Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

viernes, 29 de julio de 2016

Los dobles estándares en Harry Potter: los profesores


¡Bienvenidos a la mazmorra! ¡Frederika a vuestro servicio! 

Hoy, en el conjunto de artículos dedicados a los dobles estándares en Harry Potter, vamos a hablar de los profesores. 

Oh, los profesores. Esas personas que deben proteger y enseñar con equidad a los alumnos. Tenemos una buena ristra de profesores inútiles —Trelawney, Lockhart, Firenze, Hagrid…—, unos pocos odiados —Snape, Umbridge...— y otros queridos —McGonagall, Lupin, Flitwick…—. El problema, como todo en estos libros, es el punto de vista de Harry, que empaña mucho nuestra visión. Algunos profesores claramente no tienen vuelta de hoja, como pueden ser Trelawney o Lockhart. No nos interesan y no los trataremos. Pero otros sí merecen un examen de cerca.

Durante la mayor parte del artículo haré comparaciones con Snape, pues es el profesor cuyos métodos se ponen más en duda. Me gustaría que no se enfocara tanto como una defensa de Snape como simplemente una comparación que pueda superar el odio que siente Harry por él para que valoremos a los profesores en su justa medida. Los títulos de los apartados serán para aproximarse al tema, ya que trataré varias cosas en cada uno.


Severus Snape


«—Anímate —dijo Ron—. Snape siempre le quitaba puntos a Fred y George» (La piedra filosofal, p. 120).

Madre mía, Ron, qué injusticia más grande teniendo en cuenta cómo son tus hermanos. ¿Eso significa que a los otros tres, los que sabemos que eran más responsables, no les quitaba puntos?

Desde el primer momento, Snape aparece como una figura oscura y desagradable muy temible porque tiene el poder: es un profesor. Uno al que se relaciona de inmediato con Voldemort para que el lector empiece a maquinar por su cuenta y sospeche de todos y cada uno de sus actos. ¿Qué hay más temible que tener un profesor como enemigo en un colegio? Son la autoridad, los sustitutos de los padres, con la diferencia de que no tienen por qué apreciarte.

«El profesor Quirrell, con su absurdo turbante, conversaba con un profesor de grasiento pelo negro, nariz ganchuda y piel cetrina.

Todo sucedió muy rápidamente. El profesor de la nariz ganchuda miró por encima del turbante de Quirrell, directamente a los ojos de Harry… y un dolor agudo golpeó a Harry en la cicatriz de la frente» (La piedra filosofal, p. 109).

Para volver todavía más ominosa a esta autoridad, Percy no duda en relacionar a Snape con las Artes Oscuras:

«—Oh, ¿ya conocías a Quirrell entonces? No es raro que parezca tan nervioso, ése es el profesor Snape. Su materia es Pociones, pero no le gusta… Todo el mundo sabe que quiere el puesto de Quirrell. Snape sabe muchísimo sobre las Artes Oscuras». (La piedra filosofal, p. 109).

Personalmente siempre me he preguntado cómo se sabe que Snape aspira a ese puesto ya que sólo se lo ve dando clases en el tercer libro. En cambio, el resto del tiempo lo vemos disfrutar de las Pociones como un niño. Solo hay que verlo con su discurso de entrada acerca del sutil arte de la elaboración de las mismas. No leemos que diga nada relacionado directamente con las Artes Oscuras, a menos que seamos exquisitos y nos quedemos con su frase de «evitar la muerte», tan importante para Voldemort. En cualquier caso, no deja de ser llamativo que los personajes feos (como el capitán del equipo de Slytherin, Marcus Flint, comparado con un trol) en esta historia estén inmediatamente relacionados con lo «malo»:

«Luego Malfoy se convirtió en el profesor de nariz ganchuda, Snape, cuya risa se volvía cada vez más fuerte y fría… Se produjo un estallido de luz verde y Harry se despertó, temblando y empapado en sudor» (La piedra filosofal, p. 112).

Desde el primer momento se nos condiciona, además, a pensar que Snape es favoritista con su propia casa, en teoría el caso contrario de McGonagall. Con todo, nunca veremos a Snape darle puntuación a nadie, solo restar a Gryffindor porque es la Casa a la que pertenece Harry y la narración, por supuesto, solo se centra en Harry.

Snape pone en evidencia a Harry una vez que este pone el pie en su clase. No, no creo que hiciera alguna especie de elaborada disculpa por la muerte de Lily ni que, como algunos sugieren, estuviera intentando dar una oportunidad a Harry para probar que no es un burro como su padre. Se comporta injustamente. Luego podríamos discutir durante mucho tiempo si fue justo o no que culpe a Harry de no vigilar a un compañero que estaba al lado y cuyo caldero está vomitando una sustancia peligrosa —ni él ni Ron dan la voz de alarma—. Yo considero que se merecían el toque de atención. Por otro lado, sabemos también que insulta a menudo a Neville «¡chico idiota!» cuando le saca de sus casillas. Y no solo a él, sino prácticamente a todos los alumnos.

Aun así, la autojustificación de Harry en escenas como esta es abrumadora:

«Harry estaba asombrado de que le hubieran aprobado Pociones. Sospechaba que Dumbledore había intervenido para impedir que Snape lo suspendiera injustamente. El comportamiento de Snape con Harry durante la última semana había sido alarmante. Harry nunca habría creído que la manía que le tenía Snape pudiera aumentar, pero así fue» (El prisionero de Azkaban, p. 355)

Hasta donde hemos leído, Harry ya había hecho el Examen de Pociones (y mal), así que quizás sea ir un poco lejos hablar de que lo iban a suspender «injustamente». Snape de por sí es de los que dan buena o mala nota, se mueve por extremos, así que lo que me parece preocupante es pensar que Dumbledore obligue a aprobar a alumnos mediocres. Siempre hay profesores que te van a quitar la nota perfecta, todos los hemos tenido, porque simplemente no quieren darla. Existen. Están ahí. Pero ante la evidencia, Snape es incapaz de suspender y la prueba viviente es Hermione.

En el quinto libro Harry se mete en sus memorias y ve su peor recuerdo. Tras aquello, Snape se niega a volver a darle clases de Oclumancia. Teniendo en cuenta el escaso efecto que tenían y que Harry de todas formas no se esforzaba por cumplir las expectativas de Dumbledore, dudo que suponga una gran diferencia respecto al resultado final. Pero eso no impide que sea una inmensa irresponsabilidad por parte de Snape. Es irresponsable y arriesgado —además de que le tiró a Harry un tarro de cucarachas. Me entran ganas de vomitar de sólo pensarlo—, más como profesor que es. No puedo decir que no entienda que quiera expulsar de su lado a un chico que le recuerda dolorosamente a su abusador, pero eso no impide que sea su deber y que estaban en juego varias vidas. Y, desde luego, la actitud que adopta después con Harry, como tirarle al suelo una botella hecha con una poción decente para poder ponerle un 0, es infantil y repugnante (La orden del fénix, p. 681)

¿Pero es Snape tan parcial o es un comportamiento generalizado entre los profesores?

Lo máximo que vemos en el caso de Snape, en temas de quidditch al menos, es permitir que Slytherin y Gryffindor compartan campo de entrenamiento cuando Draco Malfoy se une al equipo en segundo curso como buscador:

«Yo, el profesor S. Snape, concedo permiso al equipo de Slytherin para entrenar hoy en el campo de quidditch debido a su necesidad de dar entrenamiento al nuevo buscador» (La cámara secreta, p. 100)

A menudo se menciona que Snape pasa por alto las barbaridades de los Slytherin. Pero somos los lectores quienes ignoramos que estos siempre tienen cuidado de hacer trastadas a espaldas de Snape:

«Snape paseaba sonriente por la mazmorra, afortunadamente sin ver a Seamus Finnigan, que vomitaba sobre el caldero.
—Me sorprende que los sangre sucia no hayan hecho ya todos el equipaje —prosiguió Malfoy—. Apuesto cinco galeones a que el próximo muere. Qué pena que no sea Granger…» (La cámara secreta p. 227)

No se menciona que Snape haya hecho caso omiso —cosa que Harry no dudaría en mencionar— y sabemos que el profesor odia las palabras «sangre sucia».

No voy a defender a Snape cuando Malfoy y Harry se atacan mutuamente y a Goyle le salen forúnculos de tal manera que su cara «no hubiera estado fuera de lugar en un libro de setas venenosas» y lo manda a la enfermería mientras que comenta de los largos dientes de Hermione dice que no ve ninguna diferencia. Los hechos son que no tiene defensa posible. Snape es un capullo. Pero sí me gustaría señalar una cosa que sucede en la misma página:

«Pansy Parkinson y las otras chicas de Slytherin se reían en silencio con grandes aspavientos, y señalaban a Hermione desde detrás de la espalda de Snape.» (El cáliz de fuego, p. 268).

Detrás de Snape. Dudo que sea tanto porque el libro enfoque a los Slytherin como unos cobardes como que saben que, si Snape los ve, hará su labor como profesor. De lo contrario se burlarían abiertamente.

Después, Snape insiste en que Harry sea la cobaya que pruebe los antídotos de la clase. No es necesario decir que le tiene una especial manía y, sin duda, se regodea en la idea de que lo pase mal. Pero insisto en que se trata de antídotos y Snape ha dedicado su vida a proteger la integridad física de Harry. Es un poco absurdo, por no decir contradictorio, asumir que le provocaría un verdadero daño de forma intencionada. 

La idea de probar un antídoto en un alumno, viendo que el profesor Flitwick hace que los chicos prueben encantamientos unos con otros, no parece estar tan fuera de lugar como tanto se insiste. Las Pociones son difíciles, es algo que los alumnos deben recordar y tener muy en cuenta. Y si Dumbledore permite que se realice una maldición imperdonable en sus alumnos, sin duda también cuenta con que hay que ser responsable en la elaboración de pociones para aprender a no confundir ningún ingrediente que tenga catastróficas consecuencias.

Y llegamos a uno de los temas más polémicos. Los castigos. La gente acusa con virulencia a Snape de imponer castigos crueles. Mencionemos unos cuantos:

En el tercer libro, después de que Ron se enfade con él porque ha llamado a Hermione «sabelotodo insufrible», Snape le impone lavar los orinales de la enfermería… Sin magia. Si nos detenemos a pensarlo, es prácticamente lo mismo que en segundo curso le exigió McGonagall. En El cáliz de fuego, Snape castiga a Neville a destripar un barril de sapos cornudos. A Harry y Ron, por otra parte, a encurtir sesos de rata. ¿Y con sus propios alumnos? Suele salir a castigar a Harry si lo pilla peleándose con Malfoy, aunque este sea el proactivo.

Pero ¿hay un favoritismo claro? Sólo se me ocurre que considerara que Malfoy había sido suficiente castigado después de que ser convertido en un hurón por Moody/Crouch-hijo y hecho botar por medio vestíbulo. Hasta la profesora McGongall lo dejó pasar tras lanzar la advertencia a Moody… Sin prestar más atención a un alumno que podría haber resultado herido.

El caso es que en ningún momento le quitó 150 puntos a Gryffindor, cuando, al final del primer año de Harry en la escuela, Slytherin ha ganado la Copa de la Casa de forma completamente legal y…

«Una tormenta de vivas y aplausos estalló en la mesa Slytherin. Harry pudo ver a Draco Malfoy golpeando la mesa con su copa. Era una visión repugnante.
—Sí, sí, bien hecho Slytherin —dijo Dumbledore—. Sin embargo, los acontecimientos recientes deben ser tenidos en cuenta.
[…]
—Hay muchos tipos de valentía —dijo sonriendo Dumbledore—. Hay que tener un gran coraje para oponerse a nuestro enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos. Por lo tanto, premio con diez puntos al señor Neville Longbottom» (La piedra filosofal, p. 250-251).

Estoy segura de que Dumbledore hace bien compensando a unos niños que rompieron flagrantemente las reglas y arriesgaron sus vidas en vez de hacer caso a las advertencias. Así anima al resto del colegio a hacer lo mismo. A final de año, después de dejar claro que Slytherin ha ganado de forma legal, lo que importa es tener «valor» y ser un «héroe». Con un director así, sinceramente, la política de robar puntos no es tan extraña. Eso no quita que Snape adore quitarle puntos a Gryffindor. 

«Yo resultaba menos peligroso en Hogwarts. Creo que fui un buen profesor…
—El mejor…» (Las reliquias de la muerte, p. 602) 

Será para los Gryffindor, querido.

¿Y hablábamos de la parcialidad de Snape con respecto a los demás profesores…?

Por cierto, no puedo irme sin comentar que no es solo que Dumbledore contrate a personas inútiles para el puesto de Defensa contra las Artes Oscuras como el del segundo año, sino que sabía que Quirrell era peligroso:

«—No pierdas de vista a Quirrell, ¿de acuerdo?» (Las reliquias de la muerte, p. 570)

¿De verdad que Snape es el malo aquí…?


Minerva McGonagall


«—Potter, éste es Oliver Wood. Wood, te he encontrado un buscador.

[…]

—Hablaré con el profesor Dumbledore para ver si podemos suspender la regla del primer año. Los cielos saben que necesitamos un equipo mejor que el del año pasado. Fuimos aplastados por Slytherin en el último partido. No pude mirar a la cara de Severus Snape en varias semanas.

[…]

Quiero oír que te entrenas mucho, Potter, o cambiaré de idea sobre tu castigo.» (La piedra filosofal, pp. 129-130).


La jefa de Gryffindor, tan estricta y justa, no duda en romper las reglas para que su equipo pueda ganar la Copa frente a Slytherin, a pesar de que Harry nunca ha jugado al quidditch y lo ha pillado rompiendo flagrantemente las normas. Su recompensa es entrar al equipo de quidditch. Hasta le compran una escoba superior a las del resto del equipo para tener más oportunidades de ganar. Me gustaría resaltar que regalarle una Nimbus es algo que hasta McGonagall considera que no debe saberse, porque escribe a Harry en una carta: «NO ABRAS EL PAQUETE EN LA MESA. Contiene tu nueva Nimbus 2000, pero no quiero que todos sepan que te han comprado una escoba, porque también querrán una» (La piedra filosofal, p. 140).

Evidentemente, McGonagall no tiene problemas en ser favoritista con su propia casa. Pero hablemos de casos más habituales: los castigos. Los de Snape son molestos y asquerosos, pero no exagerados. Comparémoslo con la profesora McGonagall.

Tras encontrar a unos niños vagabundeando a la una de la madrugada en Hogwarts los manda a un lugar prohibido:

«[…]Malfoy se detuvo de golpe.
—¿El bosque? —repitió, y no parecía tan indiferente como de costumbre—. Hay toda clase de cosas allí… dicen que hay hombres lobo.
[…]
—Bien, entonces —dijo Hagrid—. Escuchad con cuidado, porque lo que vamos a hacer esta noche es peligroso y no quiero que ninguno se arriesgue». (La piedra filosofal, pp. 206-207).

Luego Hagrid reconoce que nunca había oído que alguna vez una criatura hubiera podido hacer daño a un ser tan rápido y poderoso como un unicornio. ¿Seguro que llevar a niños de 11 años en busca del responsable no pondría en riesgo su integridad? ¿Más dejando ir a dos con un perro cobarde?

En La cámara secreta, después de que dos niños de doce años roben un coche volador en el que podrían haberse matado y que además fue avistado por varios muggles, tanto Snape como Dumbledore coinciden en que merecerían la expulsión (Snape de inmediato, Dumbledore en segunda instancia):

«Pero quiero dejar claro que lo que habéis hecho es muy grave. Esta noche escribiré a vuestras familias. He de advertiros también que si volvéis a hacer algo parecido, no tendré más remedio que expulsaros», (p. 75)
Acto seguido, la profesora impone sus castigos:
«—Tú limpiarás la plata de la sala de trofeos con el señor Filch —dijo la profesora McGonagall—. Y nada de magia Weasley… ¡frotando!
[…]
—Y tú, Potter, ayudarás al profesor Lockhart a responder a las cartas de sus admiradoras». (La cámara secreta, p. 107)

En primer año, por pasear por el castillo después del toque de queda, se los hizo ir al Bosque Prohibido. No estoy muy segura de las prioridades de enseñanza de McGonagall, pero no creo que sean castigos muy equivalentes a la irresponsabilidad de sus correspondientes actos.

En el segundo libro, Snape insinúa que deberían castigar a Harry sin ir a quidditch por haber estado haciendo algo sospechoso antes de la petrificación de la Señora Norris. Dudo mucho que él mismo se creyera que le iban a sacar del equipo pero, ciertamente, Harry ocultaba información importante sobre un monstruo que quiere matar a gente.

«—Tengo la impresión, señor director, de que Potter no está siendo completamente sincero —dijo—. Podría ser buena idea privarle de determinados privilegios hasta que se avenga a contarnos toda la verdad». (La cámara secreta, p. 128)

Si McGonagall no hubiera intervenido después, es posible que Harry hubiera hablado aunque solo fuera con la esperanza de que Dumbledore le creyera. Los profesores sin duda conocen la Cámara, como se comenta más tarde, así que si Harry hubiera cantado quizás se habrían evitado algunas petrificaciones —y no habría habido libro—. Poco después, cuando Justin Finch-Fletchley es atacado por el basilisco y McGonagall lo encuentra junto a Harry, afirma que «escapa de mi competencia» (La cámara secreta p. 177) decir si es inocente o no. Dumbledore le pregunta en su despacho inmediatamente después si hay algo que le gustaría contarle. «Lo que sea» (La cámara secreta p. 181). Harry se niega, pensando que lo van a tomar por loco. Y Dumbledore lo deja ir, a pesar de que corren peligro la vida de muchos alumnos.

Vamos a ser sinceros, si a Harry lo hubieran presionado desde el principio, quizás se habría pensado dos veces si tenía que hablar o no. Pero McGonagall prefiere no presionar a un alumno de su casa… O más bien no apartarlo del quidditch. 

Un argumento que suelo escuchar es que Snape es un profesor que gusta de humillar a sus alumnos. Claro que también lo es la profesora McGonagall:

«—¡Longbottom, ten la amabilidad de no decir delante de nadie de Durmstrang que no eres capaz de llevar a cabo un sencillo encantamiento permutador! —gritó la profesora McGonagall al final de una clase especialmente difícil en la que Neville se había equivocado y le había injertado a un cactus sus propias orejas.» (El cáliz de fuego, p. 213)

En tercer año, Neville, que tiene mala memoria, apunta las contraseñas en un papel que pierde y usa Sirius para entrar a la torre de Gryffindor. La reacción de la profesora es:

«Neville había caído en desgracia. La profesora McGonagall estaba tan furiosa con él que le había suprimido las futuras visitas a Hogsmeade, le había impuesto un castigo y había prohibido a los demás que le dieran la contraseña para entrar en la torre. El pobre Neville se veía obligado a esperar cada noche la llegada de alguien con quien entrar, mientras los troles de seguridad lo miraban burlona y desagradablemente» (El prisionero de Azkaban, p. 228)

Parece que Snape y McGonagall tienen la misma técnica: cuando Neville se equivoca, le obligan a hacer frente a sus errores de la forma más cruel. La diferencia es que Snape maltrata a su sapo y McGonagall impide a un niño de 13 años entrar a su propia torre cuando hay un supuesto asesino suelto que se ha infiltrado en Hogwarts en dos ocasiones.

¿Cuál es el más extremista? Ciertamente, como Snape y Harry tienen una relación virulenta, vemos cómo este castiga al segundo una y otra vez. El problema es que, delante de McGonagall, Harry no tiene la lengua tan larga y tampoco una relación tan estrecha. McGonagall no tiene motivos para cruzarse una y otra vez con Harry. Snape sí. Eso no significa que, igual que los Slytherin con Snape, siempre intente que su profesora no le pille haciendo algo malo. 

En definitiva, no vemos tantos castigos por parte de McGonagall y claramente la profesora no es un demonio. Pero entre obligar a encurtir sesos de rata y castigar a un alumno a vagar por el castillo con un asesino suelto o a ir al Bosque Prohibido hay una larga, larga diferencia. 


Rubeus Hagrid


Defendido por los personajes y arropado por la simpatía que pueda despertar en los lectores, nada más empezar el tercer curso, como nuevo profesor, encarga libros que muerden a los alumnos. Cuando Draco Malfoy apunta la estupidez de este sistema, al hacerlo de forma desagradable y tener a Harry recordándonos que Hagrid da pena porque se estaba esforzando, se defiende su comportamiento.

Otros profesores como Trelawney o Snape que también son excéntricos no reciben esa clase de «apoyo» a pesar de que las clases de la primera también sean inútiles o que el segundo deba ser muy estricto para evitar que adolescentes hagan tonterías como la que le va a pasar a Draco Malfoy.

«—Lo primero que tenéis que saber de los hipogrifos es que son orgullosos —dijo Hagrid—. Se molestan con mucha facilidad. Nunca ofendais a ninguno, porque podría ser lo último que hicierais» (El prisionero de Azkaban, p. 99)

Esto se parece bastante a los discursos de apertura de McGonagall y Snape en el primer libro, advirtiendo que sus asignaturas son difíciles y peligrosas… Con la diferencia de que no empiezan con ningún hechizo o poción que sean ampliamente dañinos. 

Se podría perdonar la elección de Hagrid si este estuviera preparado para que un alumno saliera herido. Más teniendo en cuenta que técnicamente no puede hacer magia. Pero Hagrid solo puede coger a Draco e irse, dejando a los alumnos con los demás hipogrifos, mientras «Harry vio que en el brazo de Malfoy había una herida larga y profunda; la sangre salpicaba la hierba y Hagrid corría con él por la pendiente, hacia el castillo» (El prisionero de Azkaban, p. 102). ¿Y si hubiera sido una herida mortal?

Por cierto, ya que antes hemos comentado las humillaciones que causan Snape y McGonagall a sus alumnos… Hagrid es muy capaz de insultar y recordar malos tragos a los alumnos —lo cual podría considerarse maltrato psicológico— que no le caen bien. Exactamente lo mismo que hace Snape, a pesar de que el alumno concreto pueda estar señalando una verdad que piensa la clase —como cuando se le dice que no llame a Hermione sabelotodo—:

«Los escregutos de cola explosiva crecían a un ritmo sorprendente aunque nadie había descubierto todavía qué comían. Hagrid estaba encantado y, como parte del proyecto, les sugirió ir a la cabaña una tarde de cada dos para observar los escregutos y tomar notas sobre su extraordinario comportamiento. 
—No lo haré —se negó rotundamente Malfoy cuando Hagrid les propuso aquello con el aire de un Papá Noel que sacara de su saco un nuevo juguete—. Ya tengo bastante con ver esos bichos durante las clases, gracias. 
De la cara de Hagrid desapareció la sonrisa. 
—Harás lo que te digo —gruñó—, o seguiré el ejemplo del profesor Moody… Me han dicho que eres un hurón magnífico, Malfoy. 
Los de Gryffindor estallaron en carcajadas. Malfoy enrojeció de cólera, pero dio la impresión de que el recuerdo del castigo que le había infligido Moody era lo suficiente doloroso como para impedirle replicar. Harry, Ron y Hermione volvieron al castillo de muy buen humor: haber visto que Hagrid ponía en su sitio a Malfoy era especialmente gratificante, sobre todo porque éste había hecho todo lo posible el año anterior para que despidieran a Hagrid.» (El cáliz de fuego, p. 211)

No solo se está amenazando con una transfiguración ilegal, sino que se enfatiza que fue algo doloroso. Estamos de acuerdo en que Malfoy estaba empeñado en que echaran a Hagrid, pero algo parecido podría decirse de Harry y compañía sobre Snape… Con la excepción de que Snape ni en primero, ni en segundo ni en tercero hizo nada ilegal como criar dragones o traer a criaturas (o hacer pociones en su caso) fuera de su control. Como un profesor eficiente, siempre tiene una contramedida preparada.

Más tarde, cuando los escregutos comienzan a matarse unos a otros, Hagrid propone que los saquen a dar paseos atados con correas:

«—Parece que lo pasan bien, ¿no? —comentó Hagrid contento.
Harry dio por sentado que se refería a los escregutos, porque sus compañeros de clase, decididamente, no lo estaban pasando nada bien: de vez en cando estallaba la cola de uno de los escregutos, que salía disparado a varios metros de distancia, y más de un alumno acababa arrastrado por el suelo, boca abajo, e intentaba desesperadamente ponerse en pie.» (El cáliz de fuego, p. 264)

Sabemos que en circunstancias así, cualquier otro profesor ya habría actuado, ¿verdad? O estaría despedido…

«Harry sabía que muchos estudiantes preferían las clases de la profesora Grubbly-Plank, y lo peor era que en el fondo, si era objetivo, reconocía que tenían buenas razones: para la profesora Grubbly-Plank una clase interesante no era aquella en la que existía el riesgo de que alguien acabara con la cabeza seccionada.
[…]
—¿Seguro que están domesticadas? —preguntó Malfoy, y el deje de pánico de su voz se hizo más pronunciado—. Porque no sería la primera vez que nos trae bestias salvajes a clase.
Los de Slytherin murmuraron en señal de adhesión, y unos cuantos estudiantes de Gryffindor también parecía opinar que Malfoy tenía razón.» (La orden del fénix, pp. 460/461-62)

Gryffindors opinando igual que los Slytherin. Creo que eso habla por sí solo de la clase de profesor que es Hagrid. ¡Hasta Harry lo reconoce!

«En los días posteriores, la noticia de que Hagrid estaba en periodo de prueba se extendió por el colegio pero, para indignación de Harry, casi nadie se mostró muy disgustado» (La orden del fénix, p. 569)

La reacción de los alumnos habla por sí sola. Aun así, la narrativa insiste en que veamos como injusto que se expulse a Hagrid en varias ocasiones, cuando Dumbledore no está presente. Antes de ser profesor, Hagrid tenía un buen trabajo en el que era experto y no hacía daño a nadie. ¿Hasta qué punto un daño al ego justifica que se mantenga un puesto que otros enseñarían mejor?


Remus Lupin


Se suele decir que Remus Lupin es uno de los mejores profesores de Hogwarts. En temas de enseñanza no lo pongo en duda. No es estricto ni amenazante como McGonagall o Snape, tiene paciencia, es amable y atrae a los niños. Sin duda, un profesor bastante ideal.

Pero, habiendo sido un maltratador pasivo, es resaltable que en su primer día de clase ponga en ridículo a su antiguo cabeza de turco («Se oyó un chasquido como un látigo. Snape tropezó: llevaba un vestido largo ribeteado de encaje y un sombrero alto rematado por un buitre apolillado. De su mano pendía un enorme bolso rojo. Hubo una carcajada general.» (El prisionero de Azkaban, p. 118)) lo cual, por supuesto, después solo le crea problemas a Neville («A Neville lo acosaba más que nunca», El prisionero de Azkaban), p. 122)

La actitud pacífica de Lupin no logra esconder una gran irresponsabilidad cuando pensamos más allá del aprecio que podemos sentir por el personaje. Os adjunto un post al final del artículo que me hizo darme cuenta de lo horrible de su forma de comportarse y básicamente me limitaré a resumir sus puntos principales.

Repasemos esta escena:

«Le interrumpieron unos golpes en la puerta.
—Adelante —dijo Lupin.
Se abrió la puerta y entró Snape. Llevaba una copa de la que salía un poco de humo y se detuvo al ver a Harry. Entornó sus ojos negros.
—¡Ah, Severus! —dijo Lupin sonriendo—. Muchas gracias. ¿Podrías dejarlo aquí, en el escritorio? —Snape posó la copa humeante. Sus ojos pasaban de Harry a Lupin—. Estaba enseñando a Harry mi gryndilow— dijo Lupin con cordialidad, señalando el depósito.
—Fascinante —comentó Snape, sin mirar a la criatura—. Deberías tomártelo ya, Lupin.
Sí, sí, enseguida —dijo Lupin.
He hecho un caldero entero. Si necesitas más…
Seguramente mañana tomaré otro poco. Muchas gracias, Severus.
—De nada —respondió Snape. Pero había en sus ojos una expresión que a Harry no le gustó. Salió del despacho retrocediendo, sin sonreír y receloso.» (El prisionero de Azkaban, p. 133)

No sabemos si este es el comportamiento general de Lupin o si se debe simplemente a que Harry está presente y le incomoda tomarse la pócima delante de él… Pero esto último no es posible porque acaba bebiéndosela delante del muchacho.

Hablando en plata: Lupin agredió a Snape de joven. Sin darse cuenta, sí, y todo por culpa de Sirius, sí, pero podría haberlo matado. Sin perder esto de vista como parte de su pasado común, pensemos que Snape le prepara todos los meses una poción para que se convierta en un lobo inofensivo. La reacción de Lupin es no tomársela delante de él, ya sea porque no le apetece, porque, como sería normal, odia que le recuerden que es un hombre-lobo o cualquiera que sea el motivo. El caso es que no está dándole la prueba visual a la única persona que está impidiendo que se vuelva loco y mate a sus alumnos, de que se bebe la pócima. Además, es Snape quien le tiene que llevar la pócima —evidentemente imagino que la escena está hecha así por conveniencia para que Harry pueda verlo, pero nos entendemos— y no es Lupin quien va a buscarla de motu propio.

«La poción que me ha estado dando el profesor Snape es un descubrimiento muy reciente. Me vuelve inofensivo, ¿os dais cuenta? Si la tomo la semana anterior a la luna llena, conservo mi personalidad al transformarme…» (El prisionero de Azkaban, p. 293)

Esto significa que, al final, Lupin lleva una semana sin tomar su poción. No es cosa de un único día.

Con esa actitud, siendo Snape quien controla cuándo se toma la poción, no es de extrañar que sea hostil con Lupin. Eso sin olvidar que un trauma de la infancia-juventud puede durar mucho tiempo.

«Harry recorrió la mesa con la mirada hasta el lugar en que se sentaba Snape. ¿Se lo estaba imaginando o Snape miraba a Lupin y parpadeaba más de lo normal?» (El prisionero de Azkaban, p. 135).

Además, ya como curiosidad, encontrarse a Lupin y a Harry juntos debió sentarle bastante mal a Snape, porque sospecha que Lupin podría estar confabulado con Sirius:

«—Parece… casi imposible… que Black haya podido entrar en el colegio sin ayuda del exterior. Expresé mi preocupación cuando usted señaló…
—No creo que nadie de este castillo ayudara a Black a entrar.» (El prisionero de Azkaban, p. 142)

Lo cual me hace preguntarme por qué Lupin no informa a Dumbledore de que Sirius conoce un pasadizo que conduce desde la Casa de los Gritos hasta el sauce boxeador. Seguramente por despiste de la autora —ya que Snape también sabe que existe ese pasadizo, aunque podría haber pensado que en su momento se cerró—, pero ya que está así puesto, queda «sospechoso» ya que Lupin lo creía culpable.

Retomando el tema de la pócima, sabemos que Snape va detrás de Lupin y compañía el día en que Sirius secuestra a Ron porque entra a su despacho y ve el mapa del merodeador abierto. Pero ¿cuál era la situación?

«—Acabo de ir a tu despacho, Lupin. Te olvidaste de tomar la poción esta noche, así que te llevé una copa llena.» (El prisionero de Azkaban, p. 299)

Parece que el comportamiento de Lupin a la hora de tomarse la poción es bastante crónico. No solo retrasa el momento sino que, además, es Snape quien siempre tiene que llevársela o se olvidaría de ella. Aun así, estaba: 

«[...]convencido de que eras inofensivo, ¿sabes, Lupin? Un licántropo domesticado…
—Idiota —dijo Lupin en voz baja—. ¿Vale la pena volver a meter en Azkaban a un hombre inocente por una pelea de colegiales?» (El prisionero de Azkaban, p. 299-300).

Dejemos de lado también la asombrosa falta de capacidad negociadora de Lupin —le habría bastado con gritar: «fue cosa de Peter, Peter mató a Lily» para desconcertarle por un momento—. Centrémonos en el hecho de que reduzca el acoso a algo de colegiales o ignore que Snape cree que Black mató a su amiga de la infancia —en este punto considero posible que Lupin crea que, tras la ruptura, el cariño desapareció, así que lo dejo pasar— y por eso desea matarlo. Pensemos en que la misma narración intenta convencernos de que Snape es así de rastrero. Pero también que se dice que Snape estaba convencido a pesar de todo de que Lupin era lo suficiente responsable como para tomarse las pociones y no hacer daño a nadie.

«—Caramba, ¿no lo has oído? —le preguntó Hagrid, borrando la sonrisa. Bajó la voz, aunque no había nadie cerca—. Snape se lo ha revelado esta mañana a todos los de Slytherin. Creía que a estas alturas ya lo sabría todo el mundo: el profesor Lupin es un hombre lobo. Y la noche pasada anduvo suelto por los terrenos del colegio. En estos momentos está haciendo las maletas, por supuesto». (El prisionero de Azkaban, p. 350)

Es imposible negar que Snape disfrutó al expulsar a Lupin del colegio esparciendo rumores sobre que era un hombre lobo.

Pero ¿es que no debería haberlo hecho?

Lupin supone que su actitud es una venganza por haber perdido la Orden de Merlín y porque se le escapó Black (p. 350) pero, sea esto cierto o no, hemos visto que Lupin le da la espalda a las pociones anti-lobo, a pesar de que se trata de algo vital, algo de lo que no solo depende él sino muchísimos niños que podrían convertirse en víctimas. ¿Y qué ocurre el día en que es tan necesario que se tome la poción…?

Se olvida. Parece que siempre lo deja para el último momento, pues perfectamente podría habérsela tomado antes de ponerse a revisar el mapa (o al menos durante) ya que es algo necesario. Si Snape siempre le lleva la pócima y Lupin siempre rechaza tomársela delante de él, significa que, ya sea por Guerra Fría entre ambos o porque Lupin es así, tiene un comportamiento repetitivo e inmaduro, muy inconsciente, teniendo en cuenta que vive rodeado de niños.

Como resultado, casi mata a tres alumnos, Pettigrew escapa y Sirius pasa el resto de su corta vida como un fugitivo.

Aparte, no puedo más que sorprenderme cuando leo que se considera a Lupin maduro. Nada más averiguar que Harry tiene el mapa del Merodeador, lo confisca afirmando que:

«—No quiero saber cómo ha caído en vuestras manos. Me asombra, sin embargo, que no lo entregarais, especialmente después de lo sucedido en la última ocasión en que un alumno dejó por ahí información relativa al castillo. No te lo puedo devolver, Harry» (El prisionero de Azkaban, p. 242)

Y, sin embargo, Lupin no lo entrega a Dumbledore, sino que se lo queda para sí mismo y así poder vigilar por su cuenta. ¿Y si no hubiera estado despierto en una próxima ocasión? ¿No da esto más motivos a Snape para sospechar de él? Esta actitud es infantil e irresponsable. Y el colmo es que devuelva el mapa del merodeador a Harry, que le vendrá bien para sus aventuras rompiendo las reglas una vez más.

Pero es que Lupin siempre ha sido un personaje que, desde joven, lo deja todo pasar y hasta Harry no tiene otro remedio que darse cuenta de ello cuando comenta en el quinto libro, después de presenciar el acoso contra Snape:

«Harry recordaba que, cuando estaban en Grimmauld Place, Lupin había comentado que Dumbledore lo había nombrado prefecto con la esperanza de que ejerciera cierto control sobre James y Sirius… Pero, en el pensadero, Lupin se había quedado sentado y no había hecho nada para evitar el enfrentamiento…» (La orden del fénix, p. 673)

Lupin mismo reconoce su pasividad:

«—¿Os dije alguna vez que dejarais tranquilo a Snape? ¿Tuve alguna vez el valor de comentaros que creía que os estabais pasando de la raya?» (La orden del fénix, p. 691)

También es el único capaz de ver al profesor de pociones sin tantos prejuicios, aunque no sabemos hasta qué punto depende de su pasividad o de su buen juicio de adulto:

«—No me cae ni bien ni mal. Te estoy diciendo la verdad, Harry —añadió al ver que éste adoptaba una expresión escéptica—. Quizá nunca lleguemos a ser íntimos amigos; después de todo lo que pasó entre James, Sirius y Severus, ambos tenemos demasiado resentimiento acumulado. Pero no olvido que durante el año que di clases en Hogwarts, él me preparó la poción matalobos todos los meses; la elaboraba con gran esmero para que yo me ahorrara el sufrimiento que padezco cuando hay luna llena.
—¡Pero “sin querer” reveló que usted era un hombre lobo, y por su culpa tuvo que marcharse del colegio! —discrepó Harry con enojo.
—Se habría descubierto tarde o temprano —repuso Lupin encogiéndose de hombros—. Ambos sabemos que él ambicionaba mi empleo, pero habría podido perjudicarme mucho más adulterando la poción. Él me mantuvo sano. Debo estarle agradecido.» (El misterio del príncipe, p. 314)

No voy a decir que Lupin sea un mal personaje. Al contrario. Su actitud es fascinante, frustrante y realista. Pero en términos de narración y de fandom, no puedo dejar de señalar que tanto Harry como Lupin decidan olvidar que Remus olvidó tomarse una poción en un momento clave, rodeado de niños a los que podría haber matado. Pero claro, Snape sólo ambicionaba su empleo.


Los animales


A menudo he visto que la gente usa como arma contra Snape el maltrato a los animales. Pongamos en situación: el profesor, para castigar a Neville y hacer que se le meta en la cabeza que tiene que hacer caso a las instrucciones, decide hacer probar su poción fallida a su sapo Trevor.

Ya que los demás alumnos, incluso los Gryffindor, no se alarman, creo que es normal imaginar que Snape tendrá un antídoto preparado al ser un profesor de Pociones. Más tarde Snape afirma que «Si lo ha hecho mal (de lo que no tengo ninguna duda), el sapo probablemente morirá envenenado» (El prisionero de Azkaban, p. 111) pero Trevor encoge. Snape tiene una botellita en el bolsillo para devolver el tamaño original al sapo. Teniendo en cuenta que en todas sus clases hay peligro de envenenamiento, de verdad que me parece absurdo asumir que iba a dejar morir al sapo.

Por otra parte, el maltrato animal parece muy extendido entre profesores como McGonagall, que hace que los alumnos practiquen transformaciones de objetos hacia animales o viceversa:

«Los alumnos de tercero salieron del examen de Transformaciones el lunes a la hora de la comida, agotados y lívidos, comparando lo que habían hecho y quejándose de la dificultad de los ejercicios, consistentes en transformar una tetera en tortuga. Hermione irritó a todos porque juraba que su tortuga era mucho más galápago, cosa que a los demás les traía sin cuidado.
—La mía tenía un pitorro en vez de cola. ¡Qué pesadilla!
—¿Las tortugas echan vapor por la boca?
—La mía seguía teniendo un sauce dibujado en el caparazón. ¿Creéis que me quitarán puntos?» (El prisionero de Azkaban, p. 265)

«—[…]La señorita Granger sigue siendo la única persona de la clase que ha logrado convertir un erizo en un alfiletero como Dios manda. ¡Permíteme recordarte que el tuyo, Thomas, aún se hace una pelota cada vez que alguien se le acerca con un alfiler!» (El cáliz de fuego, p. 210)

Y sabemos que, aunque Moody era Crouch, impuso a tres arañas no solo transformaciones para hacerlas más grandes, sino que las controló, torturó y asesinó. Pero claro, son insectos. En el quinto libro se comienza a hacer desaparecer animales, entre ellos caracoles, ratones y, más tarde, gatitos.

¿Dónde está el límite del maltrato animal?


Artes Oscuras

Pero no cerraré el tema de los profesores polémicos sin hablar de las Artes Oscuras. Porque es algo básico en la mentalidad que se tiene entre lo Bueno y lo Malo. Doña Rowling nunca ha aclarado bien qué se puede considerar Arte Oscura y qué no. ¿Colgar a una persona bocabajo es un Arte Oscura? Si la dejas muchas horas, puedes matarla. ¿Y la petrificación? ¿La transfiguración en animal? ¿Abrir una cerradura no puede considerarse invadir la intimidad de los demás?

Al parecer, las Artes Oscuras dependen del daño físico o moral que infligen a otras personas: el Imperio es un hechizo indoloro, pero arrebata el control del propio yo y puede ser peligroso para los demás. Igual que levantar a una persona de un tobillo, vender golosinas que te hagan desangrarte. La sangre de un Unicornio, una criatura buena y pura, puede condenar para siempre. Pero es un acto de autodefensa. Hay que ser malvado para matar a un Unicornio y beber su sangre. Y, sin embargo, maldice para siempre. ¿Eso no es Magia Oscura? ¿O es que debe provocarla un mago? En ese caso, la Magia Oscura es… Magia sin más. Magia que se emplea con maldad.

El caso es que, durante la Edad Media, la idea de abrir un cadáver era monstruosa. Tomar hierbas que vendían las mujeres en la calle para aliviar el dolor, también. Pero los conocimientos médicos no salen de la nada. La pólvora no es malvada, puede servir para cosas buenas, pero la empleamos en las armas. Un herrero puede crear un cuchillo y este depende de la mano que lo empuñe para ser un instrumento de muerte contra los humanos o un simple instrumento corriente. Lo mismo pasa con un hacha. Con un coche. Con un avión.

Como todos, los magos de Harry Potter hablan de cosas muy abstractas y nunca definen qué es Artes Oscuras y qué no. Snape considera, de joven, que su compañero le hizo una broma a una compañera:

«—¡Mulciber! ¿Qué le has visto a ése, Sev? ¡Es repulsivo! ¿Sabes qué intentó hacerle el otro día a Mary Mcdonald?
—No es para tanto —dijo él—. Sólo fue una broma.
Era magia oscura, y si lo encuentras gracioso…
—¿Y qué me dices de lo que hacen Potter y sus amigos?» (Las reliquias de la muerte, p. 566)

El tema de James y compañía se tratará en un artículo aparte, aquí no vamos a profundizarlo. Pero sí, me hago la misma pregunta. Básicamente nunca sabemos lo que hizo Mulciber, pero sí que existe un conjuro para lavarle una boca a una persona que puede ahogarla —ya lo veremos en su correspondiente apartado— y que eso no se considera Artes Oscura. ¿Dónde está el límite? ¿Un armario evanescente estropeado donde se deja durante semanas a una persona? ¿Una transformación en un híbrido para poder patearlo en un tren? ¿Decidir que tu subordinado debe matarte, y arriesgar así su propia alma, para hacer cumplir tu plan que persigue un bien mayor? ¿Viajar en el tiempo para cambiar los acontecimientos no es Arte Oscura? ¿Y usar una maldición —no especificada— para matar a Bellatrix Lestrange?

«La maldición de Molly pasó por debajo del brazo extendido de Bellatrix y le dio de lleno en el pecho, justo encima del corazón.» (Las reliquias de la muerte, p. 617)

Todo depende de cómo se use y del momento político y cultural. Sin embargo, conocer las Artes Oscuras es esencial si existen para aprender cómo funcionan. Así es la medicina. Amar las artes peligrosas no es en sí algo malo. ¿No es fascinante ver a un herrero creando una espada? ¿A un mecánico construir un avión? ¿A un científico investigando cualquier clase de sustancia? Estoy segura de que la poción crecehuesos no habría existido sin innumerables pruebas que provocaron mucho sufrimiento. Una poción felix felicis puede ser mortal si no se hace con cuidado. El veritaserum necesita meses para prepararse. Pero para conseguir su efecto final, tuvieron que pasar por muchos estadios antes de llegar a ser beneficiosas. 


Sé que esta muerte no se corresponde a la del libro. Pero la imagen mola.

Se ataca constantemente a Snape y otros personajes por sentir atracción por algo que a nivel general, se desconoce. Snape comenta que, para defenderse de algo, hay que conocerlo. Y tiene razón. No podría haber Defensa contra las Artes Oscuras si no se supiera cómo funcionan. No habría medicinas si no se tuvieran antes plantas venenosas. Es más, el veneno es necesario para curar. Lo que importa es su cantidad. Si Snape no supiera de Artes Oscuras, no habría podido curar a Draco ni hacerle la poción a Lupin. Si Snape no hubiera sabido Artes Oscuras, Dumbledore había muerto tras ponerse el anillo de los Gaunt:

«Era de noche y Dumbledore estaba ladeado en el sillón detrás de su escritorio, al parecer semiconsciente; la mano derecha le colgaba del brazo del sillón, quemada y ennegrecida. Entretanto, Snape murmuraba conjuros, apuntando con su varita a la muñeca de Dumbledore, mientras con la mano izquierda le daba de beber de una poción densa y dorada. Pasados unos instantes, Dumbledore parpadeó y abrió los ojos.
[…]
—¿Tentado de qué? —El director no contestó—. ¡Es un milagro que haya podido regresar aquí! Ese anillo llevaba una maldición extraordinariamente poderosa; a lo único que podemos aspirar es a contenerla. De momento he logrado impedir que se extienda por el brazo…» (Las reliquias de la muerte, pp. 571-572)

Pero lo más interesante es que, si Dumbledore conociera mejor las Artes Oscuras, quizás habría averiguado antes los planes de Voldemort, alguien que siempre ha buscado la inmortalidad.

La impresión que tengo al final es que todos los del bando de la «luz» son como la Iglesia Católica. El bien es el bien, el mal es el mal. No hay nada intermedio ni nada que aprovechar del otro lado.

Qué medieval. Como dice Rowena Ravenclaw:


«Una inteligencia sin límites es el mayor tesoro de los hombres»


Y, ejem, de las mujeres. Pero con el conocimiento se puede acceder a la responsabilidad. Sin él… Ya se sabe. Y como señala Dumbledore:

«¡Y su conocimiento permaneció lamentablemente incompleto, Harry! Voldemort no se molesta en comprender lo que no valora» (Las reliquias de la muerte, p. 595)

O lo que no comprende. Voldemort no comprende el amor o la lealtad. Los Gryffindor y el resto del mundo temen a aquello que juega con la ambición o con el interés por ir más allá. Lo peligroso se borra. Por si acaso. Por el bien de todos. Hasta que alguien lo usa y nadie está preparado para hacerle frente. Como todas las historias donde resurge un mal antiguo y hay que buscar conocimientos olvidados para eliminarlo, ¿por qué será?

Con esto quiero decir que no sé por qué convertir a una rata en una copa no es Arte Oscura. Por qué encantar a una persona para que ría sin parar se considera una broma. Por qué usar una capa invisible para espiar a los compañeros, robar o atacar no significa que estés empleando magia oscura y siniestra.

El límite es muy delgado, pero está ahí… Y Harry no lo entiende. Porque es el protagonista. Porque la visión que nos da la autora es sesgada y nunca ha sentido interés por profundizar el tema. 

Así pues, me pregunto hasta qué punto se puede juzgar a un bando u otro. Los Gryffindor utilizarán hechizos «menores» pero eso no significa que dejen de hacer daño. Sin entrar a defender a los mortífagos, estos son una minoría. Lo raro sería que no utilizaran ataques poderosos. Y, como veremos en otros artíbulos, los «buenos» no dudan en usar Maldiciones Imperdonables contra inocentes cuando lo creen necesario para cumplir sus propósitos. El más importante de ellos es acabar con la vida de una persona (Voldemort). 

¿Tanta diferencia hay?




Link al artículo sobre Lupin: 


17 comentarios:

  1. Se te ha pasado otro detalle que resalta la irresponsabilidad de Lupin: no le dice a Dumbledore que Sirius es un animago porque sabía que eso eo iba a hacer quedar mal, ya que tendría que confesar que de joven se saltaba las normas que se crearon expresamente a protegerlo y proteger al resto de alumnos. Vale que en su momento era joven y decía que Sirius y James eran animales grandes y lo podrían controlar, pero ¡ignoraba las reglas y se paseaba por ahí siendo un licántropo transformado! Y no me parece que Sirius pudiera contenerlo con facilidad, además, James era un ciervo, ¿es serio este animal tendría muchas posibilidades contra un licántropo? No es por nada, pero los lobos comen ciervos. ¿Qué pasaría se se hubieran encontrado con alguien en Hogsmeade por la coche?, ¿o con algún alumno o hasta profesor fuera de la cama?, ¿o simplemente si Lupin se hubiera descontrolado y matado a sus propios amigos?

    Pero eso, igual de adolescente tendría un mini pase, pero de adulto sigue prefiriendo no asumir su responsabilidad antes que hacer algo. Y él creía genuinamente que Sirius quería matar a Harry, el hijo de su difunto amigo James, y que en un momento dado hasta logra colarse en la habitación donde este duerme. Nones, sigue sin decir nada de que Sirius es animago, algo que podría haber facilitado mucho su captura, y que conoce muchos pasadizos del castillo. Se desentiende del tema. ¿Cómo de infantil, irresponsable y pasota puede llegar a ser este hombre? Y si fuera un egoísta al que sólo le importa su propio beneficio OK, pero esa no es la impresión que se quiere dar de él como profesor.

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    1. Como al sólo mencionar a Lupin ha parecido que le tengo especial manía aclaro que no. Si no he hablado de los otros es porque estoy de acuerdo en lo expuesto y no tenía nada que añadir. Era en el caso concreto de Lupin en el que me parecía que se había pasado por alto lo que he dicho, que creo bastante importante a la hora de valorarlo. Más que nada porque mucha gente lo considera de los mejores profesores y pasan por alto totalmente el detalle de que puso su puesto y su reputación por encima de la seguridad de sus alumnos, y sobre todo de Harry, al guardarse información vital sólo porque también lo afectaba y no quería quedar mal delante de Dumbledore.

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    2. Perdona que te haya sentado tan mal el comentario de twitter, juro y perjuro por Medea que no iba con ninguna mala intención. En realidad me ha gustado mucho porque no había pensado en ese detalle. Hay tantas cosas que se podrían sacar en dobles estándares que es imposible que las coja todas, así que agradezco mucho que te hayas pasado a comentar. De verdad.
      Centrándonos ya en Lupin, sinceramente, creo que doña Rowling no pensó sus historias a gran escala. O no tenía muchos lectores beta (o no eran muy listos). O creía que los lectores niños son tontos... Claro que algunos hemos tardado la vida en darnos cuenta así que es posible que no fuera muy desencaminada (?)

      Pero sí, ocultar esa información, en especial DESPUÉS de que Sirius entrara al castillo es monstruoso. Para echarlo a patadas del colegio. Porque si Sirius de verdad hubiera pretendido matar a Harry esto habría sido realmente divertido. Pero claro, Rowling opina que los amigos sólo merecen la pena cuando son leales entre sí, así que si Lupin hubiera traicionado a Sirius y luego se hubiera descubierto la verdad... HABRÍA SIDO UN MAL AMIGO DDDD:

      De joven no lo critico porque me imagino lo feliz que debía sentirse por tener amigos que arriesgaran todo por él. Era de idiotas, pero debía de superarle la felicidad de sentirse incluido y normal. Pero sí, de adulto no tiene excusa.

      Por lo que he leído, la gente quiere a Lupin básicamente porque fue el primer adulto amable y confiable que aparece en los libros. Con ningún otro podía acercarse Harry a confiarle sus miedos y esperar ayuda útil (vamos, Hagrid queda descartado). Aunque algunos fans reconocen sus partes malas, las minimizan y defienden su categoría de víctima. Desde luego, puedo entender su punto de vista. Pero, como tú, no soporto que lo defiendan como un gran profesor. Al menos si van a compararlo con Snape en temas de ser "malo". La cosa es que me cuesta ahora considerarlo buena persona. Ser amable no implica ser bueno. Entre que la escritura de Rowling muchas veces la pifia y que el punto de vista de Harry no permite profundizar en los personajes, no sé bien qué pensar de Lupin aparte que era un irresponsable.

      ¡Muchas gracias por pasarte a comentar y ampliar el artículo!

      Atte. Rika~

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    3. Había puesto un comentario y por alguna razón no ha salido O_O.

      Pues lo repito, ala. Decía que no te preocupes por ofenderme que yo casi nunca me ofendo. Lo que pasa es que soy muy exagerada y por eso parece que me tomo las cosas a la tremenda, pero en general siempre me estoy divirtiendo cuando comento y lo único que busco es poner mi opinión de forma más o menos cómica y exagerada.

      Creo que el mayor problema de la saga Harry Potter es que Rowling creó cada libro individualmente con un sistema de “write on demand”, expresión sacada de aquí: https://rescepto.wordpress.com/2008/11/25/harry-potter-y-las-reliquias-de-la-muerte/ (blog que recomiendo mucho para conocer obras de fantasía y ci-fi). Es decir, que creaba cada libro individualmente y pensaba un modo de que quedara apuntalado sin pensar en la saga en su conjunto, y claro, luego eso se nota al ver la historia como un todo. Eso unido a que, como cualquier escritor/a, transmite sus valores a los libros y eso se nota y puede dar lugar a doble moral, como lo que dices de que el comportamiento de Lupin es resultado de que para ella la deslealtad es horrible y necesita que este fuera fiel a Sirius para no quedar de mal amigo cuando se descubriera que era inocente, pero para meter eso el resultado es que hace que se comporte de un modo muy irresponsable.

      Por cierto, yo no me había dado cuenta del asunto de la poción. Al hablar de Lupin pensé que ibas a mencionar lo que yo he dicho de callarse información, así que me has hecho darme cuenta de un nuevo detalle. :-D

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    4. Qué extraño, no recibimos notificación ni nada D: Siento que hayas tenido que volver a escribirlo todo y gracias por hacerlo igualmente <3
      He leído la reseña que nos has pasado y está bastante bien (aunque no coincido en algún que otro punto, pero vaya, para algo tengo opinión propia (?)) y he alzado los brazos al cielo cuando comenta lo de que Rowling no sabe qué hacer si no está en Hogwarts. GRACIAS. Y se nota demasiado lo que comentas, que los libros no están tan bien hilados como debería. Lo de transmitir tus valores es inevitable, pero jugando con un único narrador dan muchas ganas de darle golpes en la cabeza por su hipocresía. Lo que me hace mucha gracia es que a Lupin lo ensalzan por ser fiel pero a Marietta y Cho las ponen a parir. Aquí hay que ser fiel a los protas, a los demás te mandan a tomar por culo xDDDD.

      La verdad es que yo tampoco había pensado en la poción. Lo leí en un artículo de tumblr y me quedé a cuadros, no podría creérmelo. Sobre todo por el hecho de estar tan ciega y dejarme guiar por la narrativa. Pero me alegra haberlo incluido para que al menos otra persona se haya dado cuenta 8D

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    5. Yo tampoco coincido completamente y hay otras entradas con las que discrepo, pero para eso están las opiniones y el criterio, como dices. Sin embargo, en genereal coincido, me parece una reseña acertada y esa expresión me ha gustado mucho, así que la quería compartir.

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  2. XDDDD Chapó. Hagrid es un buen personaje pero de los peores profesores. Rowling le tiene cariño y eso se nota pero hasta los gryffindor dejan claro que sus clases son un peligro y a nadie le gustan aunque ponga a Harry a defenderlo. Te da cosa por el punto de vista de Harry que es el de Rowling para defenderlo pero de profe es un enchufado que no tiene ni idea y no se preocupa por la seguridad de los alumnos.

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    1. ¡Bienvenido a nuestra mazmorra, Anónimo!

      Básicamente es lo que tú dices, le tiene cariño y lo defiende mediante Harry de una forma bastante irracional. Habiendo sido ella profesora, cualquiera diría que miraría un poco peor a los profesores que han ganado un puesto inmerecido mediante nepotismo, ay...

      ¡Gracias por pasarte, leer y comentar~!

      Atte. Rika~

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  3. Ciertamente hay muchas cosas ciertas en lo que dices: y me vuelvo a Neville (pobre, como da ejemplasos este niño...), cuando lo deja fuera de su sala común cuando anda un presunto asesino suelto ¿alguien recuerda en su primer año cuando se quedo fuera hasta media noche después de estar enfermería? A nadie le importo que se quedara fuera y McGonagall ni se molesto en saber que paso con el chico que le dio el boleto de gane en los partidos, y era su jefa de casa, ni para pasarse a ver que no estaba mal?
    Otra cosa que resalta mi exasperación es por ejemplo el 5to libro: Harry se la pasa repitiendo que "¿Como podian defenderse de algo que no conocían?" Por que la pendej* de rosa estaba por ahí (que me duele decir que tengo puntos a "favor"[que no son mas que hechos] para ella y el Ministerio), pero se pone de loco y no reflexiona con lo demas.
    Y los hechizos que usan, siguiendole, uff... No terminaría jamas (por que seguramente divagaria, no lo se).
    Igual, ya saben, me esta gustando cada vez mas este blog (aun que sea flojo para comentar todos los post).
    Saludos, Nath.

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    1. ¡Hola otra vez, Nath!

      Ese ejemplo no lo había recogido y la verdad es que pobre niño. Los tutores de Hogwarts son todos un maldito desastre. Y sí, seguro que si nos ponemos en serio no terminarmos en la vida, pero la intención se entiende (?).

      Muchas gracias, ¡nos sacas los colores! Y no te preocupes, sólo comenta en lo que te apetezca ¡y cuando tengas ganas! Ya solo con recibir un comentario de vez en cuando nos dejas encantadas~

      Atte, Rika~

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  4. He llegado por casualidá buscando el legaod maldito y me ha encantado. (ɔ◔‿◔)ɔ ♥ La parte de artes oscuras se merece una entrada a parte porque nunca queda claro. Mucha magia que depende como la uses es oscura y no hay justificación.
    Si que entiendo que las maldiciones imperdonables de crucio y avada kedavra sean oscuras porque el proposito es matar y torturar pero lo demas no. La imperius te quiata l voluntad y prohibida, logico. Pero luego los filtros de amor son legales y se venden a menores! O.O ¿Y la diferencia entre echarle una imperius a alguien que te guata para violarla es cárcel permanente y si le das un filtro de amor para violarla no? También es una forma de alterar la voluntad para manipular a una persona que no sabe lo que hace porque no esta en sus cabales. Es como violar a una chica borracha.

    Cuando George pierde la oreja y le dicen que no puede crecer otra vez por ser magia oscura WTF. El hechizo difindo es para cortar y digo se podra usar para podar el jardín o para cortar a alguien las pierna si lo usas contra una persona. ¿Es oscuro o no? Depende el uso. No entiendo por que un hechizo de cortar es imposible que crezca por ser magia oscura y otro no. ¿Y transformar a alguien en un animal no es magia oscura¬¬? Y nunca se da explicación!

    Si tengo incontinencia verbal xDDDD ya me callo pero es que estas cosas no las ve mucha gente y dan para debatir mucho rato.

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    1. ¡Bienvenido a la mazmorra don Anónimo!

      Nos alegra mucho que te haya gustado <3. Todo lo que dices básicamente es cierto. Rowling tiene un gran problema con la magia y es que la crea a nivel muy general y de acuerdo a lo que necesita, pero nunca nos da reglas muy claras sobre la misma. Como bien dices, el filtro de amor es una monstruosidad, pero también puede serlo alohomora porque ¿por qué tendrías que tener todo cerrado con hechizos especiales para que a un niño no le dé por entrar en tu casa a robar? Y exactamente lo que dices de la transformación de Moody. Al final uno no puede evitar preguntarse por qué debe creer a los personajes si parece que los hechizos funcionen según le convenga a Rowling...

      ¡Y no hace falta que te calles, yo encantada de leer! No mucha gente comparte esta opinión y siempre es un placer comentarla con alguien más~

      Gracias por pasarte y comentar. Las puertas de la mazmorra seguirán abiertas para ti, don Anónimo. ¡Ojalá te pases de nuevo!

      Atte. Rika~

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    2. De hecho, el filtro de amor se llega a utilizar para cometer una violación, pero nunca se ve como tal. Incluso se pone de malo al violado, por haber abandonado a una mujer embarazada. Casualmente, son tres hombres los que emiten tal juicio.

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    3. Buen apunte Carmen, habría que comentarlo en algún otro artículo *se lo apunta*.

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  5. Estoy muy de acuerdo en prácticamente todo, pero has dicho que Moody tortura a unas arañas y eso no importa porque son ¿¿INSECTOS?? Me salta la vena de bióloga, lo siento.
    Por decir algo más interesante y que no se haya dicho ya, siempre pensé que la manera de resarcir a Hagrid estaba muy cogida por los pelos. Ser profesor es más que saber de algo, hay que saber enseñar, y dudo que Hagrid aprendiese a eso en un verano. Debieron haberle pagado unas clases particulares para que pudiese ser mago como los demás, que es con lo que fue castigado y lo que le dolía de verdad (ya nadie sabía/recordaba que se le acusaba de una muerte), en lugar de darle un trabajo cuando ya tenía otro.

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    1. Jo, pretendía ser sarcasmo, no restarle importancia ;__;
      Y básicamente sí, habría estado bien que le dieran cursos, pero doña Rowling no quería algo lógico, quería escenas divertidas donde hacer sufrir a sus alumnos así que ahí nos queda el mal profesor que es Hagrid. Sobre lo de que nadie recuerde lo de la muerte, me imagino que Rowling no le dio más vueltas y en el fondo hasta los Slytherin piensan que Hagrid es "inofensivo" (menos cuando ataca a niños muggles)... Supongo, claro xD.

      ¡Gracias por leer y comentar!

      Atte. Rika~

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    2. En realidad lo que yo pretendia es hacer notar que no son insectos, pero al modificar tus palabras... Malditas arañas xD
      Y gracias por el apuntamiento, tengo ganas de ver qué sale de eso.

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