Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

domingo, 5 de marzo de 2017

Anne Rice y la apología de la violación



¡Bienvenidos a la Mazmorra, Rika a vuestro servicio!

Aunque ya es noticia vieja, hace un tiempo me enteré de que Crónicas Vampíricas iba a tener una serie. Y que querían que fuera a lo Juego de Tronos. No solo eso, sino que el papel de doña Anne Rice y su hijo va a ser muy prominente en la dirección de la serie.
¿Sentís eso?

Es el susurro del Miedo
 
Aparte de provocarme un profundo horror, esta noticia me recordó que, de adolescente, disfruté de unos cuantos libros doña Rice —y hasta leí el primero de su trilogía de la vida de Jesús porque… why not—. Nunca probé, por suerte, sus historias de brujas. 

Hace mucho que no leo nada de doña Rice y ni siquiera he echado un vistazo a su última novela porque hasta las fans se quejaban de lo Gary Stu que se había vuelto Lestat. También su cruzada de odio y persecución contra sus propios fans, que se atrevían a escribir sobre Crónicas Vampíricas y ella respondía mandándoles abogados para destrozarles la vida, hizo que perdiera toda clase de respeto por ella y me alejara de su mundo.

Pero debido a que encontré por tumblr unos post que analizaban a Louis y su depresión, he acabado leyendo aquí y allá sobre elementos de los que no me di cuenta cuando era adolescente. Y solo he conseguido horrorizarme más y más.

Incluso si la forma de escribir de doña Rice siempre me agotó, y la traducción nunca ha hecho demasiado trabajo por cambiar mi opinión, sí me atrajeron sus personajes, la sexualidad que te saltaba cada cinco minutos, y el mundo de los vampiros. Fue con doña Rice y El vampiro Lestat que encontré a un personaje femenino fuerte, independiente (Gabrielle, madre de Lestat), que era badass, vestía de hombre y se podría relacionar vagamente —porque doña Rice no apunta tan fino y es… bien, entre otras cosas, muy misógina e hipócrita— con un personaje transexual. Fue con doña Rice que vi que un hombre, o dos o tres, podían ser dramáticos, llorar y desear que les muestren cariño y no el típico estereotipo de los libros. Tiempo después leí sobre sus diosas creadoras —que eran whitewashing a morir, y si no, a la única de color (Akasha) te la ponía como malvada, pero al menos eran mujeres— y mujeres con poder incluso si estaban vistas con una mala luz y me plantó ciertas ideas en la cabeza.

Así, incluso hoy en día puedo afirmar que su worldbuilding es mucho más interesante que el de Crepúsculo o cualquiera de sus pobres sucedáneos y que se merece más una adaptación que este aunque solo sea por el débil y torpe trabajo que hace en el mundo queer. Aunque caiga en contradicciones y desprecie abiertamente las leyendas de Drácula —en Entrevista con el vampiro casi se encuentra un pasaje entero dedicado a atacar el tipo de vampiro que creó Stoker, con un par—, al menos tiene detrás algo más que el romance entre los protagonistas. Hay traumas, reflexiones religiosas, morales, y mucha, mucha mierda tóxica porque el género de los vampiros está MALDITO, os digo, y cuenta con pocos escritores buenos.

Y es que esas cosas buenas que tenían Crónicas Vampíricas se han perdido con el tiempo y se perderán todavía más por culpa de la intromisión de doña Rice y su hijo en la serie que pretenden crear. Entre otras cosas, porque será desde el punto de vista de Lestat. Incluso la historia de Louis y Claudia —que por fin recibió su propia narración con Claudia’s story, un manga muy bonito y recomendable— quedará en manos de Lestat. Permitidme que grite.

Bueno, antes de eso permitidme que vayamos por partes y empecemos por lo que Entrevista con el vampiro y El Vampiro Lestat hicieron bien. Y eso es lo queer.



Un mundo sexual

 

Sin duda, por mucho que los fans recalcitrantes no quieran ver nada sexual en el comportamiento vampírico de nuestros innumerables personajes masculinos, Entrevista con el vampiro dio un paso adelante presentando relaciones homosexuales. Los vampiros siempre han sido un equivalente de eroticismo y Louis y Lestat, e incluso a un nivel muy incómodo, Claudia o Armand, no son la excepción.

Las íntimas relaciones de estos personajes dieron una alegría a toda esa gente harta de leer siempre sobre los mismos personajes hetero. Más allá de que Louis, fruto de la depresión de Anne Rice por la pérdida de su hija y en quien volcó todas sus dolorosas dudas existencialistas y religiosas, pueda caer bien o no, resulta evidente que su relación con Lestat es la de una tormentosa pareja… tóxica. Pero pareja.


No me importaría hablar de los problemas que tienen todos los personajes de los libros que me leí de Crónicas Vampíricas y cómo todos son un pobre intento de adulto, pero no es eso lo que quiero tratar. Sobre todo porque la habilidad de doña Rice para convencerme de que escribe algo de forma intencional y con ánimo de desarrollo cada vez es más y más débil.

Al fin y al cabo, si no puedes respetar ni la ideología de tu protagonista, ¿cómo me voy a fiar de ti?

Me explico. Como en casi todas las historias de vampiros, en la saga de Anne Rice la sangre es un sustituto del sexo. Así, podemos tener incómodas escenas incestuosas como la transformación de Lestat de su madre Gabrielle , o… o… sí, la escena de Claudia. A menudo, morder y desangrar es un equivalente a violación.

Y es que la historia de El vampiro Lestat, escrita ocho años después de Entrevista con el vampiro y con un tono muy diferente a este, se centra alrededor de una violación. Una bien retratada y que tuvo su horrible efecto en un joven vulnerable, que fue secuestrado de la cama que compartía con su amante, llevado a una torre, obligado a beber alcohol hasta no poder reaccionar y luego desangrado lentamente. Acto seguido, su encantador creador le dio instrucciones para que lo quemara y esparciera sus restos.

Y así Lestat, con una terrible disforia por su cuerpo y sus nuevas habilidades, se quedó solo y sin tener más que las ideas esenciales de cómo funciona el mundo vampírico.


De ahí nace la obsesión de este personaje por dar siempre su elección a la gente a la que transforma en vampiro. Es decir, el consentimiento con el sexo. La tuvo con Louis, la tuvo con Gabrielle. Probablemente también con su amante de Entrevista con el vampiro.

¿Y después?

La excusa del abuso

 


[REALLY… Pero luego vas y traes a Marius y me lo pones de bueno. Ajá.]
Después, doña Rice se enamoró demasiado de Lestat y decidió que no podía culparle de nada de lo que hiciera. Ya sabéis, eso que suele pasar con los autores que se niegan a aceptar críticas —doña Rice lo lleva al extremo de no permitir la «intromisión» de editores que revisen su trabajo y que haya numerosas inconsistencias entre sus libros— y que convierten a su personaje en un Gary Stu. Y Lestat, con sus evidentes fallos, ha seguido este horrendo camino.

Pero no estamos para hablar de los Gary Stu, sino de la evolución de la hipocresía de doña Rice con respecto a Lestat y el vampirismo.

A menudo, los personajes de doña Rice pasan por terribles situaciones sexuales que les afectan en la no-vida. El claro ejemplo es Armand, adoptado por un pederasta, y convencido de que las relaciones solo pueden ser de poder y sumisión. Entre otras cosas, el pobre muchacho protagoniza una serie de escenas muy desagradables en cuestiones de sexo, prostitución y demás para dar el gusto a su maestro Marius a quien, ejem, no se le levanta. Tras esto y pasar tantos siglos con los Hijos de la Oscuridad, Armand se vuelve incapaz de vivir al ritmo de los humanos o siquiera sin perseguir relaciones tóxicas por su parte o por las demás. Hasta recreando su situación de sumisión con los niños humanos de los que se alimenta.



En Entrevista con el Vampiro y en El vampiro Lestat, sin embargo, destaca la obsesión de Lestat por dar «elección» a sus «hijos», como ya he comentado, con la excepción de Claudia. Louis, que siempre se arrepiente de haber escogido el camino de la noche, con sus profundas inquietudes religiosas y morales, no es capaz de perdonarse tras convertir a la dama que Claudia quería como madre sustituta (Madeleine) en un vampiro. No tanto porque él lo vea como algo sexual, que lo es, porque Louis parece no estar muy interesado en el tema, sino que lo interpreta como una condenación eterna.

Siguiendo esta idea de que lo sexual, en La reina de los condenados, Lestat acaba secuestrado por lo más cercano que podemos imaginar a una deidad. Akasha alimenta a Lestat con su sangre primigenia, dotándolo de unas capacidades y longevidad —hasta el punto de poder exponerse más tarde al sol en un intento de suicidio por la repelencia que siente ante su nuevo cuerpo y ser incapaz de morir— extremas. Así como lo que viene a ser un level up x 1000 y un tremendo salto hacia lo Gary Stu. Pero, aun así, le deja una marca, una sensación de impotencia y desesperación. Porque sigue siendo una violación. 

Podría haber resultado interesante si se hubiera mantenido la línea entre el Lestat niñato y egoísta, y el hombre que no sabe expresarse y quiere cuidar de los demás y darles regalos para que no se alejen de él. Porque Lestat tiene un profundo miedo a la pérdida, a no ser suficiente, por cuestiones de su infancia. De ahí cómo atrapa en la ignorancia a Louis y Claudia en el primer libro, negándoles toda clase de conocimiento sobre los vampiros para que tengan que depender de él.


Pero es entonces cuando resulta más revelador que nunca cómo te plasma el autor las cosas. Sin ir más lejos, 50 sombras de Grey justifica el abuso sexual como algo romántico igual que Crepúsculo a otro nivel. En este caso, Lestat está tan destrozado y se vuelve tan arrogante que no importa que secuestre y convierta a gente a la fuerza. Todo se toma como algo que él merece o como bromas.

Puede que el ejemplo más claro de hasta qué punto influencia la narrativa suceda durante la infame novela El ladrón de cuerpos. Durante esta historia, Lestat, que nunca ha tenido una personalidad muy estable, cada vez pierde más y más el control sobre sí mismo. Culpa de esto a sus poderes, que ha adquirido gracias a Akasha. Tras intentar suicidarse, accede a intercambiar su cuerpo de vampiro-dios con un mortal atractivo por la idea romantizada de que estar vivo debe ser mejor. Casi de inmediato se arrepiente, nada acostumbrado a ser débil o a las olvidadas necesidades mortales. Pues una muchacha tiene a bien rescatarlo de la calle y cuidar de él. Incluso está dispuesta a tener sexo… siempre y cuando Lestat use protección. Lestat se niega y la viola ahí mismo. Digamos que la vuelta a la vida de Lestat habla por sí sola. Lestat gusta de sentirse poderoso y lo va a conseguir de una forma u otra.

Después, Lestat intenta que Louis —que trata de vivir bien dentro de su crónica depresión— lo convierta en vampiro. Louis, sin embargo, desde que transformó a Madeleine, se niega a repetir el mismo error. Es algo abominable para él, que le da terror, y considera que Lestat quizás aprenda algo bueno de ser un humano. La respuesta de Lestat es quemar, algo irónico dado que el pirómano suele ser Louis, la casa de su antiguo amante para despojarlo de lo único que puede arrebatarle ahora que carece de fuerza física: sus posesiones.


Más tarde cuando, con la ayuda de David, un humano ya anciano que se ha negado en numerosas ocasiones a ser convertido, recupera su cuerpo, hay un intercambio de almas entre David y este ladrón de cuerpos. Así, destruyen el cuerpo anciano y David se queda en el joven y atractivo —porque no podemos tener personajes feos o no guapísimos, de acuerdo a doña Rice—.

Lestat, ni corto ni perezoso, a pesar de su propio trauma, de su supuesta negativa a sobrepasar los deseos de nadie que no sea una presa, convierte a David en vampiro. Algo que David, durante años, se había negado a permitir. Para Lestat es darle nuevos poderes y una existencia inmortal. Para David es que le arrebaten su decisión.

Pero ser inmortal mola, al parecer, y no importa que lo hayan hecho contra voluntad o que esto se contradiga con las ideas que defendía Lestat desde que fue convertido. Así, David perdona a Lestat. Es decir, Anne Rice legitima las acciones de su vampiro favorito aunque contradigan toda su historia personal.

Y, por supuesto, no podía terminar ahí. En Príncipe Lestat ocurre esto con David:

—Tengo sed —dije en voz alta. Él me propuso en el acto que fuéramos de caza.
—No, sed de tu sangre —dije, empujándolo contra el tronco esbelto pero firme de un árbol.
—Ah, maldito malcriado —dijo con furia.
—Sí, despréciame, por favor —dije mientras me acercaba. Le giré la cara hacia un lado. Primero le besé la garganta; luego hundí mis colmillos muy despacio, con la lengua preparada para lamer las primeras gotas radiantes. Me parece que le escuché pronunciar una sola palabra, «con cuidado», pero una vez que la sangre llegó disparada a mi paladar, dejé de ver y oír con claridad, y ya no me importaba nada.
Tuve que obligarme a mí mismo a apartarme. Mantuve un sorbo entero de sangre en la boca todo el tiempo que pude, hasta que pareció absorberse por sí sola, sin que la tragara, y saboreé las últimas oleadas de calor que me recorrían los miembros hasta las puntas de los dedos. 
—¿Y tú? —pregunté. Estaba desplomado contra el árbol, todavía aturdido. Fui a cogerlo en brazos.
—Apártate de mí —gruñó. Y echó a andar, alejándose rápidamente—. Coge tu asqueroso droit du seigneur y clávatelo en tu hambriento corazón.
Pero yo me apresuré a darle alcance. Él no se resistió cuando lo rodeé con un brazo y seguimos caminando juntos.
—Eso es una idea —dije, besándolo rápidamente, aunque él miraba hacia delante sin hacerme caso.
[Príncipe Lestat]
Poco más tarde, David se venga mordiendo a Lestat y dejándolo inconsciente para escapar del lugar. El caso es que Lestat no le da mayor importancia a la situación y sigue como si nada. Luego se llevará Louis consigo, porque lo necesita, sin tener en cuenta su opinión. En definitiva, en Príncipe Lestat el pequeño tirano es ahora uno con poder al que nadie puede resistirse. ¡Tiene la sangre de la misma diosa!

Louis is going with you?”
There was a great deal more to the question than any casual listener might have supposed. Louis and Armand were the pillars of the New York household at Trinity Gate. Louis and Armand had been together for almost a century long before that.
“Yes,” I said. “I’m taking him back with me as soon as we wake.” I waited.
I stood on the flagstone sidewalk looking at the distant white wall of the old cemetery. It was quiet and beautiful on this Garden District street with its giant black-barked oaks, and the dark silent multistory houses on either side. “I need Louis,” I said.
Traducción patata de lo importante:
—¿Va a ir Louis contigo?
[…]
—Sí —dije—. Voy a llevarlo conmigo tan pronto como nos despertemos […] Necesito a Louis.
[Príncipe Lestat]
Armand da por sentado que Louis puede decidir si ir con Lestat. Lestat ni siquiera se detiene a pensar si Louis quiere estar con él en vez de quedarse con Armand, porque lo necesita. Son solo unos pocos de los ejemplos de cómo se enfoca a Lestat en las nuevas entregas.

Si todo esto se representara con intención de que fuera siniestro, malo, para darle un vuelco de tuerca a Lestat y demostrar que se ha convertido en lo que tanto temía, sería interesante. Pero Magnus, su violador/vampiro creador, reaparece como un fantasma al que se puede perdonar y, en general, doña Rice no parece tener la intención de darse cuenta de en qué clase de monstruo ha convertido a su hijo querido.


Añoranza del pasado

 

Hace nada, Lyra ha publicado un artículo en el que habla del mensaje que te da un escritor, porque ningún libro es inocente, y lo que se quiere representar. Resulta evidente que doña Rice dejó muy atrás la época traumática con la que escribió Entrevista con el vampiro, hasta el punto de dejar de apreciar a Louis y tratarlo como un bonito muñeco que debe llevarse de un lado para otro. Lo divertido, o triste, es que ella parece considerarse moderna, feminista y demás calificativos positivos. Es improbable que se haya dado cuenta de todo lo que está plasmando en sus historias.

¿Cómo va a hacerlo alguien tan egocéntrico como para pensar que nadie, absolutamente nadie, necesita corregir sus historias y que ella misma puede alcanzar la perfección de cada página por sí misma?

Si doña Rice y su hijo están al mando del proyecto de la futura serie, aparte de mandar a la mierda por completo el poco respeto que se le tiene al género de los vampiros, miedo me da cómo se reinterpretaría toda la saga. Ya desde el principio tenía sus graves problemas, pero este tipo de visión es simplemente estremecedora. Los libros nos enseñan que el «hombre» de la relación siempre puede imponerse a la parte más débil y que esa imposición es romántica. Lestat juega, secuestra, acosa, pero nunca lo hace con verdadera maldad. Son propósitos morbosos del libro y formas de demostrar lo poderoso que es Lestat. Es decir, es una narración justificando lo que siempre hemos leído en novelas heterosexuales y visto en interminables series.

Ahora una de las pocas novelas queer que marcó a una generación e hizo algunas cosas bien va a promover este tipo de ideal para los jovencitos/as que vayan a verla en la televisión. Una historia que justifica y promueve la violencia sexual y mistifica el poder físico (aparte de, cómo no, tratar realmente mal a las mujeres).

El cuento de nunca acabar. Pero duele porque había empezado de una forma prometedora, diferente, que se atrevía a dar lo que no se encontraba en otro sitio, y ha acabado de esta. Seguirá durante quién sabe cuánto tiempo. Eso no impide, claro, que el bien hecho siga ahí. Pero el medio visual siempre afecta más que el escrito, da igual cuántos años lleve este rondando por el mundo. 

Dan ganas de llorar y preguntarse cómo una persona puede cambiar tanto, desde llevar a un personaje destruido por la violación a convertirlo en un violador que siempre triunfa y al que nunca se le echa en cara lo que hace.



Links a las imágenes:


https://danyanddany.tumblr.com/post/151934490722/our-latest-fanart-of-the-vampire-chronicles
http://n2015n.tumblr.com/post/145373108333/the-last-sunset-fanart-interview-with-the
http://namusw.tumblr.com/post/143921658325/뱀파이어-연대기





4 comentarios:

  1. POR FIN alguien más opina igual que yo.

    Intenté leerme esta saga hace años, pero llegó un punto en el que ya no pude más. Y todos a mi alrededor comentando lo estupendas que eran y yo hasta las narices de Lestat, su garystuseísmo y varias cosas más.

    En fin, ¡buen artículo!

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    1. ¡Bienvenida a la Mazmorra Celia!

      Te entiendo, la escritura de Anne Rice es difícil y sus personajes van empeorando a medida que avanza la historia. No merece la pena el esfuerzo, quitando los primeros. Eso y el manga desde el punto de vista de Claudia <3.

      ¡Me alegra que te haya gustado, gracias por leer y comentar! ¡Un saludo!

      Atte. Rika~

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  2. Parece que muchos autores acaban perdiéndose dentro de sus trabajos. Creo que como creaciones únicas (en su tiempo) deben tener también un periodo de vida definido.
    Excelente artículo, acabo de descubrir este blog y me encanta leerles, sus reflexiones son geniales y necesarias. :D

    Att. Karla Vzq.

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    1. ¡Bienvenida a la mazmorra Karla!
      Sí, hay cosas que deberían dejarse como están (y sí, estoy mirando a Rowling) en vez de seguir extendiéndolas hasta que no dan más de sí y se deforman.
      ¡Muchísimas gracias por darle una oportunidad al artículo y comentar! <3 Ojalá te gusten otras cositas que tenemos por aquí :3

      ¡Un saludo!
      Atte. Rika~

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