrollaría a un personaje así? Asumí que los cuerpos serían simplemente un extra frente al cerebro central de la nave y que entonces sería fascinante ver cómo se adaptaba la pobre a ser un simple humano.

Error.

jueves, 31 de mayo de 2018

De feminismo y personajes en general: la victimización de las mujeres


¡Bienvenidos a la Mazmorra! Soy Rika y esta vez vamos a hacer una suerte de extra en la serie de De feminismo y personajes femeninos/masculinos porque no sé bien dónde debería incluir este artículo. Por una vez cae una reflexión corta, al menos para los estándares de esta serie, y menos detallada. Quiero hablar de cómo las mujeres somos potenciales víctimas… Y cómo el ocio no duda en explotarlo como fetiche. 

Sé que parece evidente pero, como con todo, a veces las cosas evidentes hay que detallarlas un poquito para que seamos conscientes de ellas. 
No soy particular fan de la novela negra, pero de vez en cuando cualquiera tiene capricho y se sienta a leer un par de libros o, con más asiduidad, ve series o películas. No soy la excepción. Y siempre, siempre, siempre me fastidia una cosa: las víctimas casi son solo mujeres. Eso por no hablar de la negación a escribir sobre mujeres asesinas.

Ellas son la gran mayoría pesar de que, y no estoy entrando en el «20 hombres muertos por violencia de género», sabemos que hay muchos varones de todas las edades que mueren a manos de asesinos. O puede que no lo sepamos. Cuando hablé con mi señora madre sobre el tema, me miró con cara de pasmo y dijo así que ¿hay asesinos en serie de hombres? Me dieron ganas de arrancarme el sombrero y aplastarlo en el suelo. 

Nos hemos acostumbrado a que los asesinos en serie, da igual el formato, solo persigan mujeres. Los asesinatos de hombres parecen ser más casuales, quizá porque se interponían en su camino o porque estaban en el lugar menos adecuado. No es la regla, claro, pero sí lo más habitual. Al final se crea la sensación de que solo se persigue a las mujeres. Y eso es mentira. 

Jack el Destripador es de los favoritos para reimaginar asesinos con mujeres vulnerables

martes, 1 de mayo de 2018

De feminismo y personajes masculinos (II): Padres autoritarios


Bueno, bueno, bueno, hace mucho que no me paso por la Mazmorra pero no tenemos abandonado el sitio. De momento (?). ¡Bienvenidos a la Mazmorra! Soy Rika y vengo a hablaros de padres autoritarios desde un punto de vista feminista. Los que no sepáis de qué hablo, podéis echar un vistazo a este post para ver de qué van a ir más o menos los próximos artículos.

La verdad es que le he dado bastantes vueltas a este artículos. ¿Por dónde empezar cuando vas a hablar de hombres en la literatura? Hay muchas posibilidades, bastante más variadas que con mujeres. Los clichés están más diferenciados, los personajes (buenos) se disuelven más en el mar de referencias y hay más sitio para respirar antes de poner los ojos en blanco y pensar que ya has leído esto en otro sitio. Así que he optado por uno de los grupos más «minoritarios» en cuanto a que no son tan habituales o tan… numerosos. Al fin y al cabo, padre solo hay uno —y a las madres hay que matarlas, así que son todavía más relevantes por lo únicos que son—.

En concreto, vamos a hablar de padres autoritarios, porque lo que queremos es deconstruir un poco los personajes. Es difícil crearlos bien, es decir, reconociendo todos los terribles elementos misóginos, machistas y demases que suelen ir asociados a este tipo de figuras.


Y es que son el ejemplo clásico del patriarcado. Qué digo, son la figura del Patriarcado. El Dios de la tradición judeocristiana, el dios-padre prácticamente omnipresente de todas las grandes religiones politeístas (Zeus, Odín, Osiris… bueno Osiris no tanto porque acaba muerto muy pronto, pero os hacéis la idea), la figura del Papa o de los Patriarcas, el señor de la familia, el Presidente, el Gran Hermano. El padre es quien engendra y quien posee, por tanto, quien domina. El máximo reflejo del machismo, porque es quien lo crea, establece y enseña. Irónicamente, ese mismo sistema tiende a devorarlo porque llega alguno de sus hijos para ocupar su lugar. Con todo, su presencia marca para siempre a su descendencia.

No es muy habitual sentarnos a ver padres autoritarios jóvenes —que los puede haber. Generalmente la metamorfosis les da cuando tienen una niñita, tipo El rey león 2, pero se los nota más «blandos» y en proceso de aprender, así que no los incluiría en esta categoría. A menos que estén locos, un poco como el padre de Danny Torrance de El resplandor. Solo que ahí te dicen que es el hotel. Más o menos—, ya que la idea de padre es la de un hombre mayor, casi anciano. No suele ser el ejemplo ideal para convertirse en protagonista.

Sin embargo, a pesar de no ser el foco de la acción, hay muchas figuras de este estilo. Como no puede ser de otra forma, hablaré de Tywin Lannister, patriarca de una de las familias más disfuncionales de Canción de Hielo y Fuego —lo cual ya es decir—, Robert Baratheon y el padre de Sam Tarly. Pero también saltará Tritón de la Sirenita y su familiar lejano Zeus, en este caso de mano de Javier Negrete en Dioses del Olimpo.Entre otros perosnajes, claro.

¡Vamos allá!


lunes, 19 de febrero de 2018

De feminismo y personajes masculinos (I): La masculinidad no está definida


¡Bienvenidos a la Mazmorra! Frederika a vuestro servicio.

Durante bastantes meses me he dedicado a hablar sobre los personajes femeninos de la literatura y el feminismo. En general, me he concentrado en temas muy mal llevados por culpa del machismo y una idea superficial del feminismo que sigue sin ser deconstructora ni se molesta en autoexaminarse. Por ejemplo, he hablado de las mujeres que adoptan papel de hombre y que solo gracias a eso son mejores que las demás, de la constante Mirada Masculina que plaga todos los libros de forma consciente e inconsciente, del odio que hay contra las madres, motivo por el que se las borra de la literatura, de la estúpida ignorancia sexual que tienen las mujeres solo para satisfacer al lector (y escritor) masculino y un largo etc.

Sin embargo, por mucho que el feminismo sirva para dar el respeto y dignidad a las mujeres que estas se merecen, también tiene que estudiar a los hombres y librarse del machismo que los encadena.

Es decir, que toca hablar de hombres y de cómo las ideas machistas plagan la literatura. Parece evidente decirlo pero cuando se examina de cerca… es todavía peor.

Pero como hay que empezar por algún lado, os lanzo una pregunta: ¿qué es ser masculino?



domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Sabías que...

 ....la primera escritora conocida fue una mujer?

¡Bienvenidos a la Mazmorra! Soy Rika, y vengo con otra entrada de Sabías qué. En las anteriores hablamos de cómo la primera novelista fue una mujer japonesa del siglo XI y también tocamos la vida de Mary Shelley. Ahora toca remontarse muchísimo más en el tiempo.

Es difícil definir a un escritor tal y como lo vemos hoy. En términos de Historia, se establece que la escritura nació en el IV milenio a.C. en Mesopotamia. Antes de eso hubo una protoescritura y aún antes estaban las historias que nuestros ancestros contaban en las paredes de las cuevas. Pero cuando nos sentamos a pensarlo, cuesta decidir si un funcionario que anotaba datos económicos era un escritor. Por otra parte, hay textos antiguos que se pusieron por escrito. La historia de Gilgamesh, por ejemplo, aunque no tenemos ni idea de cómo se creó la leyenda ni quien decidió grabarla en tablillas de arcilla. ¿Podríamos decir que este funcionario era un escritor? Quizás no. Mucho más tarde tenemos a Homero, que ni siquiera se sabe si existió como tal, y que en teoría creó la Ilíada y la Odisea.

Así pues, ¿cómo definir al primer escritor cuando casi todo lo que se ponía por escrito era anónimo o se asociaba a una figura casi seguramente inventada, como Homero? ¡Fácil! Buscando a la primera persona que firmara su obra. Y la más antigua que se ha encontrado fue la princesa Enheduanna de Acad, hija de Sargón I, al que quizás alguno haya estudiado en el instituto (como pista dejaré caer que fue quien unió el norte y el sur de Mesopotamia. El «I» es importante) y de la reina Tashlutum.

La princesa tal y como la imaginan en la serie Cosmos
En realidad no se llamaba Enheduanna, este era más bien un título como Suma Sacerdotisa del templo del dios de la luna Nanna, pero la Wikipedia os lo podrá explicar mejor que yo y de todas formas nos vale porque firmó con ese título. La podemos distinguir en medio de todos los hombres anónimos (y quizás mujeres) que se dedicaban a copiar y extender textos.

Enheduanna vivió hace unos 4.300 años (alrededor del 2285-2250 a.C.) y fue sacerdotisa no solo del templo de Nanna, sino de En, como solía darse en la familia real. Su padre confió en ella para tales altos cargos de forma que los historiadores consideran atrevida, para afianzar el poder en la ciudad de Ur. Tras la muerte de su padre, siguió siendo una importante figura durante el reinado de su hermano Rimush. Por esta época, comenzó a hacer poesía, narrando sus atropellos políticos. Así, escribió La Exaltación de Inanna, sobre cómo la expulsaron de Ur y luego recuperó su puesto. La Exaltación se encontró en Ur, en 1927, en un disco de alabastro de 25 cm de diámetro y 5 de profundidad. Se aseguró de que sus escritos superaran el tiempo, eso desde luego y en el disco aparece representada como superior a las figuras masculinas que ejercen un rito con ella.

Curiosamente, aunque Enheduanna era sacerdotisa en particular de Nanna, su diosa favorita era Inanna —nuestra Venus— , del amor y la guerra, y la Exaltación no es la única obra que le dedicó. En este poema, Enheduanna dejó caer muy intensamente que Inanna era igual al dios An, el superior del panteón sumerio. Además, describió a Innana como la diosa de la batalla que disciplinaba a la humanidad (uniendo características de Inanna e Ishtar) como si fuera un ave de tormenta que aparta de su camino a los dioses menores. Aquí es cuando Enheduanna aparece recitando en primera persona sus propias glorias, su expulsión por el rebelde Lugalanne (que ha tenido el desparpajo de considerarse un igual a una alta sacerdotisa y que además ha acosado sexualmente —sí, seguramente sea el registro más antiguo de acoso sexual— a la cuñada de Enheduanna) y su ruego al dios de la luna para que intervenga en su favor. El poema sigue, hablando de la creación y la destrucción, así como de su futura unión, quizás espiritual o de inspiración, con su yo superior, la propia diosa Inanna. 

El disco de Enheduanna, descubierto en 1927


Así finaliza:


¡Ciertamente entré a mi sagrado giparu (residencia de la gran sacerdotisa en Ur) a tu orden
Yo, la Alta Sacerdotisa, yo, Enheduanna!
Todavía soy la brillante Alta Sacerdotisa de Nanna.

La Exaltación no es su única obra conocida. In-nin-sa-gur-ra es otro canto a la diosa Inanna, que no se ha podido traducir por completo, pero que termina con un agradecido :

¡Mi señora, proclamaré tu grandeza y tu gloria en todas las tierras!

Dedicó más de cuarenta composiciones al dios Nanna, al templo de Ur y a la diosa Inanna, recogidos como Himnos de los templos sumerios, entre otros. Y siempre firmaba con su nombre en las tablillas de barro, con la famosa escritura cuneiforme.

Quizás lo más interesante es que esto significa que pudo haber muchas más mujeres cultas en su época que se dedicaban a escribir —lo cual lleva a preguntarse qué clase de educación tendrían—. Hubo más reinas que quizá compusieron poesía (Leick Gwendolyn) y la diosa Nindaba tiende a hacer las veces de escriba. Además, Enheduanna quizás estableció una tradición, ya que los nombres de las princesas sacerdotisas aparecen en listas históricas, justo igual que los reyes.

Pero aunque sabemos quién es Sargón I de Acad o nos suena Gilgamesh, de Enheduanna nunca se habla como gran política. Mucho menos como escritora; más importante es Homero. Enheduanna no parecer merecer una mención en la mayor parte de textos de literatura mundial. Una lástima y un despropósito. Por suerte, Enheduanna fue más inteligente que muchos otros, una mujer hábil y consciente de su propio poder, y se aseguró de que, a pesar de todo, su nombre sobreviviera durante milenios. 


Links a Enheduanna: 

http://www.cddc.vt.edu/feminism/Enheduanna.html
http://blog.rtve.es/retiario/2013/04/enheduanna-la-primera-escritora-de-la-historia.html
https://www.ancient.eu/Enheduanna/
https://www.youtube.com/watch?v=fKWPREkvNgkhttps://www.youtube.com/watch?v=fKWPREkvNgk

domingo, 26 de noviembre de 2017

De feminismo y personajes femeninos (VII): Sociedades hembristas escritas por hombres


¡Bienvenidos a la Mazmorra! Soy Rika y vengo a hablaros, por séptima vez, de personajes femeninos y feminismo en los libros.

En concreto, de una cosa que odio con toda mi alma y son las sociedades «hembristas» de fantasía/ciencia ficción descritas por hombres.

¿Y por qué las escritas por hombres, Rika? Bueno, porque son los que suelen crearlas como un sueño húmedo y me ponen muy mala. Malísima. Tanto como cuando veo las horribles armaduras con tetas o guerreras con los pechos al aire. Lo siento mucho, pero cualquier mujer que tenga los pechos mínimamente grandes sabe que una se las recoge para que no le duelan al correr, montar o hacer cualquier ejercicio, más allá de que el sujetador sea una cosa horrible creada para realzar senos y que gusten al espectador masculino. No pido que las mujeres vayan con sujetador, sino que las que salen al campo de batalla tengan lógica. ¿A cuántos hombres habéis visto desnudos del todo con el elefantito —imaginadlo resoplando y moviendo la trompa ahí de forma intensa— saltando por ahí y diciendo a su enemigo: ¡córtame, CÓRTAME, ME MUEVO, CÓRTAME!

Incluso los atletas griegos que corrían desnudos se recogían con un lacito el elefante para que se estuviera quieto y no molestara. Un poco de lógica, por favor, que todavía no hemos salido de las chicas en top que gritan, como diría Goyo Jimenez, «córtese por aquí, rájese por este lado». En fin, se me va. ¿Por qué estaba hablando de guerreras con las tetas al aire?

….ah sí, sociedades «hembristas» escritas por hombres.

La lucha contra la no-sexualización de las bolas de grasa que son los senos es una muy digna y desde la Mazmorra agitamos una banderita a su favor. Probablemente por eso me resulta terriblemente odioso ver cómo se plantea a las amazonas, valquirias y demases en la imaginación calenturienta de los autores. Ellos son muy conscientes de que mujeres y hombres somos diferentes en términos físicos y el efecto que esto tiene… en el lector. Y cuando escriben, lo hacen en consecuencia. Por ejemplo, en este artículo hablé de cómo el paseo de la vergüenza de Cersei no es históricamente correcto pero se la desnudó del todo para que los espectadores/lectores actuales comprendiéramos. ¿El qué? Bien, pues lo que para una mujer del siglo XIV era que la obligaran a pasear en camisa por la ciudad. Y lo siento, pero no. Ya comenté que era puro morbo y lo sostengo ya que ni siquiera se emplea como crítica de ninguna clase.

Ideas así pululan por todos lados. Algunos, como don Negrete, autor de la tetralogía de Tramórea, promueve por ejemplo la idea de que, en medio de una pelea, un soldado sediento de sangre es capaz de dejarse engatusar por la visión de una carga de gigantescas mujeres montadas en caballos… Y desnudas. ¡Hay que emplear el factor sorpresa! ¡Qué valientes por ir desnudas al campo de batalla!

Ahora la idea es: ¿las mujeres que realizan esa carga de caballería, siendo hembristas, pensarían de esa manera? A pesar de ser orgullosas, considerar que los objetos sexuales son los hombres, ¿lo primero en lo que pensarían es que su desnudez distraería a los hombres (lo hace) y que querrán violarlas (lo intentan) y podrán aprovecharse de su distracción para matarlos o capturarlos (lo consiguen).




miércoles, 5 de julio de 2017

Análisis: Adopta a una autora. Twelve Kingdoms, Skies of Dawn



¡Y aquí Frederika sigue con el análisis de Skies of Dawn, de mi autora adoptada, Fuyumi Ono! Be ready for WORLDBUILDING

La historia de es más o menos lo que conté en la reseña, pero bastante más profunda, así que preparaos para muchos spoilers. Estáis avisados, como siempre. 


domingo, 2 de julio de 2017

Reseña: Twelve Kingdoms, Skies of Dawn

Título: The Twelve Kingdoms. Skies of dawn

Autor: Fuyumi Ono.

Sinopsis:

The fourth volume in the international bestseller - now in paperback! After a year of depending on her ministers to govern the kingdom of Kei, Yoko follows Keiki's advice and descends the mountain to live among her people, eager to learn how to be a better leader from the village's wise-man, Enho. However, when Enho is kidnapped, Yoko finds herself thrust into an all-out war between the kingdoms. Friendships and alliances are put to the test during the Battle of Wa Province. Can Yoko summon the strength to take up her responsibilities as king?

Editorial: Tokyopop, 2010

Número de Páginas: 320.



¡Volvemos con mi autora adoptada, Fuyumi Ono, y a su saga de Doce Reinos! Reseño este tomo  antes que cualquier otro porque, a pesar de que es el cuarto volumen en venderse, cronológicamente sería el segundo desde el punto de vista de Youko (el primero sería Sea of Shadow) y quiero seguir su historia antes de pasar a las demás. Soy una rebelde, jojo.
Me resulta curioso saber, ahora que abres la página de Wikipedia y ves la cantidad de tomos que tiene la serie, que Fuyumi Ono no pretendía continuar la historia de Youko. Demos gracias al buen recibimiento de que tuvo la serie (y el anime) y que esto permitió que pudiera ampliar el mundo mediante distintos personajes. Así que ya podéis imaginaros qué es lo que pasa gracias a la sinopsis: esta historia pretende ampliar lo que ya se nos dio por encima en Sea of Shadow y también en las novelas anteriores que tocan el reino de En, por ejemplo, solo que centrándose en la vida de Youko como Emperatriz. 
 
Sin embargo, en esta ocasión Youko comparte protagonismo con otras dos chicas.
Tenemos por una parte a Suzu; al contrario que Youko, que es taika —es decir, nació en los Doce Reinos pero acabó en nuestro mundo—, ella es una verdadera kaikyaku que hace unos cien años acabó arrastrada al reino de Sai. Convertida por una serie de eventos es una hechicera capaz de vivir cientos de años, se mantiene como una joven cobarde y reprimida de dieciséis años bajo el mandato de una mujer bastante cruel y que la usa como cabeza de turco.

Por otra, tenemos a Shoukei, princesa del reino de Hou y superviviente de la revolución que acabó con la vida de sus padres. Cargando con el rencor de haber visto cómo mataban a su madre frente a sus ojos e incapaz de asumir que su padre no fue un buen rey, acaba como una huérfana resentida y que emprende un largo, largo viaje para recuperar lo que siempre ha considerado suyo.


A la izquierda Suzu, a la derecha Shoukei


domingo, 4 de junio de 2017

De feminismo y personajes femeninos (VI): ¡Pero es histórico...!

¡Bienvenidos a la Mazmorra! Frederika a vuestro servicio. Últimamente se me ocurren muchas cosas de las que quejarme sobre personajes femeninos así que aquí tenéis la sexta entrada. Y las que quedan, por desgracia. 
Creo que todos hemos leído o escuchado decir a muchos autores y, tristemente, autoras, que la violencia, en concreto la sexual, está justificada porque es históricamente correcto. ¡Y cómo van a mentir y a ocultar una verdad del día a día de las mujeres! Eso no es justo, no es honesto. Deben hacerlo por el bien de la historia.

Ejem.

Permitidme que me ría ante tamaña hipocresía. Ah, y que os advierta que en este artículo voy a dar muchas vueltas antes de llegar a la conclusión lógica sobre que no hay que ser hipócrita. Habrá menciones a la Historia y spoilers de violaciones, acoso sexual y maltrato femenino que han causado los autores que señalaré a continuación. Así que... ¿cuidado con los spoilers supongo? También cabe señalar que me voy a centrar en fantasía medieval (aunque tocaré alguna otra clase de fantasía) occidental. No es un artículo completo ya que va dirigido a una clase concreta de autores y de tópicos machistas y sexistas. 

Esto... esto parece histórico, sí.


Dicho esto, vamos al tema.

A ver, resulta evidente que el mundo ha sido machista desde que prácticamente hay Historia —asumir que la Prehistoria era igual sin pruebas ya es problema de los historiadores, que no son infalibles y a menudo la han cagado interpretando culturas propias y ajenas—, y también que muchos autores no se molestan en investigar antes de ponerse manos a la obra. Algunos, como Stephen King (¡chupito por cada vez que le mencione en un artículo!), casi se enorgullecen de ello. Paolo Bacigalupi recibió críticas suaves en Tailandia por inventarse cositas de su cultura y ya sabemos que Martin ha representado a una amalgama de hunos, mongoles y demases como sus famosos dothraki que apenas sí saben hablar y no tienen gran papel en su historia quitando a Khal Drogo. Diantres, si Tolkien puso que literalmente los enemigos eran orcos (muy oscuros de piel) y el bien estaba representado siempre en personajes blancos.

Este tipo de forma de organizar una novela a veces es resultado de ignorancia, a veces subtexto. Lo mismo pasa con el rol de las mujeres. Hoy en día hemos dado un pequeño paso al frente pero parece que no se quieran dar más: la Pitufina. ¡Una mujer por grupo ya es más que suficiente! Pero ya quedas divino si incluyes a un personaje gay y te importa un camino convertirlo en un estereotipo.

¡Y, claro, debes demostrar lo mierda que era su vida dándoles palizas, matándolos, violándolos (si son mujeres mejor) y un largo etc.!

La fórmula HBO de la violencia sexual predomina en muchos, muchos libros. Mujeres vistas con la Mirada Masculina, tratadas como un pedazo de carne o a base de estereotipos poco trabajados plagan las novelas son el pan de cada día en cualquier sitio pero en particular en las de fantasía. En este último caso tenemos ejemplos que me parecen insoportables: esas mujeres no modernas convertidas en adalides panfletistas del feminismo (siendo ellas las únicas del grupo que defienden su libertad y sus derechos pero comportándose como hombres). Esta clase de personajes, además, sufren toda clase de vejaciones como si así, al alzarse triunfantes, fueran a demostrar que merecen ser feministas.

Ya lo trataremos en otro artículo. De momento centrémonos en lo... bien, en lo histórico.


domingo, 14 de mayo de 2017

Análisis: Los Cien Mil Reinos, de N. K. Jemisin: un desastre con patas

Título: Los cien mil reinos

Autor: N. K. Jemisin

Sinopsis:

Una joven tendrá que sobrevivir a la intriga, la traición y la pasión en los Cien Mil Reinos.

Yeine de Darr es una exiliada del bárbaro norte. Pero al morir su madre en extrañas circunstancias, es convocada a la majestuosa ciudad del Cielo. Allí, para su asombro, descubre que es una de las posibles herederas al trono. Sin embargo, la corona de los Cien Mil Reinos no es un premio fácil de conseguir y Yeine se ve implicada en una cruenta lucha por el poder.

Editorial: Minotauro

Número de Páginas: 333.


¡Bienvenidos a la Mazmorra! ¡Frederika a vuestro servicio y muy dispuesta a rajar, así que si os ha gustado este libro no sigáis leyendo!

Tenía este libro apuntado desde hace mucho tiempo. Había leído buenas críticas y la Nave Invisible lo recomendó. Lyra lo compró y le gustó (luego lo hablamos y solo le gustó la primera mitad como tal) y me lo pasó. Y como soy una bruja y debo escupir veneno pues pasó lo que tenía que pasar:

Que me encontré una historia que he leído mil veces en manga (es más, tengo la sospecho de que doña Jemisin ha leído Ayashi no Ceres (La sangre al río le hizo un análisis muy divertido) y es muy fan de Crepúsculo y se ha marcado un fanfiction no muy destacable con un panfleto insoportable sobre el racismo y un falso feminismo recalcitrante [G: ¿Otra vez?].

Y bueno, protagonista que roza lo Mary Sue y que es Bella Swan elevada al cuadrado por el final que tiene la historia.

En sí, os vais a encontrar más o menos lo que os cuenta la sinopsis (solo que Yeine no está exiliada, no sé por qué dice eso, y lo del bárbaro norte es como muy irónico teniendo en cuenta que siempre se saca con sarcasmo en la novela). Yeine es la hija de una antigua princesa de Cielo —sinceramente, hubiera preferido mil veces leer su historia— que sí fue exiliada por casarse con un joven del norte que se considera bárbaro y renunciando a heredar el reino. Que es el centro de los Cien Mil Reinos. ¿Y estos reinos? Ni idea, no existen. Es una exageración, concederé que los mismos personajes lo dicen, y no se llegan a mencionar más de cinco con suerte. Vamos, un título muy resultón. Allí Yeine encuentra a su abuelo, que le dice que es la tercera posible heredera, junto a dos de sus primos (para nada hechos a imagen de Cersei y Jaime Lannister) y, claro, será una lucha a muerte. Mientras viva en el Cielo tendrá que superar los constantes insultos por ser una bárbara y sobrevivir a los intentos de asesinato de su prima, que gusta de lanzarle dioses encima.

Sí, porque la sinopsis no te cuenta que lo importante de esta historia es que en el pasado había Tres Dioses, mientras que ahora solo hay uno, Itempas del orden, la luz y todo eso. La diosa Enefa fue asesinada y el dios del Caos Nahadoth condenado con su progenie a servir a los humanos.

Los que ya tengáis experiencia leyendo quizás os veis venir por dónde tirará la historia, en el aspecto menos original de todos. Y tendréis razón.

Vais a encontrar muchas repeticiones, mucha insistencia en temas, escenas relativamente caóticas, un worldbuilding desaprovechado y casi mediocre en su insistencia por demostrar lo malos que son los blancos —porque el Cielo es como el heteropatriarcado blanco—, mucho autospoiler y personajes que apenas sí se desarrollan.

No es una lectura que recomendaría, pero tampoco es peor que otras novelas del mismo estilo que he encontrado por ahí. Solo deciros que si pensabais que 50 Sombras de Grey os hacía reír con el sexo, preparaos.


Bien, vamos con el destrozo.


domingo, 2 de abril de 2017

De feminismo y personajes femeninos (V): la persecución contra las madres

¡Bienvenidos a la Mazmorra! Frederika a vuestro servicio, como siempre. Os traemos otro artículo de reflexión sobre los personajes femeninos en la literatura, después de tratar en el último el tema de la ignorancia sexual.

Creo que todos conocemos esa enfermedad que suelen sufrir los protagonistas, no importa de qué medio sean, llamada «orfandad». Acabar con los padres suele ser una forma de liberar al personaje de responsabilidades o de ataduras —lo normal es que los hayan perdido tan jóvenes que ni los recuerdan—. ¡Cómo van a salir de noche en caso contrario! ¡O a abandonar sus casas para irse a la aventura sin sentir ninguna clase de responsabilidad a lo Sora del Kingdom Hearts!

Pero la enfermedad de la que vengo a hablaros es peor que la orfandad, porque a veces esta juega un papel importante dentro de la historia incluso si estamos acostumbrados a verla. De lo que yo vengo a hablaros es de un problema psiquiátrico grave, con visos de machismo, sexismo y una profunda vagancia. Síndromes que se manifiestan a menudo en la literatura, en particular en la fantástica con la excusa de «es histórico que las mujeres X» —ya trataremos eso, ya—.

Y es que las madres NO existen.

O bueeeno, a veces existen. Y están muertas. Y ni sabemos su nombre. Solo el recuerdo de su bella compañía en un padre que mira al pasado roto por el blablablaba. O puede que estén vivas pero apenas sí importe. O puede que sí sean importantes pero sólo como figura tóxica, algo bastante habitual para denigrarlas y arrebatarles la categoría de madres por un motivo u otro.

Mi esposa no importa, sólo la haremos aparecer de fondo en una cutre-secuela y ni tendrá diseño original

O, mejor aún, puede que tu protagonista sea pronto madre y decidas terminar el libro con ella mostrando su bombo. Porque todo el mundo sabe que, una vez eres madre, dejas de tener la capacidad de protagonizar nada y tienes que salir de escena.

Así pues, en este artículo, a rasgos generales y entendiendo que en ocasiones se puede hacer a propósito para desarrollar esa figura maternal, tres tipos de forma de lidiar con las madres (no protagonistas):


lunes, 13 de marzo de 2017

Fuyumi Ono: dominando el terror, el misterio y la fantasía.



La gente vive sus vidas con o sin un Rey que la dirija. Es el Rey quien no puede vivir sin su gente.
The Twelve Kingdoms: The Vast Spread of the Seas

Fuyumi Ono es mi autora adoptada y, como no podía ser de otra forma, una de mis favoritas. Ha escrito un poco de todo, en particular género de terror, de misterio y fantasía y yo solo he podido acceder a lo último porque todavía no domino el japonés, maldita sea. La descubrí gracias al anime de su saga más famosa, Doce Reinos, y mucho tiempo después encontré los libros y me enamoré del rico mundo que había creado. Sus novelas me han parecido frescas, interesantes, y hubiera deseado haberlas tenido a mano cuando era adolescente. Protagonistas femeninas, buen worldbuilding (además CHINO en vez de europeo medieval) y una forma de escribir sencilla y directa.

El problema es que no solo hay pocas cosas de doña Ono a nuestro alcance, sino que resulta muy complicado encontrar información biográfica. Así que más que una biografía, aquí intentaré reunir lo poco que he podido averiguar de ella. Le doy mil gracias a mi querida kamaitachi, que me ha ayudado mucho proporcionándome datos del idioma nipón.


Fuyumi Ono (小野 不由美) nació en la prefectura de Oita, Kyushu, en 1960. Debido a que su padre trabajaba para una empresa de diseño de edificios, se acostumbró desde que era pequeña a los diagramas y planos, por lo que con la edad desarrolló interés por la arquitectura. Ya que en Oita también había una gran cantidad de leyendas y folklore, perseguía a sus padres para que le contaran estos pequeños mitos, lo cual tendría bastante influencia en su futuro.


miércoles, 11 de enero de 2017

Análisis: Adopta a una Autora: The Twelve Kingdoms, Sea of Shadow


Título: The Twelve Kingdoms. Sea of Shadow.

Autora: Fuyumi Ono.

Sinopsis:


More than just a fantasy story filled with horrific monsters, half-beast and magicians, The Twelve Kingdoms centers around a world reminiscent of Chinese mythology and rife with civil and political upheaval. Sea of Shadow, the first volume of this ongoing seven-volume epic, takes you on a wild ride that leaves you questioning the bounds of reality and fantasy.



Editorial: Tokyopop, 2006


Número de Páginas
: 459.


¡Hola, hola, Rika a vuestro servicio!

Como parte del proyecto de Adopta a una Autora, he decidido empezar con la reseña del primer libro de Twelve Kingdoms de la maravillosa Fuyumi Ono. Más tarde investigaremos a esta autora, que no solo ha tratado la fantasía sino también el terror. Pero me moría de ganas de reseñar este libro, sobre todo después de tantos malos tragos con las últimas reseñas, así que presento esto en primer lugar. 
Antes de nada aviso que como los trabajos de doña Ono solo se encuentran en japonés, francés e inglés, no tiene mucho sentido hacer traducciones patata de nada porque lo que me gustaría es que se la leyera. Dicho esto, vamos al tema. [G: Abrid el paraguas, os va a caer baba de bruja encima]

Aunque la sinopsis no miente, tampoco te cuenta demasiado. Para ser sucintos, diré que es una novela centrada en una protagonista femenina que se convierte en eso que la gente defiende como «fuerte e independiente». Pero lo hace bien, de forma justificada y cuidada. No está solo por estar.

Sea of Shadow es la historia de Yoko Nakajima, una chica japonesa apocada y demasiado perezosa [R: digamos perezosa/vaga en el sentido de que no tiene ánimos o fuerza de voluntad para esforzarse en nada que pueda suponer un cambio] y retraída para tener una personalidad propia. Siempre ha intentado acomodarse a lo que se espera de ella, incluso si eso significa dejar que hagan bullying a una compañera en sus narices o teñirse el pelo… Porque le nace pelirrojo por algún extraño motivo y en Japón salirte de lo normal es lo último que quieres.

Antes de que me digáis: ¡ah, la protagonista pelirroja especial! No. Esto tiene su explicación en el libro y, como veremos, no es el único personaje con un pelo particular ni eso la hace particularmente llamativa más allá de que es una característica de su aspecto.

Un día, ante Yoko se presenta un desconocido de larguísimo cabello rubio y ropas chinas medievales llamado Keiki. Sin más explicaciones, le dice que está en peligro y que quiere que vaya con él. Medio secuestrándola medio llevándosela por consentimiento porque Yoko no sabe decir que no, escapa del instituto [L: ¿Seguro que no ocurre todo esto en su imaginación?] mientras unas extrañísimas criaturas empiezan a atacarles. Keiki traslada a Yoko a una dimensión diferente a través del mar. Sin embargo, nada más llegar, Yoko acaba separada de Keiki en un mundo donde la gente como ella, los kaikyaku o gente que viene del mar, son perseguidos porque se los considera seres que traen el mal —básicamente chivos expiatorios para desastres—. Sin saber dónde está, qué hacer y sin nada que comer, Yoko tiene que apañárselas por sí sola para sobrevivir.


The Twelve Kingdoms es una saga de novelas ligeras. Este formato es exclusivo de Japón: para atraer a los jóvenes, se escribe de una forma muy, muy simple —aunque podemos debatirlo en este caso—, se incluyen imágenes y hay pocas páginas. Por suerte, Fuyumi Ono, sin llegar a hacer un novelón denso, ¡ojalá!, como los de Canción de Hielo y Fuego, sobrepasa con tranquilidad los límites de las novelas ligeras y dedica mucho cariño al worldbuilding y al desarrollo de Yoko sin caer en frases tipiconas. Como mucho podríamos decir que lo recurrente son las apariciones de los monstruos que buscan devorarla y el Mono que hace las veces de su subconsciente y de voz cruel y maliciosa que la llevará al borde de la locura.

Esta es una novela que me habría encantado leer de niña. Me habría dado un ejemplo perfecto de personaje femenino que nunca o casi nunca he encontrado y, además, me habría enseñado que una novela puede considerar a su lector inteligente. También que una mujer, por mucho que las recomendaciones de la contraportada digan que esta es una historia de amor [R: wtf?], no necesita un interés amoroso para ser interesante. [G: Es que son mu pesaos con el temita siempre =_=]

La historia de Yoko es de supervivencia pero también de crecimiento. Muchos se sentirán identificados con ella, con su desprecio por sí misma, con el realismo de lo que pasa cuando de verdad te dejan abandonado a tu suerte y tienes que hacer lo peor para sobrevivir. Yoko pasa de ser un personaje «femenino», pasivo, incapaz y que se autoengaña a una mujer capaz de decidir por sí misma y, lo más importante, quererse y apreciarse.

Y por eso este libro es una joya. La lástima es que no está traducido al español y dudo que algún día lo esté, pero el inglés de Tokyopop es sencillo, directo y merece la pena darle una oportunidad.

jueves, 1 de diciembre de 2016

De feminismo y personajes femeninos (IV): la ignorancia sexual


¡Bienvenidos! Frederika a vuestro servicio.

¡Vamos a hablar de personajes femeninos en la literatura por cuarta vez!

En este artículo haremos varios spoilers de los siguientes libros y no irán marcados como tal, así que si tienes interés en leerlos mejor que no sigas a partir del recuadro en que avisamos de spoilers: La Elegida de la Muerte, Graceling, Nos mienten, La hija del Nilo, Mago y Cristal (la Torre Oscura). También se usarán algunas imágenes con tonos sexuales.


Sin más dilación, iré al grano.


¿Creéis que las mujeres son ignorantes?




martes, 12 de julio de 2016

De feminismo y personajes femeninos (III): Las psicópatas

¡Bienvenidos! Frederika a vuestro servicio.

¡Vamos a hablar de personajes femeninos en la literatura por tercera vez!

Hace relativamente poco me puse a investigar sobre personajes psicópatas y me di cuenta de algo muy particular: no conocía psicópatas —es decir, definidos específicamente como tal— femeninos. Para entendernos, no se me ocurre ningún equivalente a Hannibal Lecter entre las mujeres. No he leído libros dedicados exclusivamente a un personaje catalogado dentro de la etiqueta de «psicópata» femenino y, por tanto, no tienen lo conlleva ese «cargo»: inquietud, miedo, respeto y, ante todo, admiración.

No quiero decir que no existan personajes psicópatas femeninos. Existen. Pero las asesinas inteligentes no suelen representarse como elegantes figuras dignas de admiración y poder, sino como criaturas extrañas que entran más dentro de lo «sociópata». Son las Bellatrix Lestrange, las Cruella de Vil, esas mujeres terribles pero extrañas y que no pueden ser normales.


Soy completamente normal… Al menos más que Luna (?)

Pero ¿y la mujer respetada por su increíble inteligencia, elegancia —esto no necesariamente— y capacidad para conseguir lo que quiere manipulando a los demás?

Ah, sí. La femme fatale.

Por supuesto, en un mundo dominado por escritores masculinos las mujeres con poderes casi siempre se encuentran relacionadas con el sexo.

En cualquier caso, mientras leía me fui desanimando porque no encontraba demasiado sobre esta clase de personajes. Hasta que di con un estudio de Caroline Logan que os voy a traducir y a resumir aquí. Se llama La femme fatale: the female psychopath in fiction and clinical practice. Encontraréis una primera parte que explica cómo funcionan las mujeres psicópatas y otra dedicada a los personajes de esta clase. ¡Espero que lo encontréis tan interesante como lo ha sido para mí!

miércoles, 18 de mayo de 2016

Análisis: El Código da Vinci, Dan Brown

Título: El Código da Vinci
Autor: Dan Brown
Sinopsis: Antes de morir asesinado, Jacques Saunière, el último Gran Maestre de una sociedad secreta que se remonta a la fundación de los Templarios, transmite a su nieta Sophie una misteriosa clave. Saunière y sus predecesores, entre los que se encontraban hombres como Isaac Newton o Leonardo Da Vinci, han conservado durante siglos un conocimiento que puede cambiar completamente la historia de la humanidad. Ahora Sophie, con la ayuda del experto en simbología Robert Langdon, comienza la búsqueda de ese secreto, en una trepidante carrera que les lleva de una clave a otra, descifrando mensajes ocultos en los más famosos cuadros del genial pintor y en las paredes de antiguas catedrales. Un rompecabezas que deberán resolver pronto, ya que no están solos en el juego: una poderosa e influyente organización católica está dispuesta a emplear todos los medios para evitar que el secreto salga a la luz.

Un apasionante juego de claves escondidas, sorprendentes revelaciones, acertijos ingeniosos, verdades, mentiras, realidades históricas, mitos, símbolos, ritos, misterios y suposiciones en una trama llena de giros inesperados, narrada con un ritmo imparable que conduce al lector hasta el secreto más celosamente guardado del inicio de nuestra era.

Editorial: Planeta, 2004
Número de Páginas: 536.

Estoy segura de que a todos os suena este libro. Me lo leí hace muchos años, antes de tener verdadera idea sobre historia, y no recuerdo bien la impresión que me dejó excepto que había un juego estúpido de leer al revés una frase y me di cuenta al momento pero historiadores profesionales necesitaron la ayuda de una criptógrafa. Y yo, pequeña e inocente brujita, ya pensé: «pero qué panda de incompetentes».

Bueno, es posible que no pensara exactamente eso, pero creo que cogéis la idea.

No habría releído el libro si no me lo hubieran pedido para cierto trabajo y me dije que, ya que estaba, le hacía una reseñita y la teníamos guardada para cuando se nos acabaran los libros con más chicha.

La gente odia a don Dan Brown en España por cierto libro, La Fortaleza Digital, que nos puso a parir. Me imagino que los franceses, italianos y demás nacionalidades que han tenido la desgracia de ser pisoteados bajo la xenofobia de este autor estadounidense pensarán más o menos igual que nosotros. Es cierto que se trata de una xenofobia o un racismo inocente e ignorante pero no deja de doler que libros basados en prejuicios alcancen tantas ventas.

Con todo, y no me matéis, que os echo el mal de ojo, comprendo por qué estos libros (o, al menos, El código Da Vinci, de los demás no diré nada porque no tengo intención de echarles un vistazo o de releer Ángeles y Demonios) han triunfado, al contrario que esa literatura de abuso sobre jovencitas, que de verdad, no entiendo cómo estamos tan enfermos.

Básicamente, Dan Brown coge una fórmula muy de película, muy fácil de tragar: veinticuatro horas, un misterio que resolver, un interés amoroso femenino, y mucha información contada de forma simplita para que termines el libro y te sientas más culto e inteligente. Se nota que va dedicado para la población general de Estados Unidos, la verdad [R: ¿racista yo? Qué va. Soy una bruja de principios asentados en los que excluyo moverme por prejuicios contra una potencia dominante y que en breves parece que vaya a caer bajo las manos de un loco que podría hacer estallar la Tercera Guerra Mundial] [L: O peor aún, expulsados] [G: ¿Vais a llevarme ya a Rumanía o no?]. Aun así, los temas son fáciles de digerir: conspiraciones, la Iglesia siendo mala, el Opus Dei siendo malísimo, y un pobre estadounidense metido en medio de estos titanes [L: ¡No me lo veía venir!].

En el fondo, es Indiana Jones, pero ya trataremos esto más adelante. El Código Da Vinci es una secuela de La Fortaleza Digital, con un mismo protagonista, Robert Langdon, que se ve metido sin querer en una conspiración para obtener el Santo Grial.

Pues esto es lo que hacen en el libro, básicamente

sábado, 30 de abril de 2016

El Síndrome de la Pitufina y el Foco de La Chica Especial



Lectores, lectoras, voy a ayudar un poco a Rika con sus artículos feministas y voy a hablaros de ciertas cosas que llevan tiempo molestándome en el mundo de la ficción. De mano de mi bruja favorita tenemos ya dos artículos, bastante extensos y completos, sobre el Falso Feminismo en la fantasía medieval, y sobre la Mirada Masculina en literatura en general.

¿Qué os podría contar yo aparte de eso?

Quisiera hablaros del Síndrome de la Pitufina y de cómo dicho Síndrome genera una sensación (aunque no siempre) en el lector o espectador, que yo denomino: Foco de La Chica Especial.

Para los que no lo conozcáis, el Síndrome o Principio de la Pitufina se resume en la existencia de una única mujer dentro de un grupo masculino (4 pjs para arriba), ya sea dicho grupo protagonista o secundario. Este personaje, la Pitufina, participa en la historia como apoyo, como estereotipo o para dar un toque femenino al guión, pero nunca o casi nunca con un rol significativo o fundamental, para así atraer a las chicas y que puedan sentirse identificadas con ella. Concedo que cada vez más existen ejemplos en los que la Pitufina del grupo a veces es la jefa o la protagonista, pero no es la norma.

Como si no pudiéramos identificarnos con hombres, ¿eh?
Como si no lleváramos haciéndolo toda la vida porque las Pitufinas,
desgraciadamente, son personajes más planos que Holanda o representan
siempre el mismo tipo de personaje-mujer


viernes, 18 de marzo de 2016

De feminismo y personajes femeninos (II): La Mirada Masculina

¡Bienvenidos! Frederika a vuestro servicio.

¡Vamos a hablar de personajes femeninos en la literatura otra vez!

¡Mujeres, mujeres! Esas criaturas tan molestas que, si no las haces aparecer en tu obra, te dirán que eres un machista y, si las sacas, te dirán que las sexualizas y que nunca están conformes con nada. Qué irritantes. ¿Qué más les da que se represente a féminas entre los dieciséis y los treinta años —nunca de más edad, a menos que sean madres o ancianitas que haya que salvar— con las que el lector/espectador quiera acostarse?

Pues nos da. Y mucho. Al menos a algunas y algunos.

Hoy vamos a hablar de un tema que me resulta muy curioso y es el hecho de que las mujeres que aparecen en los libros, a menudo, no son personas, sino hembras o, peor aún, cosas. Hoy vamos a hablar de la Mirada Masculina.

¿Qué es una mirada masculina (male gaze en inglés)?

Esto:




Y esto:



Y, básicamente, cualquier plano/presentación que se enfoque más en el cuerpo erótico de la mujer —trasero, piernas, vientre, pecho, labios— que no muestre su cara o no se centre en ella como persona. 

¿Habéis visto Mad Max: Fury Road? Otra cosa no, pero la cámara hace un trabajo muy interesante.




Esta es la primera imagen que se nos ofrece de las Esposas, mujeres que escapan del control de su amo bajo la protección de Imperator Furiosa. Durante toda la película repiten que «no son cosas». Es más, la primera noticia que tenemos de ellas es que han escapado y han pintado toda su habitación con ese mensaje. La película, por tanto, nos está diciendo que no las tratemos como tal. Su primera escena, con todo, es la típica de un harén, con vestidos que dejan poco a la imaginación y nada menos que bañándose con agua. El plano no se centra en sus emociones sino en ellas como cuerpos sexys.


jueves, 22 de octubre de 2015

De feminismo y personajes femeninos (I): en la fantasía medieval

¡Bienvenidos! Frederika a vuestro servicio.

¡Vamos a hablar de feminismo en la literatura!



Desde hace años, los medios luchan por dar a la mujer un papel más «decente» en las historias, una tarea que ha resultado ser más compleja de lo que parece… aunque no debería serlo. Bien sea por la «mirada masculina», porque vivimos en una sociedad machista o porque vende más describir las tetas de una mujer que el culo de un hombre [R: algo que no entiendo. Los culos de los tíos son preciosos. Deberían vender por igual] [G: Los culos humanos son tan jugosos… ], parece que algo tan sencillo como plasmar a un personaje como un ser humano y no un pedazo de carne se está haciendo dolorosamente cuesta arriba tanto para hombres como mujeres.

¿Ejemplos? Por ir a lo mainstream, pensemos en las abundantes preguntas a George R.R. Martin sobre por qué describe tantas violaciones en sus historias, ya que no hace falta ser descriptivo para entrar en la categoría de «realista». Por otra parte, no es raro encontrar alabanzas a autores capaces de representar a la mujer «libre e independiente» como forma de atraer lectores, prometiéndoles algo «diferente». ¿Me seguís? Bien. Los enfrentamientos entre las mujeres a las que despectivamente se llama «feminazis» —por ser muy radicales en sus exigencias, rayando el hembrismo— y los lectores/espectadores que se conforman con menos también están a la orden del día.

Me extrañaría que tú, apreciado lector, no hubieras discutido al menos una vez en tu vida sobre si X personaje femenino está bien o mal representado.

Por eso me gustaría tratar el tema del feminismo en las novelas. Da para artículos largos e interminables, así que he decidido partirlos en secciones y hablar de lo que más me apetezca según el momento. En esta ocasión, por ejemplo, me voy a centrar en las protagonistas o los personajes femeninos de fantasía medieval.

Agarraos a la silla y frotaos las manos, queridos, porque es un tema muy polémico y dudo que mi opinión sea la más popular.