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martes, 12 de julio de 2016

De feminismo y personajes femeninos (III): Las psicópatas

¡Bienvenidos! Frederika a vuestro servicio.

¡Vamos a hablar de personajes femeninos en la literatura por tercera vez!

Hace relativamente poco me puse a investigar sobre personajes psicópatas y me di cuenta de algo muy particular: no conocía psicópatas —es decir, definidos específicamente como tal— femeninos. Para entendernos, no se me ocurre ningún equivalente a Hannibal Lecter entre las mujeres. No he leído libros dedicados exclusivamente a un personaje catalogado dentro de la etiqueta de «psicópata» femenino y, por tanto, no tienen lo conlleva ese «cargo»: inquietud, miedo, respeto y, ante todo, admiración.

No quiero decir que no existan personajes psicópatas femeninos. Existen. Pero las asesinas inteligentes no suelen representarse como elegantes figuras dignas de admiración y poder, sino como criaturas extrañas que entran más dentro de lo «sociópata». Son las Bellatrix Lestrange, las Cruella de Vil, esas mujeres terribles pero extrañas y que no pueden ser normales.


Soy completamente normal… Al menos más que Luna (?)

Pero ¿y la mujer respetada por su increíble inteligencia, elegancia —esto no necesariamente— y capacidad para conseguir lo que quiere manipulando a los demás?

Ah, sí. La femme fatale.

Por supuesto, en un mundo dominado por escritores masculinos las mujeres con poderes casi siempre se encuentran relacionadas con el sexo.

En cualquier caso, mientras leía me fui desanimando porque no encontraba demasiado sobre esta clase de personajes. Hasta que di con un estudio de Caroline Logan que os voy a traducir y a resumir aquí. Se llama La femme fatale: the female psychopath in fiction and clinical practice. Encontraréis una primera parte que explica cómo funcionan las mujeres psicópatas y otra dedicada a los personajes de esta clase. ¡Espero que lo encontréis tan interesante como lo ha sido para mí!

La psicopatía es una de las construcciones psicológicas más dramáticas de la actualidad. Se caracteriza por un desorden de la personalidad muy concreto y grave. Sus síntomas más característicos consisten en un destacado egocentrismo, una personalidad arrogante acompañada de deficiencias emocionales, además de un comportamiento irresponsable e inestabilidad. El control de las emociones se ve comprometido por las dificultades a la hora de procesar ciertos sentimientos, en especial la ira, la envidia y la vergüenza. De esta forma, las relaciones con otros suelen ser disfuncionales porque se emplean para proteger su propia autoestima a coste de la de los demás. Suele haber altos niveles de paranoia y mentiras. 

Todo ha sido identificado en muchos individuos de nuestra historia política y social, además de la ficción literaria, a lo largo de miles de años. La atracción que supone el fenómeno, imaginar lo que es estar casado con un psicópata, gobernado por uno o incluso ser la víctima de uno, es muy sugerente y atrayente. Estos villanos nos fascinan al tiempo que sus acciones nos repulsan. Esta contradicción ha permitido que su notoriedad no deje de crecer en la ficción.

Este estudio, sin embargo, se centra en la psicópata femenina. Ella también está presente entre nosotros, en algunas de nuestras familias y grupos sociales, en nuestros lugares de trabajo y en la calle, a través de la historia y la ficción. Se la considera menos común que su contraparte masculino y una rareza en las prácticas forenses. No se le otorga la misma capacidad de provocar miedo que al psicópata masculino. Las mujeres, en conjunto, no son tan físicamente peligrosas como los hombres y muy pocas veces atacan a extraños. Se considera que este el mismo caso de las psicópatas. ¿Por qué preocuparse entonces por ellas?

Pero las psicópatas pueden provocar daño físico como cualquier hombre. Lo que consiguen con todavía es más efectividad que los psicópatas masculinos, destruir relaciones, herir las emociones y, lo peor, destruir el amor propio y la autoestima de sus víctimas. Esto hace que sea más difícil reconocer a las psicópatas, pues causan un daño más difícil de reconocer o condenar y sus víctimas a menudo quedan desprotegidas. También es habitual que sus propios problemas, relacionados con una profunda inseguridad y una necesidad de admiración por parte de los demás —que provocan tóxicos comportamientos dominantes, coerción y hostilidad para conseguir controlar todo lo que pueda amenazar su frágil ego— no se reconozcan ni se traten. En los peores casos se atienden de la forma equivocada, impulsando que su comportamiento se perpetúe en vez de controlarse.

¿Pero a qué nos referimos cuando hablamos de la psicopatía en mujeres? Es una pregunta muy importante ya que casi todo lo que sabemos se construye sobre los hombres. La mayoría de la literatura está inspirada en lo que se sabe de los hombres. Hasta se considera que la psicopatía ocurre igual en hombres que en mujeres a pesar de que se está viendo que no es el caso.

Evidentemente, el poder que uno posee influye en los métodos que se emplean para abusar de los demás. En general, las mujeres suelen volcar la ira contra sí mismas y la violencia física suele ser la excepción. Por eso, normalmente, cuando una mujer quiera descargar su ira contra los demás, elegirá como víctima a la persona más cercana, con la que guarde mayor intimidad: parejas, niños, familia y amigos. A grandes rasgos, buscarán destruir más lo emocional que lo físico, bien negándose a mantener un contacto, excluyendo a la víctima del grupo que antes había pertenecido, mintiendo sobre ella para conseguir que los otros miembros la rechacen, etc. La gente que no se mueva dentro de este círculo pocas veces identificará este tipo de comportamiento como algo grave, y de esta forma las agresiones se convierte en algo difícil de probar. Una psicópata percibirá de forma exagerada la falta de respeto, la deslealtad, las críticas o la desobediencia como peligrosas amenazas. La respuesta suele ser emocional —vergüenza, humillación, pena, envidia— y se identifica como un ataque injustificado. La reacción, por tanto, será atacar a la otra persona de forma que se instaure un equilibrio según la psicópata considere que es lo justo. 

Decídselo a Salomé
Los hombres, en general, efectuarán el dominio de forma más física. Pero claramente lo que motiva a ambos es obtener el poder y control sobre los demás, pues esperan una mezcla de admiración y envidia para glorificarse a sí mismos. Pero es mucho más fácil acercarse a un psicópata que a una psicópata. El volumen de la literatura dedicada a cada uno habla por sí misma. Seguramente se deba a la ignorancia de la cantidad de daño que puede hacer una mujer, a la que se identifica como una víctima antes que como una agresora.

Las mujeres malas de la ficción se suelen describir como putas, zorras calculadoras, madrastras, demonios, o, más a menudo, femmes fatales. Casi nunca se las cataloga como psicópatas, pues es algo que se relaciona más con los hombres malvados. Pero a menudo podemos distinguir rasgos de psicopatía: relaciones con otros que demuestran una falta de cariño o empatía sin importar la cercanía, una tendencia a dominar y manipular a los demás, la presencia de engaños y mentiras, la ausencia de remordimientos, egocentrismo, justificaciones… Podemos no llamarlas psicópatas, pero aun así es importante considerarlas posibles candidatas. ¿Por qué? Porque la ficción nos permite acercarnos a la gente, al bien y al mal, con una nueva luz. La comprensión de las mujeres malvadas de la ficción podría ayudarnos a entender mejor cómo son las mujeres malvadas en la vida real.

Durante años, el potencial dañino de las mujeres se ha pasado por alto en la literatura y las prácticas clínicas. Como ya se ha mencionado, se considera preferibles tratarlas como virtuosas víctimas de la opresión. Margaret Atwood fue de las primeras en preguntarse si era «un tanto anti-feminista representar a una mujer comportándose mal». Concluyó que no era el caso y que la ficción necesita más personajes femeninos malvados que nunca. «¡Personajes femeninos, levantaos!» exclama, «¡recuperad la noche!»

Aquí os dejamos un fragmento de sus reflexiones:

«[...] los personajes femeninos malvados pueden ser llaves a puertas que necesitamos abrir, espejos en los cuales podemos ver algo más que una cara bonita. Pueden ser exploraciones de la libertad moral, porque las elecciones de todo el mundo están limitadas y las elecciones de las mujeres todavía más que las de los hombres, pero eso no implica que las mujeres no puedan escoger. Este tipo de personajes pueden obligarnos a reflexionar sobre la responsabilidad, porque si quieres poder tienes que aceptar la responsabilidad del mismo. Y las acciones producen consecuencias. No estoy imponiendo ninguna clase de agenda, solo algunas posibilidades; no estoy ordenando, solo preguntándome. […] Las mujeres han sido una suerte de calle cortada, al menos para los escritores de ficción».

Pero, como ya decimos, existen en numerosos trabajos [R: incluyo algunos ejemplos de la tabla que aparece en este ensayo] que representan a los personajes femeninos malvados y trabajan estos temas:

  1. El control y la manipulación de otras personas para ganar dinero, poder, estatus o sexo/amor.
  2. La defensa de beneficios que ya se han obtenido como respuesta a una amenaza (tanto real como imaginaria)
  3. El control y manipulación de otros con el propósito de vengarse o castigar.
Ejemplos:
La Biblia: Dalila, Salomé.
Beowulf: la madre de Grendel.
(Shakespeare) El rey Lear: Goneril y Regan.
(Shakespeare) Macbeth: Lady Macbeth.
(Thackeray) Vaniti Fair: Becky Sharp.
(Zola) Nana: Nana Coupeau.
(Huxley) Point Counter Point: Lucy Tantamount.
(Atwood) The Robber Bride: Zenia Arden.
(Pullman) La materia oscura: Marisa Coulter.
(Heller) Notes on a Scandal: Barbara Covette.

Ahora mencionaremos el caso de Las amistades peligrosas como ejemplo de la clara psicópata:

Es una novela epistolar que trata la correspondencia entre la viuda Marquesa de Merteuil y el soltero Vizconde de Valmont, quienes disfrutan de una íntima pero no del todo exclusiva relación. La historia se centra en la venganza de la Marquesa contra un antiguo amante, Gercourt; planea humillarlo después de su inminente boda con una muchacha virgen de 15 años, Cécile Volanges, asegurándose de que la niña sea desvirgada antes de la ceremonia y que la noticia se haga pública. Así él se convertirá en el hazmerreír de París. Mientras disfruta planeando su venganza, recluta al Vizconde para que la ayude, pues será quien se ocupe de desvirgar a la chica en un acto de violación. Pero hay una clara competición entre la Marquesa y el Vizconde que, con el tiempo, se transforma en una agresión mutua. Se arruinan el uno al otro, pero también destrozan a todo aquel que queda atrapado en sus juegos.

La Marquesa ostenta evidentes rasgos de psicopatía. Para empezar, su conducta está motivada por un deseo de venganza a cualquier precio (aunque este sea la vida de la inocente Cécile). Sin embargo, sus planes son muy desproporcionados cuando pensamos en el daño verdadero que le hizo Gercourt, que acabó su relación porque había encontrado otra amante. La Marquesa percibió este rechazo de la forma más brutal posible: la humilló. Así pues, debe devolver la humillación de una forma que considera equitativa. Busca, por tanto, destruir una relación íntima para hacerle daño.

En segundo lugar, le lleva meses planear la venganza. Durante este tiempo tiene varias oportunidades para ver el daño que está provocando a otras personas. Pero no siente ninguna clase de empatía y solo aprovecha sus momentos de tranquilidad para fortalecer su plan. No experimenta remordimientos, todo lo contrario: se dedica a desafiar al Vizconde para que haga cosas más y más retorcidas para agradarla. Y él las hace.

En tercer lugar, es extremadamente manipuladora. Pretende mostrar compasión y amor por los demás, pero sólo busca información que pueda usar contra ellos o ganarse su confianza para poder explotarla después. Con quien más demuestra compasión y amor es con Cécile, para asegurarse de que haga lo que se supone que tiene que hacer. Por ejemplo, la chica quiere confesar a su madre la violación que ha sufrido, pero antes habla con la Marquesa, convencida de que es su amiga. Su respuesta consiste en burlarse de Cécile para hacer que se sienta avergonzada; pone en duda su juicio y comprensión de lo que ha sucedido para que piense que es estúpida e infantil; amenaza con romper su amistad y le dice qué es lo que debe hacer, no para protegerla, sino para mantener todo de acuerdo al plan.

Si cumple con lo que le pide, le promete que mantendrán su amistad. «Te besaré en vez de regañarte, con la esperanza de que serás más razonable en el futuro.» Pero, ese mismo día, escribe al Vizconde: «Trabajemos juntos para convertirla en la desesperación de su madre y Gercourt».

Doña Logan incluye en su artículo dos ejemplos más de psicópatas, ambas sobre la relación entre una madre y su hija en Mildred Pierce y Die Klavierspielerin, y estudia las complejas relaciones de abuso emocional y control. En el último caso también trata el sadismo y masoquismo de la protagonista en sus relaciones sentimentales con un hombre, al que manipula una y otra vez.

Pero vamos a dejarlo aquí, ya que siempre podéis leerlo en el artículo original. Os lo recomiendo. Te hace pensar. En mi caso, al principio me rebelé contra la idea de que las mujeres se dedicaran a hacer más daño emocional que otra cosa. Luego pensé que considerar esta clase de herida como «inferior» era cuestión del machismo que me han inculcado muchos medios desde niña. De acuerdo a nuestra sociedad, lo que importa es romperte un hueso o tener la capacidad de violar sexualmente. Pero los sentimientos y la autoestima son a veces más básicos que tener un húmero entero. La violación es un acto de dominación que pretende hacer daño, no es puramente sexual, por mucho que se piense lo contrario. Por tanto, y aunque a muchos les guste ignorarlo, una mujer puede violar tanto como un hombre —y los que piensen que para violar es exclusivamente necesario un pene, que sepan que hay otras zonas donde se puede hacer daño y mancillar para siempre. Pero siempre tendremos palos de escoba, ¿no?—. Pero lo que al final permanece son las secuelas psicológicas. La sensación de manipulación, indefensión, el daño al ego.

Así pues, aunque la Marquesa de la historia que hemos puesto de ejemplo no sea la ejecutora de la violación física, siempre será la que la que ha destruido a la pobre Cécile. Pero jamás la culparán de nada. Por ser mujer. Siempre tendrá el control porque nadie piensa que pueda poseerlo.

Desde siempre se ha menospreciado el daño que pueden provocar las mujeres a menos que les demos un arma y eso es absurdo. Las mujeres pueden dar terror. En los ejemplos menciona doña Logan aparece Marisa Coulter de La materia oscura. A mí ese personaje me perseguía en pesadillas de niña porque era tan hermosa, tan inteligente, querías estar cerca de ella. Y luego destruía literalmente tu alma y disfrutaba con ello sin despeinarse ni perder la elegante sonrisa.

El problema es que hay pocos autores que otorguen tal relevancia a las mujeres, ya sea por el papel secundario que les dan para ser realistas con «la situación» —pensemos en Melisandre de Canción de hielo y fuego— o, más común aún, que les carguen con el agravante de ser atractivas y sexuales, así que se centran más en su aspecto de femme fatale que otra cosa. Nunca se les da el «reconocimiento» de ser psicópatas. Tener tetas, al parecer, te incapacita para serlo. Los libros mencionados por doña Logan no se centran en psicópatas, aunque tengan personajes así. No encontraréis en la sinopsis esa categoría. No hay Hannibal Lecter.

¿Cuántos personajes podemos redescubrir en una historia con una nueva luz y darnos cuenta de que quizá sí deberían considerarse como psicópatas? Atribuimos esa categoría a tantísimos personajes masculinos y las mujeres siempre, al ser consideradas víctimas, tienen la excusa de una violación o un pasado traumático para medio justificar su comportamiento. Pero ¿y si no lo tuvieran?

¿Sería malo?

¿Es tan terrible tener mujeres malas? Como dice doña Atwood, no es anti-feminista. Lo anti-feminista es caer dentro de la corrección política. Los hombres pueden ser malos. Las mujeres no. Quizás el problema sea que unimos demasiado la persona al género y si sale una mujer mala porque sí no podemos dejar quejarnos y mascullar «lo hacen por una generalización de las mujeres». Quizás habría que pedir a los autores que separen un poco los tópicos que rodean a las potenciales psicópatas femeninas. Quizá no. Es un tema delicado. Y por eso hay que desarrollarlo. No tenemos miedo de poner a personajes masculinos asquerosos y dejar que gusten al público, ¿no? ¿Qué es lo que opináis?

Ojalá lleguemos al punto, entonces, de que las mujeres psicópatas puedan alcanzar la misma gloria que cualquier hombre psicópata. Porque si podemos representar el mal en las mujeres, significará que habremos avanzado mucho.

Así que… ¡Personajes femeninos, recuperad la noche!

10 comentarios:

  1. Spoilers de Sueños de Piedra:

    Un ejemplo de mujer psicópata (¿quizás más sociópata que psicópata? No aparenta disfrutar del sufrimiento ajeno, solo manipula para conseguir sus objetivos) sería Arelies, de Sueños de Piedra (encima libro juvenil). Se casó y quedó embarazada del bastardo de un rey para intentar ponerlo en el trono y ser la reina, cuando descubren su plan, utiliza a su hijo nonato como rehén y les dice que se lo enviará cuando lo para. Para mí es una psicópata con todas las letras.

    En cualquier caso, la psicopatía es algo bastante oscuro dentro de la psicología. Tenemos el trastorno de personalidad antisocial, que sería el trastorno más cercano a la idea general de psicopatía. Al final mucha gente (incluso dentro de la psicología) no sabe la diferencia entre psicópata, sociópata y misántropo.
    ¡Gran artículo!

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    1. ¿Y si hubiera querido leerme el libro qué habrías hecho, eh, EH? *voz de bruja repelente*
      xDDD
      Por lo que comentas, parece más sociópata que psicópata. La verdad es que quizás es porque no entiendo la lógica de su plan porque no sé nada del contexto (¿qué más da un bastardo? ¿De qué sirve usarlo de rehén...? Así a bote de pronto parece hasta estúpido, pero me imagino que habrá más cosas ahí xD). Pero ¿por qué una psicópata? Parece una mujer ambiciosa. De acuerdo a Logan, un psicópata disfrutaría del sufrimiento ajeno porque considera que le han hecho antes daño y por ello multiplica la brutalidad de sus acciones para buscar venganza. ¿A Arelies le pasa eso? Con esos datos no podemos decir que sea psicópata, sino una de las tantas mujeres que quisieron acceder al poder a través de sus hijos.

      Ah, un ejemplo interesante es Irene de Constantinopla, que sí que podría haber sido psicópata. Mira que cegar a tu propio hijo para mantenerte en el poder... ;)

      Desde luego no quiero meterme en temas de psicología, es un campo que no domino y profundo como la boca de un lobo (?). Simplemente creo que es interesante la idea de psicópata que se vende en la literatura. A ti la... ¿Es una reina o solo es una amante? La señora Arelies te parece una psicópata, pero sus autoras no le dan ese "título", ¿no? Supongo que porque no se la creó con esa intención.

      Muchas gracias por leer el artículo y pasarte por la mazmorra a comentar~~

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  2. El problema no es que a la gente no le guste ver a una mujer psicópata porque es "políticamente incorrecto" sino por como dices al principio de la entrada, porque se asocia maldad con sexualidad.
    Ayer precisamente estaba viendo Hannibal y pensé en como seria la película con los roles de géneros cambiados. Hannibal seria una señora mayor que mata y se come a la gente, todos los policías serian mujeres, y el único hombre seria Clarice.
    Después pensé que eso seria imposible porque parece ser que hay una ley no escrita que impide a los autores de ficción poner a mas dos personajes femeninos en una obra y todos tienen interiorizado que el sexo en la mujer es malo (ademas normalmente también tiene tinte homofobos cuando las hacen insinuarse a mujeres).
    Entonces no creo que el problema sea que no se quiera ver una mujer malvada sino que no se quiere el típico enfrentamiento entre "la santa" y "la puta" porque parece que las mujeres solo somos eso mientras que los hombres tienen una gran variedad de personajes.
    ¡Saludos!.

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    1. Aunque en parte estoy de acuerdo contigo, considero que en el caso concreto de las mujeres asesinas sí que es un problema porque siempre se las pone "por debajo", asociándolas (como bien dices) a la sexualidad o a la locura "poco refinada". La gente no ve a las mujeres como psicópatas porque no consideran que puedan llegar "a ese grado". En el caso de Hannibal, por ejemplo, lo del sexo no se aplicaría. Hannibal no tiene interés por el sexo y Clarice tampoco (por cierto, en la película me encanta cómo se pone la cámara a la altura de Clarice para que el espectador simpatice un poco más con ella al comprobar lo que es que los hombres te miren desde arriba). Sería el enfrentamiento entre dos personas "puras" e inteligentes, con Hannibal tanto hombre como en mujer como un mentor/a amenazador. Pero para eso habría que darle el cargo de psicópata. Si no, sería, como dices, una mujer mayor que come y se mata gente. Ni a ti, por lo que comentas, crees que te inspirara el mismo respeto. Hasta he notado desdén por cómo te imaginas el casting y la interpretación.

      Bueno, creo que las dos nos hemos desviado del tema (?). La cosa, más allá del enfrentamiento santa/puta, con el que estoy completamente de acuerdo (soy la primera en poner los ojos en blancos cada vez que una mujer dominante aparece caracterizada como malvada), creo que sí que es un problema que a las mujeres no se les dé la posibilidad de ser psicópatas. Como bien dices, los hombres tienen una gran variedad de personajes. Las mujeres no y este es uno de los papeles que se les niega. Tenemos que salir de ahí y encontrar papeles para ellas en las que el sexo pueda estar incluido pero no sea algo tan radical como los personajes limitados que se crean en la sociedad actual. Woah, menuda Biblia te acabo de soltar.

      ¡Gracias por pasarte a comentar!

      Atte Rika~

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    2. Creo que me has malinterpretado (seguramente porque no me explico muy bien). Lo que quería decir es que Hannibal mujer es imposible (en este momento) de ver porque los autores relacionan a las psicópatas con el sexo (o con los pelos de loca) y hubieran puesto a Hannibal seduciendo a Clarice hombre. Obviamente, yo, como feminista, vería de la misma manera a Hannibal mujer que a Hannibal hombre, como un personaje elegante que escucha música clásica mientras cena cesos y jugando intelectual y psicologicamente con Clarice sin ningún tipo de vinculación sexual(es mas me imagino a Helen Mirren en el papel). De tanto pensarlo, ahora necesito un remake femenino del silencio de los corderos xD

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    3. Ah, siento mucho haberlo malinterpretado >.< La verdad es que estaría genial un remake femenino, sería muy interesante ver a un personaje como Hannibal. ¿Cómo sería su elegancia? ¿Pondría nerviosos a los hombres que fuera caballerosa? Aaaah, Hellen Mirren estaría maravillosa... Pero mejor no soñar con algo que difícilmente vamos a tener, ay.

      ¡Gracias por pasarte a aclarar dudas y perdón por el malentendido!

      Atte. Rika~

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  3. Hola!!! Te he nominado a la iniciativa Libros Encadenados, pásate por mi blog y lee en qué consiste!! http://leyendoalaluzdelaluna.blogspot.com.es/2016/07/libros-encadenados.html

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    1. ¡Hola! ¡Gracias por pasarte por la mazmorra! Aunque nos parece un detalle, tenemos que declinar la nominación. Aun así, muchas gracias =)

      Atte. Rika~

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  4. Cuando leí "Yo, Claudio" de Robert Graves, el personaje que más me impactó fue, sin duda alguna, Livia; una mujer que encaja bastante bien en la idea que describes de una mujer psicópata. Era una persona que no se lo pensaba dos veces en arruinar y acabar con la vida de personas de su propia familia, sin importar la cercanía. Si es que podían afectar, de manera alguna, a su persecución del poder; a poder tocar y manipular todos los secretos que se cocinan en las esquinas de Roma.

    Destaca de entre todas las personalidades con esa clase de tendencias que se describen. Y eso que parece ser algo habitual en la familia en torno a la que gira la historia.

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    1. ¡Bienvenido don/ña Anónim@!
      Tendría que releerme Yo, Claudio, pero sí, ahora que lo mencionas es cierto que Livia podría encajar bien dentro de la idea de una psicópata. Claro que los Claudios no eran precisamente una familia muy sana y el narrador insiste en ponerla como el mal absoluto, así que no sé hasta qué punto estamos ante una visión misógina de Claudio/el autor o si de verdad es una psicópata. ¡Pero es interesante! En cuanto pueda me encantaría releerlo para comprobarlo porque, otra cosa no, pero Livia era de los personajes más interesantes de esa historia.

      ¡Muchas gracias por comentar (y perdón por tardar tanto en responder)!

      ¡Un saludo!

      Atte. Rika~

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