¿Otro artículo sobre el acoso en Harry Potter, Rika? Pues sí, otro que vamos a tener porque me parece muy interesante el tema del racismo mágico que tienen, ya no los antagonistas, sino los protagonistas criados entre muggles. Lo cierto es que al releer los libros me terminé por preguntar por qué doña Rowling no explotó esto un poco más, ya que habría sido muy interesante para definir la sociedad de los magos. Es evidente que un libro no da para todo, pero si lo hubiera hecho no habría sido tanto un doble estándar como un aspecto más a tener en cuenta en el adoctrinamiento de los jóvenes.
En cualquier caso, vamos a ver un poquito más de cerca, aunque sin pasarnos, el tema del racismo mágico. No voy a incluir de forma extensa cómo se trata a los elfos domésticos, porque ya Hermione se ocupó de hacernos una defensa suya, o de los gigantes y otras criaturas mágicas ya que se quedaron como detalles que Rowling trató y nunca llegó a desarrollar de verdad.
«—¡Dobby se llevó semejante disgusto cuando se enteró de que Harry Potter estaba en Hogwarts, que se le quemó la cena de su señor! Dobby nunca había recibido tales azotes, señor…» (La cámara secreta, p. 154)
Y lo dice Dobby, que siempre está lleno de heridas y al que en una de las escenas finales vemos cómo Lucius Malfoy lo maltrata:
«Tiró de la puerta, y cuando el elfo se acercó corriendo, le dio una patada que lo envió fuera. Oyeron a Dobby gritar de dolor por el pasillo.» (La cámara secreta p. 283)
Ron señala que nunca ha visto a un elfo doméstico, pero tras conocer a Winky, a pesar de que esta señala que tiene miedo a las alturas y claramente sufre durante los Mundiales, afirma:
«—Bueno, los elfos son felices así, ¿no? —observó Ron—. Ya oíste a Winky antes del partido: “La diversión no es para los elfos domésticos…” Eso es lo que le gusta, que la manden» (El cáliz de fuego, p. 117)

