¡Bienvenidos una vez más a la
Mazmorra! Quirón ha vuelto, ya que en mi último análisis, dejé por la mitad los relatos que encontramos
en Japón Especulativo, de Satori Ficción. Así que, ¡toca retomarlo!
Autor: V.V.A.A.
Sinopsis: Una selección de espectaculares relatos de fantasía y ciencia ficción que abrirán tu mente a nuevos mundos repletos de imaginación y, en ocasiones, espanto.
El género de la ciencia ficción en Japón eclosionó en la década de los años 50 y 60 de la mano de escritores visionarios que combinaban la milenaria tradición literaria nipona con las nuevas tendencias de la ciencia ficción occidental. El fruto de esta mezcla de exotismo y vanguardia, sumado al nada envidiable mérito de haber sido la única nación que ha sufrido la guerra atómica, dio como resultado relatos innovadores y efervescentes, donde mitología y tecnología juegan un papel fundamental. Tras la Segunda Guerra Mundial, en un intento por redefinir la identidad japonesa, la ciencia ficción optó por reflejar en el espejo del pasado asombrosos futuros alternativos, insólitos mundos imaginados o turbadoras visiones simbólicas de la realidad.
Editorial: Satori Ficción.
Número de Páginas: 336.
Mujer de pie, de Tsutsui Yasutaka,
presenta una idea curiosa. Inmersos en un mundo masificado y dirigidos por lo
que se intuye que es un régimen político muy estricto, la gente que es
desobediente o que muestra síntomas de rebeldía es arrestada y plantada en
medio de la ciudad. Como si se tratasen de árboles. Una tortura que les priva
casi por completo de sensaciones y sentimientos. Poco a poco, estas personas a
las que se les conoce como hombrecolumnas —y perrocolumnas y gatocolumnas,
aunque no se especifica el porqué se planta a los animales—, se van <<vegetalizando>>.
Les crecen raíces, corteza y ramas… hasta que acaban cubiertos por completo.
Llegados a este punto se han convertido en hombreárboles, lo cual significa la
total pérdida de identidad. Monolitos que recuerdan a los ciudadanos de cómo
puedes acabar si desobedeces al régimen. Es interesante porque, según se ve,
algunos de estos hombrecolumnas siguen trabajando aunque estén plantados. El
capitalismo extremo, identificado por ese régimen, sigue canibalizando a sus
ciudadanos incluso cuando estos están en proceso de perder todo lo que les hace
humanos.
Toparme con un relato que habla
de cajas de cartón conscientes de sí mismas fue totalmente inesperado. Y más
con un enfoque tan… sexual. Por ejemplo, la caja protagonista alcanza el
éxtasis de placer a los que llega la caja protagonista cuando es llenada hasta
arriba de mandarinas. O siente un gran anhelo de que la llenen hasta que no
quede ni un milímetro cúbico de aire en su interior. Es… curioso. Aunque tenga
ese enfoque, Ryo Hanmura, en su Caja de cartón, subyace una alegoría menos
turbia. Aunque con una ejecución algo extraña, Hanmura relaciona las cajas que
quieren ser llenadas, con los estudiantes que acuden a la universidad a ser rellenados
de conocimientos, ansiosos de conseguir una vida que les satisfaga. Sin
embargo, se topan con una caja de cartón veterana, vieja y ajada —un profesor
mayor— que les cuenta los verdaderos horrores que les esperan: Ser utilizados
por sus dirigentes para acabar arrojados a la basura y despreciados. Es un
cuento valiente, porque en Japón existe esa cultura al trabajo bestial y
depredadora que impone un trabajo inhumano, pero pocas veces lo encontramos
criticado desde el punto de vista de alguien que ya está atrapado en el sistema
e intenta hacer reflexionar a los jóvenes que le van a preceder.
El siguiente relato se me hace
difícil de analizar. No porque sea el más largo de la antología, ni por su
ritmo y enfoque difuso. Sino porque me encuentro con un grave problema… La
violación. En La leyenda de la nave especial de papel, de Yano Tetsu,
Osen, una bellísima mujer aparentemente inmortal, es el centro de las burlas de
un pueblo rural japonés. Para los aldeanos, Osen es simple. Idiota. Lo único
que hace es correr desnuda entre la niebla del bosque mientras juega con un
avión de papel que permanece demasiado tiempo en el aire. Y como Osen carece de
capacidad para defenderse, los hombres la violan al caer la noche. Día tras día
durante décadas. Al final queda embarazada y acaba teniendo un hijo que nace
con poderes telepáticos y que intenta desentrañar el misterio de la procedencia
de su madre. Por ello, desde un principio el relato se me rompe por completo…
las violaciones no se enfocan en ningún momento en lo horrible que son, ni en
lo deleznable del comportamiento de los hombres de la aldea. Son simplemente…
un suceso más. Uno podría pensar que se debe a que el autor quiere representar
la frialdad y crueldad del poblado hacia Osen, pero el relato se enfoca,
supuestamente, desde el punto de vista de un forastero. No veo justificación
posible. Cogiendo los puntos positivos, que los hay, podríamos hablar de la
rica escritura de Yano Tetsu, que se encuentra entre lo mejorcito de toda la
antología. O de las partes más analíticas donde el soldado investiga a los
habitantes de las montañas: Sus costumbres, parajes y las leyendas que hay
detrás del misterio… incluso de las canciones que cantan los niños y Osen al
jugar. En realidad, la historia que subyace me parece interesante y duele
porque podría estar mucho mejor aprovechada. La psicología de un alienígena
varado en la Tierra durante miles de años, uno inofensivo y que se camufle
entre nosotros es algo muy explorable. No estamos ante ese caso.
La Caja Universo de Reiko, de
Shinji Kaijo, habla del vacío existencial que puede sentir una persona cuando
se ve aislada. Separada del mundo y con la persona a la que quiere olvidandose
de ella. Ikutaro, el marido de Reiko, es el típico hombre de negocios japonés.
Se tira el día trabajando, y después de eso pasa las horas bebiendo con
clientes para llegar a casa tarde, dando por hecho de que, al aparecer, lo va a
tener todo preparado. Como si se tratase de una constante universal, y no un
esfuerzo diario que hace Reiko sin recibir a cambio ningún tipo de respuesta
emocional. Simple frialdad. Así que es irónico que cuando reciben la Caja
Universo, un cubo que contiene un universo entero en miniatura, Reiko se vea
totalmente absorbida a contemplarlo día y noche. Una persona que se siente vacía… contemplando
el vacío más basto que existe. Al final, la caja juega un papel que está
completamente relacionado con los sentimientos de la pareja. A medida que Reiko
va volcándose en ella, empieza a descubrir más y más elementos. Una estrella.
Un sistema planetario. Un cometa que está a punto de ser vaporizado por el
radiante sol… La empieza a llenar con lo poco que queda de ella. Algo en exceso
peligroso, porque puedes acabar consumido.
La antología se reserva para el
final uno de los relatos más extraños. Mogera Wogura, de Hiromi Kawakami transcurre
en un mundo donde el protagonista, un topo, vive entre los humanos. Literalmente.
Viste como una persona, tiene un trabajo de oficinista totalmente ordinario y,
aunque los humanos mantienen las distancias con él, puede llevar una vida
normal para nuestros estándares. Por la noche, recoge de la calle a la gente
desesperanzada y desalentada que deambula vacía de vida y se la lleva a su
casa. Con toda su buena fe, intenta ayudarles a que salgan de ese estado y
mejoren, pero la mayoría termina muriendo… ¿Extraño, cierto? La utilización de
un topo como protagonista, por extravagante que sea, tiene algo de sentido si
lo analizamos. Los Mogera Wogura —una especie de topos japonesa— viven en
cuevas de tierra bajo la superficie sin ver la luz del sol en todo el día. Los
humanos, y más concretamente, los oficinistas que dedican su vida al trabajo —volvemos
a la misma crítica que comparte con otros relatos de la antología— pasan las
horas diurnas en sus edificios. Cuevas de hormigón y acero bañadas por luz
artificial, resignados a contemplar el astro rey a través de un cristal. Y eso les
absorbe la humanidad y acaban encogidos y consumidos, igual que los pequeños
humanos que recoge el protagonista. La idea de la deshumanización que genera el
trabajo es extremadamente común en estos relatos, y hace relucir el enorme
problema que tiene Japón como sociedad. Porque al final, los humanos que recoge
el Mogera Wogura, son poco más que insectos frágiles e inútiles.
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No os voy a mentir. Yo también quiero una Caja Universo. |
Y los relatos llegan a su fin…
con un poema. Adrenalina, de Yoshimasu Gozo. Confieso que no soy un gran
seguidor de la poesía como género y mi bagaje es prácticamente nulo, aunque
admiro muchísimo a los poetas por sus enormes capacidades de proyectar
emociones sobre el papel. Así que, mi situación ha hecho que no acabe de
conectar con el poema y me cueste descifrar su significado. ¿Habla sobre la
alcoholización de una persona tras los traumas sufridos como consecuencia de la
guerra? Es posible. La imaginaria de los caminos en llamas, con el bombardeo de
Tokio, o los avisos del gobierno de Japón sobre cuidar a los necesitados me
hacen pensar en ello. Pero podría estar equivocado, por supuesto. Es una curiosa
forma de cerrar la antología. Con una muestra más de lo lejos que puede llegar
la imaginación humana y que los límites de la ciencia ficción, de la misma
forma que el universo, son infinitos.
El libro finaliza con dos
pequeños epílogos, De vertical a horizontal, escrito por Asakura Hisashi, y El
traductor como héroe de Grania Davis. Uniéndolo con un poco más de historia
sobre la creación de la antología original, ambos comentan los increíbles
esfuerzos que se realizaron, y se siguen haciendo, para llevar la ciencia
ficción a todos los rincones del mundo. Fue todo un desafío porque los relatos
originales, obviamente, estaban escritos en japonés y vertical, lo que lleva a
que la lectura y la fluidez de las frases, sea distinta a la del inglés. Eso,
sumado con las diferencias culturales e ideológicas tan grandes que existen,
fueron los culpables de retrasar tantísimo la publicación del libro. ¡Pero lo
consiguieron! Personalmente, creo que habría estado bien un último comentario
más por parte del traductor al español. Al fin y al cabo este es un libro
traducido del inglés que a su vez se trae del japonés. Ha pasado por tantas
manos y modificaciones que sería curioso ver su punto de vista, el de cómo
afrontar un libro donde la traducción, el significado y el contexto tiene tanto
peso.
¡Eso es todo respecto a Japón
Especulativo! Con sus más y sus menos, Satori Ficción trae toda una joya al
mundo hispanohablante. Aunque quizá no excelente en calidad, lo considero de
gran importancia para un futuro. Gracias a esto pueden abrir la puerta a muchos
más títulos interesantes que hasta ahora han permanecido fuera de nuestro
alcance. Como Hybrid Child, de Ohara Mariko. ¡Cruzo los dedos porque alguien lo
traduzca!
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