Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

miércoles, 13 de abril de 2016

Análisis: Doctor Sueño, Stephen King

Título: Doctor Sueño
Autor: Stephen King
Sinopsis: Stephen King vuelve al mundo de El resplandor, una de sus novelas más queridas y emblemáticas. Ahora Danny Torrance, aquel niño aterrorizado del Hotel Overlook, es un adulto alcohólico atormentado por los fantasmas de su infancia. Un día se siente atraído por una ciudad de New Hampshire, donde encontrará trabajo en una residencia de ancianos y donde se apuntará a las reuniones de Alcohólicos Anónimos. 

En ese lugar le llega la visión de Abra Stone, una niña que necesita su ayuda. La persigue una tribu de seres paranormales que vive del resplandor de los niños especiales. Parecen personas mayores y totalmente normales que viajan por el país en sus autocaravanas, pero su misión es capturar, torturar y consumir a estos niños. Se alimentan de ellos para vivir y el resplandor de Abra tiene tanta fuerza que les podría mantener vivos durante mucho tiempo. Danny sabe que sin su ayuda Abra nunca conseguiría escaparse de ellos; juntos emprenderán una lucha épica, una batalla sangrienta entre el Bien y el Mal, para intentar salvarla a ella y a los demás niños que sacrifican. 

Una novela que entusiasmará a los millones de lectores de El resplandor y que encantará a todos los que conozcan a Danny Torrance por primera vez. Una novela icónica en la obra de Stephen King.

Editorial: Plaza & Janes.
Número de Páginas: 608.

No sé si os he dicho que soy una gran fan de don King. Es un tipo tan raro que diría que no se trata de un muggle, sino de un brujo disfrazado que se asomó demasiado al Otro Lado y sobrevivió para contarlo.

Va a provocarte pesadillas.
Es su objetivo en la vida.
TÉMELO.
Pues bien, Doctor Sueño lo leí el año pasado, inmediatamente después de terminar El resplandor, y me quedé con una sensación difícil de describir. Me había gustado, pero yo quería una historia de Dan, no de Abra. El regusto de decepción que me quedó en la boca no se quitó ni con varias pociones, así que lo dejé estar. Ahora he decidido releerlo por cierto grupo que quizá comente el libro y quería tenerlo fresco para cuando salga de esta Mazmorra [L: ¿¡Qué!? ¿Salir? ¡No! ¡El sol te fundirá! D:]. La sensación es mucho menos de decepción y más de lo que debería haber sido en su momento: satisfacción.

Doctor Sueño no es una segunda parte de El resplandor, sino que es una secuela. Eso significa que no es una historia partida en dos y que necesites leer Doctor Sueño para completar El resplandor o viceversa. Vamos, no es Canción de Hielo y Fuego. Son historias independientes pero que retoman muchos elementos comunes y los ponen en una nueva perspectiva para desarrollarlos y hacer un producto diferente.

Esto ha gustado y decepcionado a muchísima gente por igual. Como podréis ver por la wikipedia, aunque yo me enteré por otro medio, en 2009 don King dejó que sus fans decidieran si escribía esta secuela u otra novela de la saga de la Torre Oscura y salió Doctor Sueño por muy poca diferencia (51 votos), así que podéis imaginar lo esperada que era esta novela.

¿Qué es lo que encontramos?

Quitando el relleno de la sinopsis, básicamente lo que podéis leer ahí. Danny ha crecido —ahora es Dan— y [R: para aquellos que conocen a don King deben de imaginarse que pasaría esto] [G: El hombre tiene traumas, ¿vale? D: ] ahora es un borracho sin remedio que busca eliminar el resplandor que lo ha torturado desde que era muy pequeño, hasta el punto de que los fantasmas del hotel Overlook le perseguían cuando uno pensaría que ya debería haber dejado atrás aquel lugar. Y no hablo en sentido figurado.

Así pues, Dan intenta rehacer su vida y poco a poco entra en contacto con una niña muchísimo más poderosa de lo que él había sido en su infancia: Abra [R: si estáis pensando que viene por el «abracadabra», sí, viene de ahí, la misma Abra se ríe del tema en su dirección de correo electrónico] Stone, que puede prácticamente ver el futuro, tiene unos inmensos poderes telepáticos y diferentes variantes, como poder comunicarse con Dan escribiendo en su pizarra a pesar de que apenas lo conoce con seis añitos.

Sus vidas transcurren separadas hasta que en entra en juego el Nudo Verdadero, un grupo de vampiros que, en vez de sangre, chupan el don de los niños con el resplandor y, por el camino, destruyen sus cuerpos y almas de las formas más grotescas posibles. A su frente destaca el personaje de Rose la Chistera —a la que podéis ver en la portada si os fijáis bien. Yo tardé la vida en darme cuenta—, que también tiene unos poderes dignos de mención y es la líder del grupo. Se dedica a localizar niños para alimentar a su gente y que, en cierto momento, percibe a Abra.

No diré nada más para no entrar en spoilers pero el conflicto está servido.



Aquellos que vengan buscando una situación como la de El resplandor se van a decepcionar. El terror es muy distinto —para mi gusto inferior—, más basado en la acción y la tensión que en los miedos infantiles o en la paranoia. No hay ninguna sensación de claustrofobia y sensación de que lo peor está por llegar porque no hay ningún padre que se vaya corrompiendo ni tampoco un mal indefinido del que poder defenderte. Los enemigos están muy claros y son monstruosos, porque cometen uno de los peores crímenes posibles: torturan y matan niños y, si no tienen estos a mano, se alimentan de las almas de personas muertas en accidentes terribles, porque el dolor refina su alimento. Son atractivos, inmortales mientras no les atraviese una bala o les claven un arma blanca [L: ¿Quién no se muere de eso?] [G: Yo (?)], con poderes que pueden hipnotizarte, localizarte en sueños o paralizarte si están lo suficiente cerca y te perseguirán para obtener alimento y, lo peor de todo, son ricos y se confunden con la gente corriente sin más [L: ¡Son los Cullen!].

La historia, por tanto, no se centra en el camino que puede tomar un borracho desesperado de atención, como le sucedió al padre de Dan, sino en las víctimas, en el hecho de que ya no es que tengas que luchar por tu vida porque no tienes otro remedio al estar encerrado en un hotel maligno, sino en que hay que ayudar a una niña en peligro, una niña que nunca ha hecho nada malo. Y en que hay que salvar a todos los otros niños que pueden caer víctimas de estos monstruos.

En definitiva, no es el terror lovecraftiano que uno podría esperar de don King pero sí es una novela mucho más accesible a otros públicos.

¿Necesitas haber leído El resplandor? No, definitivamente no. Dan te explica lo que necesitas de su pasado para comprenderle. Claro que, si te lo has leído, sentirás una preocupación mucho más inmediata por Dan y la vida que lleva al principio de la historia, y en que supere sus demonios ayudando a otra persona en el papel de Maestro y ya no de niño indefenso. Básicamente, como hizo por él Dick Halloran, arriesgando su propia vida por un acto bueno.




A pesar de que la novela nos explica el porqué de algún que otro personaje de el Nudo Verdadero, sus actos los condenan de inmediato a ojos del lector. No hay un miedo refinado, hay un Bien y un Mal y los papeles están muy claros.

La magia de esta historia también está más definida que en El resplandor, en gran medida porque Dan y Abra saben lo que hacen, aunque nunca llegas a sentir que estés leyendo algo de una fantasía como Harry Potter.

Aunque los personajes no me parecen especialmente buenos, quizás porque ya he leído mucho de don King y reconozco sus modelos, creo que es fácil sentir cariño por ellos y desear que triunfen, así que es una novela que recomiendo a muchos siempre que no le tengan mucho asco a la sangre, que puedan soportar las muertes de niños y quieran empezar con don King.

Eso sí, ¡preparaos para el relleno!




Veamos, como casi todo en Stephen King, tarda lo suyo en arrancar. Tenemos una larga primera parte dedicada a Dan intentando reformarse de su vida de borracho y a los padres de Abra —y su abuela— enfrentándose a los impresionantes poderes de la niña, que no puede controlar aunque siempre son inofensivos, intentando llevar una vida normal. El contraste es evidente: un personaje masculino que envejece y se reforma como puede y acaba viviendo entre ancianos a los que ayuda a morir y un personaje femenino que va creciendo poco a poco, con creciente control sobre sus poderes —de niña, Abra percibía, por ejemplo, grandes accidentes y trataba de avisar de ellos a sus padres con visiones, o al ver a payasos les imitaba y una vez colgó del techo todos los cubiertos que encontró en la cocina. Con el tiempo comprendió que sus padres tenían miedo de sus poderes y se los guardó dentro— pero está en pleno florecimiento y ni se le ocurre pensar en la muerte.

Hasta que se dan dos importantes sucesos en la vida de Abra: un día se conecta con un niño al que ha secuestrado el Nudo Verdadero, Trevor, y está con él mientras lo torturan hasta la muerte durante horas. El recuerdo queda enterrado durante mucho tiempo pero resurgirá, claro.

El otro es que, cuando ella tiene alrededor de doce años, su abuela Concetta (ya muy mayor) se parte una cadera y se averigua que tiene cáncer. Es decir, se tiene que enfrentar a la muerte. Su madre se va a vivir con su abuela para cuidar con ella y Abra, mientras su padre escribe un libro —King, esto me suena de la mayoría de tus libros, ¿para cuándo una escritora?—, encuentra por casualidad uno de esos carteles en los que se muestran fotos de niños desaparecidos.

Y reconoce al «chico del béisbol» que fue el niño con el que conectó mientras lo asesinaban. Tras mucho darle vueltas y ser incapaz de vencer la culpabilidad de saber que está muerto en algún sitio y no ha hecho nada por él, Abra intenta ver dónde se encuentra.

Y, sin querer, entra en la mente de Rose. Esta ya la había percibido la vez que mató al niño espiando y la reconoce ahora. Intenta poseerla, que se mire a un espejo y así averiguar cómo es o dónde está. Abra la empuja, un poco brutalmente, fuera de su interior y sabe que van a ir a por ella así que se vuelve hacia la única persona que sabe que puede ayudarla: Dan.

Ha llegado el momento de que este se convierta en Maestro.

Se encuentran en un parque —por suerte o casualidad no viven muy lejos el uno del otro— y descubren que, gracias a Abra, pueden charlar telepáticamente. Deciden que deben pasar desapercibidos y adelantarse a los movimientos de Rose pero, antes de nada, descubrir dónde está enterrado Trevor. ¿Por qué? Porque lo enterraron con su guante y, si Abra lo usa, podrá averiguar dónde se encuentra el Nudo Verdadero porque uno de ellos se lo puso.

Por otra parte, Dan no tiene otro remedio que hablar con el padre de Abra después de hablar con el espíritu de Dick Halloran a través de una mujer que acaba de morir y que le informa de que Abra corre un grave peligro, así como con un compañero suyo y el doctor de Abra —y compañero de Alcohólicos Anónimos, que sabe más o menos lo especiales que son Dan y Abra— para contarles lo que está sucediendo. Dan y el doctor deciden ir en busca del guante.

Entonces aparecen los problemas; entre otras cosas, porque el Nudo no se va a quedar quieto. Efectivamente, Rose intenta meterse dentro de la cabeza de Abra mientras esta duerme y sacarle información. Abra, sin embargo, ha situado una serie de «controles» para que nadie pueda espiarla —lo cual me hace preguntarme cómo demonios lo consigue si hasta entonces había reprimido en gran medida sus poderes— y Rose cae de lleno en una trampa. Abra aprovecha para cotillear dentro de Rose y sonsacarle bastante información antes de que, en esta ocasión, sea a ella a la que expulsan.

Humillada por una mocosa, Rose, que ya estaba planteándose que podrían capturar a Abra y utilizarla como fuente perpetua de vapor en vez de tener que ir cazando de vez en cuando niños con el don, cada vez más escasos —lo suficiente para que apenas sí les quede comida en unos cilindros donde guardan el vapor de los niños, aunque nadie excepto Rose lo sepa—. 

Es decir, la quiere convertir en una vaca portátil a la que sacar la «leche» a cuchilladas cada vez que tengan hambre. Puede hacerlo porque Abra es muy poderosa. Por otra parte, quiere cazarla porque no se puede permitir que haya un niño tan fuerte por ahí ya que puede hacerles daño y ni se le pasa por la cabeza la idea de convertirla en uno de ellos, ya que algunos jóvenes y adultos con habilidades especiales son elegidos por el Nudo para, tras una dolorosa transformación de ciclos durante los cuales los cuerpos aparecen y desaparecen, pueden convertirse, digamos, en un vampiro. Y Rose se niega a tener una competencia tan monstruosa.

A partir de ese momento capturar a Abra se convierte en algo muy privado y personal. En especial cuando algunos miembros del Nudo comienzan a morir. Parece que el chico del béisbol, Brad Trevor, tenía sarampión y los del Nudo no tienen forma de protegerse ya que hace años que se erradicó la enfermedad y no tienen defensas. Pero Abra probablemente esté vacunada. ¡Más motivos para cazarla y sorberle el alma!

Cuando Abra consigue el guante es capaz de darles mucha información a Dan y sus compañeros, que elaboran un plan: Abra se quedará en la casa de enfrente, con una amiga, mientras posee a Dan y, cuando la busquen —porque los del Nudo tienen a un rastreador de vapor— sentirán que está donde Dan.

Para no enrollarnos porque esta parte es larga, digamos que el plan se tuerce: consiguen eliminar a tres o cuatro del Nudo, que se dirigieron hacia Dan, pero por un despiste, Abra dejó clara su verdadera posición durante unos segundos y el segundo al mando de Rose, Papá Cuervo, fue a por ella. Por supuesto la droga y secuestra [R: sighs] porque Abra no había tenido mejor idea que asumir que todo estaba controlado y volverse a su casa.

Así vas a acabar, Rose, así.
En fin, empiezan entonces toda una serie de negociaciones mientras Papá Cuervo lleva a Abra hacia el Nudo Verdadero, aposentado en Sidewinter, la ciudad donde vivía la encantadora Annie Wilkes, y frente al hotel Overlook. Pero Dan consigue meterse dentro de Abra y, entre los dos, hacen que Papá Cuervo se suicide. Se ponen en contacto con Rose y deciden que habrá una especie de duelo entre Abra y ella. Abra se queda en casa, claro, protegida por sus padres, pero viaja dentro de Dan hacia el Hotel.

Este, sin embargo, ha hecho una paradita antes para hablar con Concetta, la abuela de Abra, que moría de cáncer. Antes de que falleciera, absorbió, digamos, su cáncer y se lo trajo consigo [L: ¡Cáncer portátil!]. Lo soltará dentro del lugar donde habita parte del Nudo Verdadero —muchos han escapado, asustados por el sarampión— y los elimina a todos, de modo que sólo queda Rose.

Tras una batalla, consiguen matarla con una ayudita muy breve del fantasma del padre de Dan y así, los dos, por fin están en paz.

El Nudo ha sido eliminado, pero los problemas siguen. Abra crece, sus poderes son más fuertes y no sabe bien cómo dominarlos. Le queda un largo desafío por delante porque las explosiones adolescentes son difíciles de controlar, más cuando tus padres sospechan de que has hecho cualquier cosa sin darte cuenta, como esconder unas llaves o romper un espejo.

Por otra parte, Dan continúa con su negocio de ayudar a la gente a morir, ahora ya en paz consigo mismo, libre por fin de sus fantasmas.

Como veis, no es una gran historia. Más que de terror, diría que es de aventuras y, como pasa a menudo con King, tiene sus dosis de Deus ex machina —ah, vaya, así que Abra nunca ha evitado que nadie entre en su cabeza pero ahora sabe cómo pillar a Rose, experta en el tema, ¿verdad?—, con desmayos, muerte de personajes que, vaya por Medea, podrían haber localizado sin problemas a Abra, falta de concentración o torpezas puestas a punto para que las cosas salgan bien a los protagonistas tras mucho sufrimiento. Personalmente no considero el tema del sarampión como un Deus pero lo roza de una forma brutal y, además, es un mal recurso.

¿Por qué?




Porque el Nudo deja de dar miedo. Hablaré de Rose en su apartado correspondiente pero, básicamente, se supone que son vampiros superiores chupa-almas que deben hacer que te mees encima de miedo. Algunos pueden hacer que te duermas con una palabra, otros siempre saben dónde estás si tienes algo de vapor/resplandor, los hay que pueden hacer que les obedezcas sin darte cuenta y más, mucho más. Son monstruos sin alma que se alimentan del dolor de los niños, a los que torturan de las formas más inimaginables posibles. Deberían estar al nivel de un dios menor, porque son ricos, crueles y, en teoría, inmortales.

La primera parte, cuando capturan a Trevor, aka el chico del béisbol, es maravillosa. Sientes miedo, angustia, sabes que son invencibles y que no puedes hacer nada contra ellos y que tarde o temprano irán a por Abra y no puedes más que suplicar que no se acerquen.

Pero, hete aquí, que de pronto se empiezan a morir. Desde luego es dulce pensar que, aunque hicieron desaparecer de la forma más literal de la existencia a Trevor, partiendo su alma y absorbiéndola, este consigue su venganza post-mortem, pero es demasiado adecuada para que nuestros protagonistas no mueran aplastados por los vampiros. Ya no son invencibles, y eso es un tema que se trata, que son monstruos patéticos [L: Al menos no son crepusculianos], pero, aun así, no son tan intimidantes. Tampoco ayuda que Abra sea prácticamente una diosa y que convenientemente la mitad del Nudo huya despavorido, así que Abra puede enfrentarse mano con mano con Rose.

Por otra parte, no me voy a quejar del tema de los fantasmas que Dan usa contra el Nudo porque aparecen muy al principio de libro pero ciertamente creo que le resta importancia a Dan como personaje. Sí, usa sus miedos contra los demás, pero se supone que la gente del Nudo se alimenta del dolor y del miedo y que a los fantasmas del Overlook les iban más los niños tiernos y jugosos. Me cuesta creer, por hambre que tengan, que digan: «oh, vaya, mira tú por dónde, Dan por fin me ha soltado tras varias décadas y en vez de atacarle a él ahora que está ocupado y débil y todo eso, pues hay una señora por ahí que podría atacarle y tengo un hambre que no puedo así que mejor voy a por ella». Si no lo piensas, la escena gana mucho. Si le das vueltas, no tanto.

El Deus, sin duda, es esa capacidad de transmitirse el cáncer. Dan no es como el Nudo, no debería ser capaz de absorber almas o de escoger qué fragmento podrido se quiere llevar de Concetta. ¿Cuándo aprendió a hacerlo? ¿Cómo sabía que puede hacerlo? ¿Se lo dijo un fantasma? ¿Se lo dijo Concetta? No me convenció, no me gustó. Habría preferido que Concetta apareciera en modo fantasma —al fin y al cabo, si otros pueden quedarse, ¿por qué no ella?— para esparcir el cáncer por sí misma a esta… cosa extraña que sí que es un Deus ex Machina porque nadie ha adelantado que pudiera pasar ni nada por el estilo. ¡Me vas a decir que un chico que en la vida ha hurgado en las almas de los demás puede extraer un cáncer pero el Nudo Verdadero, que lleva siglos devorando a gente, nunca ha pensado en hurgar en el alma de sus víctimas y extraer posibles amenazas! [R: por cierto, ¿alguien me explica por qué el sarampión o el cáncer afectan al alma más allá del cuerpo?]

Luego hay otras partes sueeeeltas, flojas y que no comprendes bien para qué están: como que Dan sea el verdadero tío carnal de Abra y Lucy sea su hermana. ¿Supongo que se puso para… justificar los increíbles poderes de la niña, que son cosa de familia? A saber. [L: La maldición Skywalker ataca de nuevo]

Dicho esto pasemos a los personajes.

Dan Torrance.

El protagonista masculino de esta historia y, para muchos, el motivo para escoger este libro. No voy a decir que sea un gran personaje, porque no lo es, pero sí está bien definido, tiene dudas, temores, a veces es mezquino y en general es una muy buena persona. Por lo demás, es un recorte de casi todos los personajes masculinos benéficos de don Stephen King, no solo en la personalidad, en que prefieren estar ligeramente aislados, que son hábiles con los niños, se ganan el cariño de sus compañeros y tal —lo único que le falta a Dan es una pareja—, sino que ha sido alcohólico, drogadicto y ha tenido una infancia terrorífica relacionada con un padre borracho y lo sobrenatural. Podría ponerme a mencionar a todos los personajes masculinos de don King que cumplen estos requisitos autobiográficos —o casi autobiográficos, ya que el padre de don King se fue cuando este era muy pequeño— pero sería aburrido y un poco pérdida de tiempo. Baste decir que es un arquetipo con el que se siente muy cómodo, que no innova, no sorprende, que está reconstruyéndose a sí mismo y que cumple bien con la función de Protagonista/Héroe como representante del Bien.

Me ha sorprendido que sea soltero, pero supongo que se debe sobre todo a que su historia gira alrededor de Abra y no de sí mismo, por lo que él tiene que ser el «compañero de» y no tener una compañera que le apoye o le indique que se está desviando del camino. Él tiene que ser el Mentor, así que debe tirar por su cuenta como pueda.

En sí, no voy a decir que tiene un gran desarrollo de personaje porque el gran problema es que la historia no comienza de verdad hasta que conoce a Abra y, para entonces, ya se ha rehecho bastante como persona: ha dejado atrás el alcohol, las drogas, tiene un trabajo, va a Alcohólicos Anónimos… Hasta ha comenzado a aceptar de nuevo su don, que es algo que rechazaba de joven, que intentó aplacar con el alcohol y las drogas. Ahora trabaja con gente que se va a morir, les ayuda a pasar al otro lado, como luego ayudará al Nudo (jaja). No es que abuse del resplandor pero digamos que lo acepta y sigue el camino de la redención por sus males pasados, entre los que está ignorar a su madre, a Dick Halloran, robar a una madre cuyo marido la asesinó junto a su hijo pequeño y, en fin, todo lo que siente que ha hecho mal en el mundo.

Es decir, todavía no está preparado para dar ejemplo a nadie pero sí ha terminado su ciclo y ya sabe qué es lo que necesita alguien como Abra. Su evolución final es la de ser capaz de sacrificarse y darlo todo por una causa que no tiene nada que ver con él, como contraparte de la madre a la que robó e ignoró, y encontrar una nueva familia a la que no va a abandonar.

Por cierto, me molesta que su amigo imaginario salga un par de veces y no se termine de explicar por qué tiene vida propia, ya que se hace amiguito de Abra, o no salga más.

Uno de los grandes terrores de Dan es acabar pareciéndose a su padre.


Abra Stone

Tengo sentimientos encontrados con Abra. Normalmente no me atraen los niños como protagonistas de las historias porque al estar en una posición en la que no pueden ser juzgados como a un adulto, se les pasan muchas cosas por alto y llevan carteles de neón en la cabeza para que se les perdonen muchos actos. Diré que don King sabe describir niños aunque es posible que Abra tenga algunos altibajos que no me convencen, como que sea exageradamente madura en unas escenas y de pronto, ea, todo está bien, mejor me voy a mi casa porque seguro que nada puede salir mal aunque me hayan dicho que me quede con mi amiga. Sí, creía que sus perseguidores estaban muertos pero Rose la Chistera sigue ahí y me cuesta una barbaridad creer que Abra lo haya olvidado aunque solo sea por un minuto. Creo que lo que más me fastidia es que la niña tenga que ser capturada a la fuerza porque si no, no hay tensión narrativa —lo cual me recuerda demasiado a la protagonista de Ojos de Fuego, también de don King— aunque en sí el secuestro no importe mucho: Abra no aprende demasiado y podrían haber matado al Cuervo de otra manera.

Mi gran problema es que cada vez que los personajes del Nudo interactúan con Abra les pierdo más respeto porque, por amenazadores que resulten, se están enfrentando a una niña pequeña. Una que puede hacer que te revientes la cabeza con tu propia pistola, como le obligan a hacer al Cuervo Abra y Dan, pero al fin y al cabo una niña.

Una cría que, por cierto, no tiene después pesadillas a pesar de haber asesinado a gente [L: A lo mejor crece y se hace drogadicta y alcohólica O:]. Ya es lo suficiente mayor como para no identificarles simplemente con monstruos, más después de haber hablado y visto de cerca al Cuervo.

A pesar de mis quejas, Abra no es un mal personaje. Se sostiene, es valiente y tiene los temores típicos de las niñas, además de muchas de sus reacciones. La forma en la que mata a Rose, llevada por el rencor y el poder, es algo muy relacionado con una niña. También me gusta cómo en muchas ocasiones no comprende del todo lo que está pasando y juega a ser más valiente o temeraria de lo que debería ser, pero eso lo entiendo dentro de su cabeza, cuando se imagina siendo Daenerys —ella misma reconoce que, de no haberlo hecho, no habría sido capaz de enfrentarse a Rose—, no fuera, cuando es completamente consciente de que no es tan poderosa.

Si tuviera que ponerle una queja clara es que no veo evolución. Tiene un par de pesadillas por lo de Trevor y está aterrorizada en un par de escenas con Rose, pero sólo hay un momento en que se nos la muestra físicamente deteriorada. Por lo demás, las cosas pasan demasiado deprisa como para que su personaje evolucione o salga traumatizado, como le pasó a Dan. En el epílogo parece una adolescente más. Es algo que me chirría. Desde luego, no pasó por la misma situación que Dan, con su padre persiguiéndola con un hacha o fantasmas intentando devorarla, ¡pero la situación es muy similar o incluso peor ya que no tiene cabida la posibilidad de que se esté imaginando cosas! Esperaba un desarrollo más lógico porque, por fuerte que sea un niño, hay experiencias que marcan para siempre y no me vale con una simple conversación en el último capítulo.

Por lo demás, Abra tiene grandes puntos. Por ejemplo, que adopte una postura tan protectora con sus padres, que sabe que se volverían medio locos si siguiera usando sus poderes. También su resolución de hacer justicia con Trevor, con una mentalidad muy clara y con la que creo que cualquiera podría identificarse. Intenta dejarlo de lado pero no es capaz. Eso dice mucho más de ella que cualquier diálogo. Y precisamente esa acción detona toda la historia, no una unión inconsciente con Trevor mientras lo mataban, sino el hecho de querer devolverlo a sus padres. Me parece una gran forma de sentar las bases de la historia y de marcar la moralidad de los personajes.


Rose La Chistera.

Una vampira de almas antiquísima, arrogante, encantadora, con estallidos de mal humor, que tiene que encargarse de la panda de inútiles —casi todos lo son— del Nudo, bisexual —un poco gratuita, por eso lo resalto— y que habría sido una villana muy interesante si se hubiera contado algo más de su pasado y no hubiera sido la enemiga de Abra.

Como detalle, resaltar que el hecho de que siempre lleve la Chistera puesta y ladeada es muy visual y ayuda a que identifiquemos mentalmente a Rose de forma inmediata, algo que no pasa con todos los villanos o protagonistas de Stephen King.

Así imaginan su colmillo,
que saca cada vez que sorbe vapor
Rose es un personaje complejo. Como demonio —bueeeno… En realidad es muy humana, quitando que ha vivido todo ese tiempo sin volverse loca— superior a los paletos, tiene todos los motivos para comportarse como lo hace. Al fin y al cabo, ¿no matamos de formas crueles a nuestros animales para que sepan más ricos? Ella hace lo mismo y siempre toma la responsabilidad. Le gusta el dolor como a la que más y es una cazadora excepcional, con el peso de tener que ocuparse de tanta gente semi-inmortal como ella cuando cada vez quedan menos presas de las que alimentarse. Visto así, no es tan extraño que se emperre con capturar a Abra. A la vez, aunque dura, es una «buena» persona, al menos con los suyos, de los que se ocupa en todo lo que es capaz y tiene relaciones emocionales con la gran mayoría. La pena es que tampoco tenga tantas conversaciones con ellos o, cuando las tiene, es sobre Abra o sobre el vapor.

La parte, para mí, en la que dejó de resultar interesante, fue cuando se rebajó a la altura de Abra. Le daba tanto miedo la niña que al final actuaba más por miedo y rencor que como una verdadera cazadora. Se enfadaba con demasiada facilidad con ella y hablaba también mucho más de lo necesario. Comprendo que Abra era una niña muy poderosa pero en el momento en que el Nudo y Rose dejan de ser amenazadores, buena parte de la trama se tambalea y Rose era una villana con tantas posibilidades que quiero llorar. Al final, lo que vemos es que deja la mayor parte de las tareas en manos de sus subordinados —que mueren—, que se empeña en luchar contra una niña —lo que supone la muerte de la mayor parte del Nudo y que, además, la derrota, con la ayuda de un adulto que a estas alturas no tiene tanto poder— menospreciándola pero, a la vez, comportándose como si fueran iguales. Quizás habría sido más interesante si Abra fuera una adulta cuidando de un niño y ambas se hubieran enfrentado como verdaderas iguales. No lo sé. En cualquier caso las primeras escenas de Rose son maravillosas y, desde ahí, no deja de descender para mi gusto. Claro que es posible que es la idea que quisiera ofrecer don King. En ese caso, decir que me parece un error.

Pero claro, solo es mi opinión.

Mundo

Es el nuestro y, a la vez, no. Niñas que clavan la cubertería en el techo y que escriben en pizarras ajenas a muchos kilómetros de distancia; vampiros chupa-almas; hoteles malditos; espíritus que vuelven de la muerte… Y luego gente corriente flipándolo, como es normal, cuando les cuentan la verdad.

Aun así, todo está tan bien disimulado y la gente tiende tanto a no mirar lo que se sale de lo corriente que es fácil tragarse el mundo. El problema es que la mayoría de las reglas se te tienen que explicar al momento y se usan en ese instante. Por ejemplo: no sabíamos que uno se puede meter en la mente de otro —y que las mentes archivan los recuerdos a modo de bibliotecas— hasta que Rose se mete dentro de Abra. Nunca antes se había visto. Tampoco sabíamos que una persona se puede tragar en sí sólo la enfermedad de otra —sabemos que el Nudo se traga la enfermedad pero porque se metió un alma entera— y ¿no el alma al completo? Nunca terminé de entender qué pasó con la abuela de Abra.




Por otra parte, lo que sí que no me convenció es el hecho de que una enfermedad venga con el alma. ¿Qué? El vapor nunca se termina de explicar así que, claro, don King tiene espacio para interpretar todo como más le guste, pero precisamente la ambigüedad del vapor me parece un fallo. 

Es de los libros de don King que se me han hecho menos pesados, la verdad. En varios acabo deseando pasar páginas para llegar de una vez a lo interesante como me ha pasado, por ejemplo, con It o La historia de Lisey. He notado de forma menos descarada una escritura automática y muchos más hilos que se terminan por unir desde un principio. En general, hay pocos momentos en los que se rompa la suspensión de la realidad —quizá cuando saca a uno de los fantasmas para que se cargue a la penúltima integrante del Nudo o, para mí, con la nube roja del cáncer— porque todo se mantiene muy dentro de la realidad: los del Nudo podrían ser simplemente gente loca y monstruosa que secuestra niños para disfrutar haciéndoles sufrir y, ya que la magia es muy mental, que se centra más en la lucha interior, todo resulta contenido y creíble, dentro de lo que cabe. Además, los temas que importan como las drogas, el huir de la realidad, el aceptar que no eres perfecto y que puedes superar el pasado están siempre presentes. También que los niños son más fuertes de lo que parecen y que necesitan que sus padres crean en ellos [L: Qué bonito. Así nos quitan trabajo psicoterapéutico a las hadas].

Los personajes son buenos, algunos más que otros, y aunque la acción se acelera demasiado hacia el final como le suele pasar a don King, la historia está bien estructurada y es muy recomendable, tanto si has leído o no El resplandor.

LO MEJOR...  la facilidad para meterse en la historia, los conflictos emocionales de los personajes, la brutalidad de Abra, la primera parte con el Nudo.

LO PEOR... que el Nudo no imponga tanto como debería, algún que otro cliché, el cuasi deus ex machina que lo resuelve todo.

(Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos dueños)

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