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domingo, 14 de mayo de 2017

Análisis: Los Cien Mil Reinos, de N. K. Jemisin: un desastre con patas

Título: Los cien mil reinos

Autor: N. K. Jemisin

Sinopsis:

Una joven tendrá que sobrevivir a la intriga, la traición y la pasión en los Cien Mil Reinos.

Yeine de Darr es una exiliada del bárbaro norte. Pero al morir su madre en extrañas circunstancias, es convocada a la majestuosa ciudad del Cielo. Allí, para su asombro, descubre que es una de las posibles herederas al trono. Sin embargo, la corona de los Cien Mil Reinos no es un premio fácil de conseguir y Yeine se ve implicada en una cruenta lucha por el poder.

Editorial: Minotauro

Número de Páginas: 333.


¡Bienvenidos a la Mazmorra! ¡Frederika a vuestro servicio y muy dispuesta a rajar, así que si os ha gustado este libro no sigáis leyendo!

Tenía este libro apuntado desde hace mucho tiempo. Había leído buenas críticas y la Nave Invisible lo recomendó. Lyra lo compró y le gustó (luego lo hablamos y solo le gustó la primera mitad como tal) y me lo pasó. Y como soy una bruja y debo escupir veneno pues pasó lo que tenía que pasar:

Que me encontré una historia que he leído mil veces en manga (es más, tengo la sospecho de que doña Jemisin ha leído Ayashi no Ceres (La sangre al río le hizo un análisis muy divertido) y es muy fan de Crepúsculo y se ha marcado un fanfiction no muy destacable con un panfleto insoportable sobre el racismo y un falso feminismo recalcitrante [G: ¿Otra vez?].

Y bueno, protagonista que roza lo Mary Sue y que es Bella Swan elevada al cuadrado por el final que tiene la historia.

En sí, os vais a encontrar más o menos lo que os cuenta la sinopsis (solo que Yeine no está exiliada, no sé por qué dice eso, y lo del bárbaro norte es como muy irónico teniendo en cuenta que siempre se saca con sarcasmo en la novela). Yeine es la hija de una antigua princesa de Cielo —sinceramente, hubiera preferido mil veces leer su historia— que sí fue exiliada por casarse con un joven del norte que se considera bárbaro y renunciando a heredar el reino. Que es el centro de los Cien Mil Reinos. ¿Y estos reinos? Ni idea, no existen. Es una exageración, concederé que los mismos personajes lo dicen, y no se llegan a mencionar más de cinco con suerte. Vamos, un título muy resultón. Allí Yeine encuentra a su abuelo, que le dice que es la tercera posible heredera, junto a dos de sus primos (para nada hechos a imagen de Cersei y Jaime Lannister) y, claro, será una lucha a muerte. Mientras viva en el Cielo tendrá que superar los constantes insultos por ser una bárbara y sobrevivir a los intentos de asesinato de su prima, que gusta de lanzarle dioses encima.

Sí, porque la sinopsis no te cuenta que lo importante de esta historia es que en el pasado había Tres Dioses, mientras que ahora solo hay uno, Itempas del orden, la luz y todo eso. La diosa Enefa fue asesinada y el dios del Caos Nahadoth condenado con su progenie a servir a los humanos.

Los que ya tengáis experiencia leyendo quizás os veis venir por dónde tirará la historia, en el aspecto menos original de todos. Y tendréis razón.

Vais a encontrar muchas repeticiones, mucha insistencia en temas, escenas relativamente caóticas, un worldbuilding desaprovechado y casi mediocre en su insistencia por demostrar lo malos que son los blancos —porque el Cielo es como el heteropatriarcado blanco—, mucho autospoiler y personajes que apenas sí se desarrollan.

No es una lectura que recomendaría, pero tampoco es peor que otras novelas del mismo estilo que he encontrado por ahí. Solo deciros que si pensabais que 50 Sombras de Grey os hacía reír con el sexo, preparaos.


Bien, vamos con el destrozo.