Recordatorio

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martes, 6 de septiembre de 2016

Los dobles estándares en HP: el acoso. Racismo


¿Otro artículo sobre el acoso en Harry Potter, Rika? Pues sí, otro que vamos a tener porque me parece muy interesante el tema del racismo mágico que tienen, ya no los antagonistas, sino los protagonistas criados entre muggles. Lo cierto es que al releer los libros me terminé por preguntar por qué doña Rowling no explotó esto un poco más, ya que habría sido muy interesante para definir la sociedad de los magos. Es evidente que un libro no da para todo, pero si lo hubiera hecho no habría sido tanto un doble estándar como un aspecto más a tener en cuenta en el adoctrinamiento de los jóvenes. 

En cualquier caso, vamos a ver un poquito más de cerca, aunque sin pasarnos, el tema del racismo mágico. No voy a incluir de forma extensa cómo se trata a los elfos domésticos, porque ya Hermione se ocupó de hacernos una defensa suya, o de los gigantes y otras criaturas mágicas ya que se quedaron como detalles que Rowling trató y nunca llegó a desarrollar de verdad. 

«—¡Dobby se llevó semejante disgusto cuando se enteró de que Harry Potter estaba en Hogwarts, que se le quemó la cena de su señor! Dobby nunca había recibido tales azotes, señor…» (La cámara secreta, p. 154)

Y lo dice Dobby, que siempre está lleno de heridas y al que en una de las escenas finales vemos cómo Lucius Malfoy lo maltrata:

«Tiró de la puerta, y cuando el elfo se acercó corriendo, le dio una patada que lo envió fuera. Oyeron a Dobby gritar de dolor por el pasillo.» (La cámara secreta p. 283)

Ron señala que nunca ha visto a un elfo doméstico, pero tras conocer a Winky, a pesar de que esta señala que tiene miedo a las alturas y claramente sufre durante los Mundiales, afirma:

«—Bueno, los elfos son felices así, ¿no? —observó Ron—. Ya oíste a Winky antes del partido: “La diversión no es para los elfos domésticos…” Eso es lo que le gusta, que la manden» (El cáliz de fuego, p. 117)


 La sociedad mágica es represiva contra las otras especies y Hermione se toma de forma personal la liberación de los elfos, temas que darían para un artículo aparte, pero no me voy a ir sin señalar que George y Fred demuestran lo aprovechados y cerrados de mente que son los magos ante situaciones de esclavitud. 

Y esto es lo que realmente me interesa, cómo tragan con el racismo los personajes:

«—Si quieres saber cómo es alguien, mira de qué manera trata a sus inferiores, no a sus iguales» (El cáliz de fuego, p. 461) 
 
«Slytherin deseaba ser más selectivo con los estudiantes que se admitían en Hogwarts. Pensaba que la enseñanza de la magia debería reservarse para las familias de magos. Le desagradaba tener alumnos de familia muggle, porque no los creía dignos de confianza» (La cámara secreta, p. 133)

Todos sabemos que los magos racistas son aquellos que pertenecen a la casa de Slytherin. Draco Malfoy es quien nos ilustra por primera vez en el término sangre sucia en La cámara de los secretos y, al ser prácticamente el único portavoz de los alumnos de su casa, la impresión que nos queda es que todos son igual de racistas con los muggles

Pero dos grandes magos de Harry Potter pertenecen a la casa de Slytherin y son de sangre mestiza: Voldemort y Severus Snape. No olvidemos que Harry, quien también es de sangre mestiza, podría haber acabado en la casa de Slytherin. Con ello no quiero decir que Slytherin no sea racista, porque tenemos pruebas de que lo es. Voldemort niega a voz en grito ser un sangre mestiza pero depende de
 
los huesos de su padre para regresar al mundo real y debe aceptar esa herencia. Le guste o no. Aun así, su campaña contra los sangre sucia es monstruosa. Recuerda bastante a la actitud que se tenía en España con la limpieza de sangre y que es bastante habitual en buena parte de las sociedades.

Slytherin aceptará a gente que no sea sangre limpia, siempre y cuando se esfuerce por negarlo y atender a los estándares de la Casa. Aparte, se podría decir que como viven completamente aislados en su mundo mágico, no tienen relación con los muggles.

Pero ¿y el resto de los magos? ¿Cómo se comportan con ellos?

«—¡NUNCA…—bramó— INSULTE-A-ALBUS-DUMBLEDORE-EN-PRESENCIA! 
Agitó el paraguas en el aire para apuntar a Dudley. Se produjo un relámpago de luz violeta, un sonido como de un petardo, un agudo chillido y, al momento siguiente, Dudley saltaba, con las manos sobre su gordo trasero, mientras gemía de dolor. Cuando les dio la espalda, Harry vio una rizada cola de cerdo que salía a través de un agujero en sus pantalones. 
[…] 
—No debería enfadarme —dijo con pesar—, pero a lo mejor no ha funcionado. Quise convertirlo en cerdo, pero supongo que ya se parece mucho a un cerdo y no había mucho por hacer.» (La piedra filosofal, p. 56)

Esta escena chirría mucho en el contexto de los libros, ya que es fácil perder la cuenta de la cantidad de veces que se nos repite que hay que ser un monstruo para hacer daño a unos muggles. Y aquí tenemos a Hagrid haciendo daño, no olvidemos, por matón que sea, a un niño de 11 años. En vez de enfrentarse a Vernon, dispara contra un niño pequeño después de insultarlo por su gordura en varias ocasiones y de soltar una interminable sarta de insultos «racistas» contra los Dursley, no por el hecho de haber maltratado a Harry o de haber sido malos padres, sino por haber ocultado información y por ser muggles.

Levantar a gente en el aire y hacer girar a gente inocente es condenable, pero hacer crecer una cola de cerdo —de forma dolorosa— sin solucionarlo más tarde —obligando no solo a una operación quirúrgica sino a un evidente miedo contra todo lo mágico— es algo divertido de acuerdo a estas novelas que no se esfuerzan por reconocer sus propios errores narrativos.

¿En qué se diferencia Hagrid del resto de abusadores racistas tras esta escena?

Recordemos que Draco Malfoy, en su primera aparición, deja clara la forma de ser de la alta aristocracia mágica:

«—Realmente creo que no deberían dejar entrar a los otros, ¿no te parece? No son como nosotros, no los educaron para conocer nuestras costumbres. […] Yo creo que debería quedar todo en las familias de antiguos magos.» (La piedra filosofal, p. 72)

Acto seguido, Hagrid hace un comentario despectivo contra los muggles aunque disimulado, para luego corregirse lo más rápido que puede:

«—Tú no eres de familia muggle. Si hubiera sabido quién eres… Él ha crecido conociendo tu nombre, si sus padres son magos. Ya lo has visto en el Caldero Chorreante. De todos modos, qué sabe él, algunos de los mejores magos que he conocido eran los únicos con magia en una larga línea de muggles. ¡Mira tu madre! ¡Y mira la hermana que tuvo!» (La piedra filosofal, p. 72).

Y antes mencionó:

«—Bueno, su trabajo principal es impedir que los muggles sepan que todavía hay brujas y magos por todo el país.
—¿Por qué?
—¿Por qué? Vaya, Harry, todos querrían soluciones mágicas para sus problemas. No, mejor que nos dejen tranquilos.» (La piedra filosofal, p. 61).

A mí me recuerda mucho a Primer Mundo vs Tercer mundo. Quizás el «racismo» no sea tan exclusivo de Slytherin. Fácilmente lo vemos en el trauma de los abuelos de Neville con que este no fuera lo suficiente mágico para enviarlo a Hogwarts y su tío abuelo llegó al extremo de dejarlo caer —por accidente, pero colgar a tu nieto de un balcón no es un accidente— desde una altura considerable en el esfuerzo de obligarle a demostrar magia. Un tema que se trata como algo cómico (La piedra filosofal, p. 110).

«—…lleno de muggles, por supuesto…» (La piedra filosofal, p. 81)

¿No es interesante que la primera frase que escuchamos de la adorable Molly Weasley sea racista?

«—¿Sois una familia de magos?—preguntó Harry, ya que encontraba a Ron tan interesante como Ron lo encontraba a él.
—Oh, sí, eso creo —respondió Ron—. Me parece que mamá tiene un primo segundo que es contable, pero nunca hablamos de él.» (La piedra filosofal, p. 87).

Los Weasley son sorprendentemente racistas a su manera paternal y «simpática». Por ejemplo, tienen esa manía de los magos de insultar a la cara:

«Sería preferible que Harry nos enviara la respuesta de ustedes por el medio habitual, ya que el cartero muggle nunca nos ha entregado una carta» (El cáliz de fuego, p. 34)

Tanto Molly como Arthur tratan a los muggles con paternalismo y, en el caso de Molly, con una evidente mentalidad de superioridad. Independientemente de que esto represente de forma interesante el doble rasero de las familias mágicas, no deja de parecerme que sería mera educación dirigirse a la gente no-mágica con referencias que no sean despectivas —porque está muy claro que muggle es despectivo—. Es evidente que los Weasley son ignorantes, pero eso no impide que sea una actitud sorprendente para una de las familias que más apoyan a los muggles. 

Ron es ampliamente racista —lo cual como factor del personaje no es algo negativo ya que tiene una justificación por su educación—y despectivo con todo lo que no viene del mundo mágico o no está insertado en él:

«Mi madre les ha escrito a los muggles para pedirles que te dejen venir y quedarte. A lo mejor ya han recibido la carta, no sé cuánto tarda el correo muggle. Vamos a ir a buscarte tanto si quieren como si no, porque no te puedes perder los Mundiales. Lo que pasa es que mis padres pensaban que era mejor pedirles su consentimiento» (El cáliz de fuego, p. 39)

Y Harry no tarda en fundirse en ese ambiente, gustando de ser ahora parte de los Otros:

«Todo perfecto, Ron: los muggles me dejan ir.» (El cáliz de fuego, p. 40)

Al ser la narración el punto de vista de Harry, el cómo denomina a la gente no deja de ser importante. No podemos culparle de querer separarse de la sociedad que tan mal lo ha tratado y de verdad que una disyuntiva habría estado muy bien en futuros libros, ya que después insisten en mostrarnos que protege a los muggles o todo lo relacionado con ello. Sin embargo, lo único que nos queda es cómo se va insertando él mismo en el racismo. Así vemos que cuando los Weasley, Harry y Hermione van a los Mundiales, tienen que hablar con el señor Roberts para averiguar dónde está su zona reservada.

«—Sí —dijo pensativamente el muggle.» (El cáliz de fuego, p. 75)

Poco después se le hace un hechizo desmemorizante que, como se comenta más tarde, se le aplica diez veces al día y Harry no tiene ni una palabra que decir sobre esta actitud que sin duda se puede denominar «abuso».

Cuando Draco Malfoy señala que se podría levantar a Hermione en el aire y torturarla como se está haciendo con la familia Roberts, la respuesta de Harry es:

«—¡Hermione es bruja! —exclamó Harry.» (El cáliz de fuego, p. 114)

Evidentemente es bruja, pero ¿por qué se toma como algo que se deba rechazar de esa manera? ¿Acaso no es hija de muggles? ¿Es algo de lo que deba avergonzarse? Lo lógico habría sido pensar que Harry arremetería contra los que están torturando a muggles, no situando a Hermione entre los Otros, que son los magos.

Hermione, por su parte, no se queda atrás:

«—Esos pobres muggles…—dijo Hermione con nerviosismo—. ¿Y si no pueden bajarlos?» (El cáliz de fuego, p. 119)

Habría sido fascinante si esto se hubiera tratado de forma implícita, de verdad, pero como viene siendo normal en esta saga, se plantan muchas cosas y se riega muy, muy poco.

Sabemos que el mundo mágico es en general racista contra hombres-lobo y gigantes, como bien demuestra Draco Malfoy en más de una ocasión:

«—Bien, creo que esto debería poner fin a la carrera docente de ese zoquete —declaró Malfoy con ojos brillantes—. Un semigigante… ¡Y pensar que yo suponía que se había tragado una botella de crecehuesos cuando era joven! A los padres esto no les va a hacer ninguna gracia: ahora todos tendrán miedo de que se coma a sus hijos, ja, ja…» (El cáliz de fuego, p. 388)

Pero los Weasley, Ron en concreto, demuestran tener los mismos conceptos racistas:

«—¡Apártate de mí, licántropo!
 
[…] 
—¿Dumbledore lo contrató sabiendo que era usted un licántropo? —preguntó Ron con voz ahogada—. ¿Está loco?» (El prisionero de Azkaban, pp. 287-288)

«—Ya lo sé, pero… caray, no me extraña que lo mantenga en secreto —dijo Ron, sacudiendo la cabeza—. Siempre creí que alguien le había echado un encantamiento aumentador cuando era niño, o algo así, no quería mencionarlo…
—Pero ¿qué problema hay porque su madre fuera una giganta? —inquirió Harry.
—Bueno, ninguno para los que lo conocemos, porque sabemos que no es peligroso —dijo Ron pensativamente.» (El cáliz de fuego, p. 379)
 
«—Nosotros nunca sospechamos de ella —comentó Ron, pensativo—. Tiene sangre de gigante, y no quiere admitirlo…» (El cáliz de fuego, p. 529)

Quizás algunos conozcáis la discriminación positiva. Es lo que sucede cuando, por ejemplo, no se describe la raza de personajes blancos porque es un libro de blancos escrito para blancos y, por tanto, sólo se resaltará el color de piel «no-blanca». Tanto Draco como Ron ejercen ese tipo de discriminación sobre Hagrid al dar por sentado que su tamaño es fruto de un error, de una deformidad producto de un hechizo, es decir, que es un humano antes que asumir que puede ser cualquier otra cosa. Simplemente porque esas otras cosas no se incluyen en su sociedad. ¡Vaya, como muchas cosas en la narrativa de Harry Potter! Y de nuevo, es una idea que no se profundiza ni se desarrolla, sólo queda mencionado como algo negativo en los personajes sobre lo que no vale la pena que Harry reflexione. 

¿Qué hay sobre los squibs? Sabemos que existen, que hay cursos de embrujos para ellos y que viven entre la sociedad mágica y la muggle. También que se los considera lo peor de lo peor, un insulto —Sorvolo insulta a Merope llamándola «squib»—. Nosotros conocemos a un squib: Filch. No voy a desarrollarlo como personaje porque es muy controvertido por culpa de la narración blanca y negra que insiste en desarrollar doña Rowling. Aparte de querer colgar a alumnos por los dedos, azotar y, en fin, literalmente hacerles daño, casi nunca sale haciendo nada bueno. Filch sólo tiene un momento en el que se ve que su actitud tiene cierto contexto (cuando averiguamos que es un squib), pero nunca se enfoca que sufra constantemente las bromas de los alumnos de las que no tiene ninguna capacidad para defenderse. Al ser un hombre desagradable y rencoroso, vigilante y acosador, ser un recurso cómico que siempre se sitúa de parte de los personajes más oscuros, ya sean Snape o Umbridge, el libro no nos permite otorgarle una defensa. 

Y Harry, por cierto, no es una excepción a la regla:

«Harry ya había probado algunos hechizos concebidos por aquel misterioso personaje […] un embrujo que pegaba la lengua al paladar (lo había utilizado dos veces con Argus Filch, sin que éste sospechara nada, y le había valido los aplausos de sus compañeros.)» (El misterio del príncipe, p. 230)

No una, sino dos, para regocijo de sus amigos.

Aun así, el libro no deja de insistir en que son los Slytherin quienes tienen esta clase de despreciable comportamiento. Es evidente que doña Rowling nos quería mostrar que las cosas son más complejas que lo que ve Harry. Pero, al final, lo que importa son los hechos: los Gryffindor siempre reciben su recompensa por ser «buenos» y los Slytherin su castigo kármico tanto en la sociedad como en lo que ocurre con ellos durante el libro por ser «malos».

Cosas como esta son dobles estándares, porque llevas a tus lectores a tener una equivocada idea de la realidad o que justifica exclusivamente un bando. Nunca se nos va a enfocar a los protagonistas como racistas, excepto a Ron, y jamás es algo que Harry vaya a enfrentar o a tratar porque en esos aspectos es dolorosamente pasivo. Hay actitudes racistas a montones alrededor del protagonista y él nunca parece darse cuenta de ello, porque si no obligaría a desarrollar el tema y a mojarse en terrenos muy grises. A presentar a tus personajes como verdaderas personas complejas que pueden hacer cosas malas porque es lo que la sociedad les enseña. Se supone que Harry, viniendo de un mundo diferente donde ha sido reiteradamente sometido a toda clase de abusos, debería tener dos caminos: o se une a los matones (como ya hemos comprobado más de una vez) o se da cuenta de que está viviendo cosas que le resultan muy familiares. El problema es que cuando los protagonistas tienen el respaldo de la narración para ser racistas y nunca se pretende hacer una reflexión sobre ello, se está enseñando, se está dando ejemplo. 

Y este libro va dirigido a jovencitos que no van a ver mucho más que lo que Harry les quiere mostrar. Lo que se muestra es que es divertido hacerle trastadas a gente «discapacitada» y que el racismo, si es ignorante o bienintencionado, se puede perdonar.


Links a las imágenes:

http://captbexx.deviantart.com/art/Silver-Trio-vs-Golden-Trio-446439435
http://kishintilla.deviantart.com/art/Hagrid-fan-art-546770740
http://robyboh.tumblr.com/post/77177607974/filch-and-mrs-norris-for-wizarding-wednesday  

10 comentarios:

  1. Me acabo de leer todos vuestros artículos de HP y os habéis ganado una nueva seguidora. Y aún no me creo que hayas defendido a Filch, creía que era la única que se pasaban con él (sí, a pesar de que tenga unos métodos de castigo bastante "peculiares" que no acabo de comprender como el director lo permitía, pero claro, en el mundo mágico si te amenazan en tu "lugar de trabajo" (o lo que sea un colegio para sus estudiantes) pues no pasa nada y todo tan normal).
    Y ahora no sé como no me podía haber dado cuenta de lo de la discriminación positiva. Bueno, sí, pero no le ponía nombre ni lo consideraba especialmente relevante.
    Así hablando de racismo mágico y eso, siempre me ha sorprendido que Voldemort quisiera cargarse a todos los muggles siendo él mestizo. Y como es que con la actitud que tenía el mundo mágico ante los muggles alguien se opusiese a Voldemort. Con ese contexto social, lo normal hubiese sido que tampoco les hubiese importado mucho masacrar a los seres inferiores (o que lo hagan otros por ti, que para el caso...). Pero bueno, ya sabemos que eso sólo lo pensaban los Slytherin.

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    1. ¡Bienvenida a la mazmorra, Ana! Muchas gracias por leerte los artículos (espero que no se te hicieran muy pesados) y por quedarte por aquí. Te trataremos muy bien, jejeje~
      La verdad es que no se me ocurrió defender a Filch hasta que me lo comentó un amigo y me quise dar golpes contra la pared por lo ciega que había estado. Yo tampoco comprendo por qué Dumbledore permite a Filch estar ahí, pero vaya, deja a Hagrid y a Snape dar clases, así que...
      Lo de que quiera cargarse o dominar a los muggles lo comprendo porque es un odio a sus raíces (y es algo que podemos ver mucho en los descendientes de conversos en España, por ejemplo. Torquemada tenía sangre judía y ya sabemos lo que le hizo a los judíos)y un ansia de dominio y sentirse parte de los verdaderamente poderosos, los magos pura sangre. Luego es cierto que la actitud del mundo mágico es extremadamente perezosa hacia el bienestar de los muggles, al menos por lo que nos muestran. Pero claro, crear un mundo más realista donde los magos lo dominan todo es demasiado esfuerzo. Mejor reducirlo todo a Slytherin, como bien comentas...

      ¡Muchas gracias por dejar comentario y espero que los demás artículos (quedan un par) te interesen!

      Atte. Rika~

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  2. Para la señora Weasley: pues que sepas que los muggles inventaron los anticonceptivos. Ya os hubiera gustado a tu marido y tu tener de esos.

    Bah, ahora sí comento en serio XD. El problema que tiene Rowling, además de su visión blanco-negro que tanto fastidia, es que en lugar de defender que no se debe discriminar o maltratar porque está mal parece que defiende que es algo que no es que no se pueda hacer sino que necesita una justificación, pero una vez que la hay se abre la veda y es aceptable. Ejemplos los que has puesto: está muy mal maltratar muggles, pero como los los Dursley han maltratado a Harry y Dudley le pega esos ya pierden el derecho a ser tratados bien y está OK insultarlos ponerles rabo o hacerles crecer la lengua, jaja; meterse con squib está mal, pero como Filch es malo y quiere azotar a los estudiantes es gracioso usar la magia contra él, jaja, así aprenderá. Y también funciona al revés: los hombres lobo y gigantes son lo peor y mejor que ni se nos acerquen, pero Lupin y Hagrid han hecho méritos para caernos bien, así que a esos sí los vamos a tratar bien como excepción.

    Y todo que del racismo interiorizado sería tan genial si fuera intencionado y sirviera para reflexionar. Es triste ver tanto potencial desaprovechado. Creo que por eso hay gente a la que le gustan más los buenos fanfic que los propios libros y considera que los primeros superan a los segundos, este mundo tenía mucha chicha y debe ser fantástico ver como sí se aprovecha.

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    1. ¿Te imaginas a los magos usando contraceptivos? La verdad es que creo que no los necesitan porque en general tienen pocos hijos (los Weasley tenían ADN de conejo (?)) pero es algo que Rowling se olvidó de señalar para ver cómo reaccioaban.
      Y señora Weasley, los coches también los inventaron los muggles. Y todo lo que usas en tu casa, porque no tenían magia y necesitaban más instrumentos que una varita >__>
      Y básicamente todo lo que tú dices. Es realmente cansino una vez te das cuenta y me dan ganas de golpearla con una cacerola por hipócrita. Eso ya no lo comenta en su twitter, ¿eh?
      También pienso que sería muy interesante si hubiera habido casos como el de Ron o Harry hubiera reflexionado sobre eso, pero es que está de fondo y ya. Lo cierto es que yo he leído muchos fics y en general tienden simplemente a mejorar las facetas de los Slytherin; hay pocos que realmente empleen mejor el material original. Pero los hay. Y en conjunto es cierto que extienden todo lo que Rowling no quiso o no se atrevió a tratar. Por eso me indigna cuando se quiere cazar a los escritores de fics (que yo soy una y ea, lo reconozco) cuando pueden dar vueltas a conceptos que al autor ni se le pasó por la cabeza. Es decir, dan todavía más vida a lo original... y eso es tan único, tan genial. Que sería mejor que ni hiciera falta, pero ya que la hace...
      Atte. Rika~

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  3. Basicamente quería hacer ver a los magos como super-guays para que el lector desear entrar en su mundo y le salio el racismo interiorizado que llevaba dentro: si socialmente eres considerado inferior pero eres bueno con nosotros te aceptaremos. Bastante racismo
    Buen articulo. Nunca me había dado cuenta.
    Por cierto, estáis nominados al tag "tres dias, tres citas"

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    1. ¡Ay...! Gracias por la nominación. A ver si la incluimos para las reseñas, que con el nuevo artículo se nos ha pasado.
      Supongo que es lo que comentas, es muy difícil ocultar tu forma de escribir incluso si eres un autor muy refinado... Y al final escribes para dejar escapar cosas que tienes dentro. Una pena que Rowling tuviera que tratar estos temas así, con todo.

      Atte. Rika~

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  4. No estoy dea cuerdo con esa definición de discriminación positiva. Discriminación positiva sería en el caso del racismo que pusieran a negros buenos personajes y se revalorizaran sus características y costumbres, por eso es positiva es ese caso mientras que la discriminación es negativa por defecto xD. Discriminación positiva es reivindicar a un grupo discriminado frente al discriminador para intentar igualar. Que no se diga el color de piel dando por sentado que es blanco es racismo porque dices que lo normal es ser blanco y sólo hay que indicarlo si no lo eres.

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    1. Ciertamente, don/ña Anónima, ha sido un error poner eso como discriminación positiva, lo he tomado más como algo literal que la expresión tal cual. Gracias por el apunte o/

      Atte. Rika~

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  5. Precisamente sobre este tema venía yo notando algo entre los fans más acérrimos que ponen frasecitas, además de en su merchandising. Como que son superiores a esos seres normales, sin imaginación y estúpidos que les rodean. Y yo pensando, pero serán idiotas, los libros van un poco de (además del poder de la amistad y que todos los grupos de amigos deben acabar formando parejas) tumbar el racismo, como lo de que Voldemort es malo, que Dumbledore quisiera aceptar a los gigantes, la defensa de los elfos por parte de Hermione y lo grande que es Dobby, que la propia Hermione y Lily fuesen importantes sin importar su origen... ¿es que no han entendido nada? Ahora veo esto y entiendo que quizá fui yo la que sólo se quedó con lo bueno.
    Por cierto, me está enganchando tu blog, entre los análisis a HP y las cosas de mujeres en el medieeevooo.

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    1. ¡Bienvenida a la mazmorra, Carmen, y gracias por pasarte a leer y por comentar! <3

      Al principio es fácil quedarse con esa impresión, sobre todo porque a medida que avanzan los libros, Rowling quiere demostrar lo malo que es el racismo. Pero lo hace a medias y promoviendo mucho, demasiado, el deseo de los lectores de pertenecer al mundo mágico y rechazar el mundo muggle. Además, aunque el racismo de los Weasley es intencionado, dudo que Rowling se diera cuenta de cómo presentaba a los otros personajes...

      ¡Nos alegra mucho que te esté gustando este blog! Y a mi en particular que te agraden estos artículos, jeje, mil gracias por leer <3. ¡Esperamos verte más por aquí!

      Atte. Rika~

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