Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

lunes, 22 de mayo de 2017

Y comieron perdices


It’s over, isn’t it?, canta Lyra mientras llora porque se acerca una terrible época...

Como os imagináis, hace tanto calor en la mazmorra por el fuego de cierta dragona que hay que distraerse de alguna manera mientras te deshidratas. ¡Os traigo un nuevo artículo! Puede que se publique cuando ya esté achicharrada.

Voy a romper una de las sagradas reglas de blogueros literarios y a escribir sobre un tema tabú: los finales de las historias.

Digo esto, no con intención de hacerme la chula, sino porque los análisis literarios se suelen centrar en aspectos como el desarrollo, los personajes, las escenas, etc. Los consejos sobre escritura rara vez tratan el tema de cómo ha de acabar una novela. En las reseñas sí se menciona en ocasiones, pero a modo de opinar qué le ha parecido al lector y poco sobre cómo influye en el resto de la obra. Porque, al fin y al cabo, ¡son spoilers!

Pero a veces sí ocurre que se resalta como uno de los puntos más importantes, ya sea de forma positiva o negativa. Porque causa impacto y representa un punto tan importante como maravilloso. Y que no deje indiferente a nadie es un aspecto que ha de tratarse con cuidado.

Toda historia tiene su final, valga la redundancia. En ocasiones parece que cuesta un poco y se extiende de alguna manera u otra. Por mencionar algunos de los casos más famosos, tenemos a Rowling que sigue expandiendo la historia de Harry Potter (el innombrable The Cursed Child), pese a que como escritora está probando otros géneros; o a Meyer, cuyo libro de Crepúsculo iba a ser una bilogía pero viendo el éxito le añadió dos innecesarios tomos más.

Pondré varios ejemplos de finales a lo largo del artículo. Para evitaros spoilers, resaltaré en negrita las obras a las que hago mención en cada párrafo para que lo leáis o no bajo vuestra responsabilidad. ¡Avisados quedáis!

¡Vamos al lío!


He empezado diciendo que en varias ocasiones nos encontramos con finales sorprendentes. Sin embargo, la tónica general es que las historias concluyan con un aburrido y predecible comieron perdices. Cuando te encariñas con un personaje o empatizas con él/ella deseas fervientemente que su desenlace sea feliz para paliar los sucesos que ha vivido. Después de todo, hemos crecido rodeados de cuentos cuyos finales reúnen a un príncipe con una princesa, rompen una maldición milenaria y hacen pagar a los villanos por sus crímenes.

¿Están mal los finales felices? No. Pueden parecerme personalmente más sosos que otro tipo de finales, pero no significa en absoluto que sean un error per se.

El problema ocurre cuando la necesidad de alcanzar el Final Feliz incurre en cierres forzados, desarrollo apresurado o en el temido Deus ex Machina, entre algunos de los pecados. A veces se busca precisamente este buen cierre para brindar de un futuro prometedor a los personajes. En otras ocasiones da la impresión de que el autor/a no tiene claro cómo concluir y recurre al único modo que sabe que no enviará hordas de  fans descontentos a su casa.

La Elegida de la Muerte nos narra una aventura sobre cómo Issi aprende a convivir con el signo del Öi, que la marca como la Elegida de la Muerte. En su final, se encuentra con las diosas de la Vida y la Muerte, que le advierten que debe llevar la maldición hasta que fallezca, por mal que le pese. Tras una estúpida negociación donde el principal argumento de Issi es «no pienso ser una buena Öiyya, ya me estáis quitando esta mierda», las diosas acceden y le retiran el signo. Además, le devuelven la vida al novio, Keyen, y al bebé del que estaba embarazada. Se ve que las diosas se ponen de buen humor cuando se le rebelan las vasallas.

La Crisis Ómnica
Fugitivo trata sobre la incorporación de androides a la sociedad por una serie de circunstancias, a los que posteriormente se persigue y encarcela con el fin de destruirlos. Después de destaparse el malvado plan, los androides son rescatados y en apenas dos páginas se describe cómo la sociedad los acepta y acoge. Ojalá el mundo fuera tan sencillo. No hay nada en la historia que me haga pensar que la humanidad puede aceptar una noticia así, mucho menos que no haya debate sobre su existencia. Nope.

En último lugar he dejado a Los Cien Mil Reinos. Este es un caso claro de Deus ex Machina, donde Yeine, la protagonista, muere por el contacto de la Piedra. Esta misma la resucita como una diosa. No tiene sentido porque anteriormente nunca se ha mencionado que tuviera tal poder, sino que se descubre en el mismo instante. Muy oportunamente. Porque de no haber sido así, Yeine hubiera muerto y el final hubiese desencadenado otra guerra entre los dioses. Y, eh... suena mucho mejor.

Disney es una experta en desarrollar tramas que concluyan en la caza y cena de perdices, pero si algo hay que reconocerle al gran ratón es que tiene buenas películas donde el mundo establece sus reglas y le da un todo coherente a la historia para aprovecharlas a su favor. El mejor ejemplo que se me ocurre es Tiana y el Sapo. Regla simple: la maldición se rompe con el beso de una princesa. Final: Tiana y Naveen se casan, convirtiéndola a ella en una princesa y devolviéndolos a su forma humana. Simple y efectivo.

Quiero recalcar que los finales felices no son un mal que haya de erradicarse de la literatura. Por el contrario, mi principal queja sobre ellos es que nos hemos acostumbrado tanto a que tengan que ser así las cosas que se han convertido en un elemento indispensable. Son el mejor recurso del autor/a para dejar un buen sabor de boca al lector.

Aunque a Disney algún que otro Deus ex Machina se le escapa a veces

Si pensamos en términos de mercado, los finales felices no son necesarios. Existen otros aspectos que convierten a un libro en un producto atractivo para el consumidor: la marca del autor/a, la portada llamativa, el título misterioso, la trama interesante, etc. ¿Alguna vez os han recomendado un libro por su final? Lo dudo, porque un final sin un desarrollo que lo justifique no merece la pena. Y un final bien desarrollado es difícil. Lo sencillo es desarrollar una historia y dotarla de un final que contente al público.

Incluso hay quien dice con arrogancia que escribe la historia guiado por los personajes y piensa en el final de la misma durante el desarrollo. A mí parecer no hay nada de lo que enorgullecerse en un proceso así. En la mayoría de los casos ocurrirá que la trama se desmadra tanto sin un hilo coherente que hará falta un Deus ex Machina o una máquina de coser para salvar el resultado. Ocurre a menudo en los libros de Stephen King, que presentan un final abrupto para atar los últimos cabos. A cambio tiene que compensar con una trama mucho más interesante y elaborada.

Un final mal llevado puede destrozar la reputación de una historia e incluso dividir a un público que, hasta entonces, coincidían en el gusto por la misma. ¿Os acordáis de Lost? Claro que os acordáis de Lost.

"Venga va, que te cases con quien te salga del chichi". Fin.
Dentro de la sección de obras con Finales Felices, podemos encontrar que se siguen ciertos patrones o clichés para considerarse dignos de comer perdices. Está la vuelta del  protagonista a su hogar, el reencuentro con sus seres queridos, la búsqueda de una vida tranquila, la construcción de una familia, el arrepentimiento o castigo de los villanos y la salvación física o espiritual de quien estuviera perdido.

Entre estos aspectos uno de los más comunes es la construcción de la familia. Parece que formar una familia nuclear es una de las máximas aspiraciones del héroe que ha salvado al mundo (y que seguramente haya encontrado a la chica adecuada por el camino). Retirarse, tener un huertito y legarle al mundo alguno de sus criajos.

No voy a entrar a hablar de secuelas que traten sobre un legado que continúan los hijos. Cada historia lo trata de una manera distinta y requiere de su análisis independiente. A mí particularmente me gustan las generacionales (cuando no se sustentan únicamente en el fanservice, claro está). Pero eso ya son gustos personales de cada uno.

Yo no era fan de Los Serrano, pero si lo hubiera
sido me habría sentido insultada por la serie

En Harry Potter, cuyo eje principal trata sobre el retorno de Voldemort y la lucha de supervivencia de Harry. Pasamos del desenlace de la batalla final a un salto en el tiempo de diecinueve años. ¿Era necesario? ¿Realmente es más importante como colofón de la historia saber que las parejas son felices? ¿Qué hay de cómo se reconstruyó el mundo mágico, de qué cambió y qué no mejoró? Qué hay, en definitiva, de todo el desarrollo que no tiene que ver con los hijos.

Memorias de Idhún es la trilogía cumbre de finales felices cliché. Todo, todo lo que he dicho, lo tiene. No por nada su final es más largo que algunas de las tramas secundarias del libro, ya que no pone punto y final hasta que no deja con total claridad el destino de cada maldito personaje. Al contrario que Harry Potter, que lo hemos sabido posteriormente por entrevistas. Sinceramente no sé qué prefiero.

Me cago en tus muertos, GT
Crepúsculo es otro ejemplo claro de final feliz familiar. En realidad la familia ya estaba construida, pero a la autora se le antojó que necesitaban una hija de sangre para estar completos. Personalmente me repatea porque tras tantos años de vampiros no me explico que no hayan tenido niños a su cargo, viendo que tanto los querían. La adopción está muy subvalorada.

Con mucho pesar he de incluir a Regimiento Monstruoso entre mis ejemplos. Polly logra encontrar y regresar con su hermano a casa. En sí no me parece un final forzado, dado que ese ha sido el objetivo de Polly desde el principio pese a las dificultades con las que tuvo que lidiar en el ejército. Lo oscurece el hecho de que todos los personajes cierran con buenas expectativas de futuro y los problemas de Borogravia se resuelven de la noche a la mañana. Puede que sea un libro autoconclusivo enmarcado en un universo más grande, pero eso no le perdona el cierre precipitado.

Darwin decía que los
más aptos eran los que
lograban procrear
BLABLABLA
Sin embargo, como excepción puedo remitirme a Entrevista con el vampiro, cuyo desarrollo es totalmente opuesto al de estas novelas. Louis logra establecerse con su familia vampira durante años hasta que una serie de circunstancias los separan para siempre. Primero Lestat; luego Claudia. Louis se queda solo hasta el día en que decide narrar sus experiencias a un muchacho con el fin de concluir si la vida eterna merece la pena.

Ay, ya sé que no debería, pero no puedo callarme. Una de las cosas que más me molestan de los finales es la redención de los traidores a través de la muerte. Es un recurso harto vago. Admito que un personaje bueno que traiciona a los protagonistas es complicado de reconducir, pero ahí radica su interés. Que muera o se sacrifique como forma de pedir perdón es insultante. Significa para el autor/a no tener que encargarse de decidir cómo debe ser juzgado. A cambio de esta facilidad se gana mi odio.

Por no seguir machacando cierta trilogía, de la misma autora que recae siempre en este cliché tenemos El Libro de los Portales. La muerte de nuestro querido traidor, Yunek, es simplemente patética y totalmente intencional. Es la forma de redimirle para que quede como un héroe. Porque, ¿para qué darle trasfondo a un personaje? Pff, eso no llena el plato de comida.

Otro caso que me repatea mucho es el de la Trilogía de Bartimeo, concretamente La Puerta de Ptolomeo. No solo se debe a que me encariñé muchísimo con Nathaniel, sino porque no fueron sus acciones o decisiones lo que le llevaron directamente a la muerte. Se había convertido en la clase de hechicero que odiaba y hacía cosas horribles, sí, pero nada de eso estaba estrechamente relacionado con lo que le ocurre. De nuevo se trata de una manera fácil de cerrar el telón de la trilogía porque a los lectores nos hubiese decepcionado que Nathaniel no se hubiese salvado de sí mismo.

"Y tú también". Fin.
Quizá os haya venido a la mente Severus Snape, del que hemos hablado largo y tendido en este blog. Snape no es un traidor al uso, ya que su objetivo trasciende los bandos de la guerra y la ideología con la que más se identifica/ba. Además, su muerte está justificada por la historia (la varita de saúco) y era previsible dentro de un rol de doble espía que le hizo asumir muchos riesgos. Han sido los fans de Snape quienes lo han redimido porque, pese a ser una persona mezquina, tuvo un papel importante en la derrota de Voldemort.

Finalmente (badum tssss), ¡pasemos a otro tipo! ¡Se acabaron los Finales Felices! Veamos un modelo que denominaré como Final Agridulce. Acostumbro a ponerle nombre a cosas obvias, de nada por la ayuda mnemotécnica.

Me cago en tus muertos, FFXIII-3
En ocasiones ocurre que el final puede ser ligeramente feliz, pero contiene aspectos que no lo hacen perfecto. Y no me refiero a que muere el traidor, sino que ocurren una serie de circunstancias que trastocan la historia y tienen consecuencias drásticas en su final.

En Los Renglones Torcidos de Dios, se descubre finalmente cómo entró Alice al hospital psiquiátrico y qué le ocurre realmente, después de que todo en la historia te quisiera hacer pensar que era una mujer totalmente cuerda. Y por si fuera poco, la novela termina con el regreso de Alice al hospital cuando comienza a experimentar los mismos síntomas de otros pacientes que no quieren abandonar su único hogar. Es la guindilla perfecta.

Misery es la historia del secuestro del escritor Paul Sheldon por una fan, Annie Wilkes. Después de pasar por varias torturas de su captora, Paul logra escapar, aunque en la huida Annie acaba cruelmente muerta. Pero, tras tantos intentos y tanto sufrimiento, ¿acaso lo habría conseguido de otro modo? En el salto temporal del epílogo tenemos un ejemplo de buen final, pues meses después la pesadilla de Paul no ha acabado: Annie sigue viva, en sus delirios, en su trauma. Y posiblemente nunca se libre de ella.

Uno de los relatos de Yo, robot, llamado ¡Embustero!, Susan Calvin se encarga del caso de Herbie, un robot con la capacidad de leer el pensamiento. Sin embargo, las Leyes de la Robótica que le impiden dañar a un ser humano hacen que mienta a Susan y le diga que su amor es correspondido. Susan lo descubre, le acorrala y Herbie entra en un bucle imposible de resolver: si confiesa la verdad, hiere a un ser humano; si se calla, le herirá también dado que verificará que la engañó. Y muere. El drama está resuelto y el desenlace no podía ser otro con las leyes pactadas.

¿Qué tienen en común todos estos finales? Están contemplados en el desarrollo de la historia. Están sustentados por la misma lógica que produce la historia. No se saltan las reglas, no emplean recursos nuevos. Todo se basa en lo que han construido.

Puede que este análisis dé a entender que son preferibles los Finales Agridulces a los Finales Felices. En mi opinión, sí. Porque alguno de ellos no se me borrarán jamás de la memoria, al contrario que algunas tonterías que se han escrito para asar perdices. Además, en su mayoría están muy ligados a la trama principal o a los personajes, por lo que conectan y tienen mucho sentido dentro del mundo. Por lo general los finales felices no emplean esos recursos, así que son menos memorables e interesantes.

La moraleja de que la felicidad se logra mediante el esfuerzo es un cuento muy manido y ridículamente falso.

Esto no significa que se pueda escribir un Final Agridulce dando a cualquier historia ciertos elementos, como que el villano escapa del castigo o la muerte de uno de los personajes principales. Así no funcionan. Tienen que ser un todo coherente, porque si no parece un chiste dedicado al lector.


Podrán decirse muchas cosas de los Juegos del Hambre, pero el final de Sinsajo me parece genial. La lucha de Katniss siempre ha consistido en la supervivencia de su familia. Su participación en la rebelión comienza cuando sustituye a su hermana para competir en los Juegos. Los únicos gestos de amor y cariño sinceros de Katniss (por encima de los amoríos) son siempre, siempre hacia ella. En cambio, Prim muere y todo por lo que ha combatido pierde su sentido. Me parece una forma maravillosa de reflejar lo mucho que la protagonista se ha alejado de su camino porque se dejó manipular para realizar hazañas más grandilocuentes. Esto no quita que el epílogo se lo cargue con la familia feliz de Katniss años después, pero corramos un tupido velo respecto al asunto, por favor.


Además de los Finales Felices y Agridulces, quisiera hacer un paréntesis con lo que en inglés se denomina Twist Ending. Son los finales que concluyen con una vuelta de tuerca, plot twist o giro argumental. Lo cierto es que son más típicos de las series de televisión, dado que sirven para dar la promesa al lector/espectador de una continuación emocionante que resuelva el cabo suelto. Sin embargo, sí, existen casos de libros cuyo cierre deja una gran incógnita final que espera ser desentrañada en alguno de los siguientes tomos.

Personalmente este tipo de finales solo me gustan si se ha cerrado previamente la historia e idea principal del libro. Este recurso se emplea, naturalmente, para enganchar al lector y forzarle a continuar la historia. A veces se introduce de forma magistral; otras, en cambio se hace de forma algo chapucera, con una vuelta de tuerca que en realidad casi no tiene impacto o se resuelve enseguida.


En este aspecto Harry Potter me parece muy bien llevado, ya que cada libro cuenta una historia que se engloba dentro de una trama general. Ciertas historias tendrán más o menos aportes, pero forman parte de un todo y no se siente que te engañen respecto a misterios no resueltos según lees.


Por mencionar otro ejemplo, Percy Jackson sigue el mismo esquema. Cada libro hace un salto temporal entre seis meses y un año, pero cada historia relata avances respecto a la guerra contra Cronos.

¿Queréis un mal ejemplo? Septimus. Esta saga de libros finalizó abruptamente para mí, pese a que me encantaba, cuando quedé indignada por el final inconcluso de uno de los tomos. Dejaba a un par de personajes en una época pasada sin posibilidad aparente de retorno. Tócate un ala. Puede que en el libro siguiente resolvieran el asunto, pero como lectora yo me sentía engañada porque no había cerrado la historia que abría en su principio.

Quisiera finalizar este artículo dando algunas pinceladas sobre otra clasificación que se puede hacer de los finales. Hablo de los Finales Abiertos o Cerrados. En este aspecto cada persona tendrá su opinión acerca de qué prefiere. En mi caso me decanto por los cerrados, dado que siento que tienen elementos mucho más conectados y lógicos que no dejan nada al aire. Eso no quiere decir que pueda haber aspectos no revelados de los que se saquen conclusiones distintas, pero el hilo principal no deja dudas.


Por otro lado, aprecio los abiertos en el sentido de que se permiten otras interpretaciones, donde no solo una es válida y dan pie a crear una comunidad fan que genere teorías. Aunque no me sirve la excusa de que un final quede «a imaginación del lector», porque para nuestros headcanon tenemos el fanfiction.


Como he dicho al principio, en las reseñas pocas veces se hace mención al final de las historias. No obstante, para mí cada vez resulta más importante remarcarlo porque constituye una parte fundamental que damos demasiado por hecho. En cualquier análisis literario serio debería contemplarse como un punto importante a valorar, dado que marca si se ha llevado a cabo un buen desarrollo que desemboque en esas consecuencias.

He expuesto en este artículo una clasificación simple sobre distintos finales, así como varios ejemplos para exponerlos. Como dije al principio, cada historia tiene un final por mucho que un autor/a tarde en cerrar el grifo. En los libros que más boom han causado existe la tendencia de que los autores piensen más en darles un premio final a los fans por encima de acabar adecuadamente la historia. Crean un final feliz ficticio. Y en varias ocasiones, ridículo y malo.

No obstante, cada vez estoy más desencantada con ellos. Quiero finales dignos. Quiero finales que tengan sentido. Quiero finales que sean el resultado directo de lo que ha ocurrido.

En cada historia, tanto el desarrollo como el tema han de estar intrínsecamente relacionados con el final. Un final no es una mera formalidad en una historia. Es la RAZÓN de que haya transcurrido ese viaje.

Y una forma de comprobar si ha merecido la pena.



(Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos autores).

3 comentarios:

  1. ahora, hace poco, termino la serie de Samurai Jack y el final fue agridulce tirando a amargo, porque el protagonista, al volver al pasado, hace desaparecer de la linea temporal alterna y a toda la gente que habia salvado en ella. y para colmo su novia muere.

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    1. Mis condolencias :( No sigo la serie y en el artículo no he querido hablar de los Finales Malos porque... ni siquiera sé qué sentido tienen. Dejan la sensación de que la historia no ha merecido la pena porque no ha habido nadie que salga bien parado. Normalmente son agridulces, como que el protagonista muera pero a cambio logre su objetivo. Que todo salga "mal" me parece un final catastrófico porque no expresa núcleo, ni tema, ni moraleja, ni nada.

      Así que, de nuevo, lamento lo de tu serie, en tu lugar estaría trinando ahora mismo de haber visto un final así x_D

      ¡Gracias por pasarte y comentar! :)
      Atte. Lyra.

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  2. ¡Hola!

    Antes que nada, no he leído la entrada entera porque quiero leer Los renglones torcidos de Dios, para evitar spoilers y eso, pero voy a comentar igualmente unas cosicas :3

    Estoy como retorciéndome interiormente un poco porque quiero soltarte un spoiler de un libro de Sarah J. Maas porque es CALCADO a uno de los que has mencionado, pero no sé si decirlo o no por si acaso quieres leerlo y para que así alucines de verdad y porque igual alguien que quiere leer el libro entra en el blog y se come el spoiler con patatas. Ya te digo que el libro en cuestión es Una corte de rosas y espinas y que es bastante malillo.

    Ostras... LOS SERRANO. ESE FINAL, JAJAJAJAJAJAJA. ¿Te imaginas cómo hubiera ido la cosa si hubiera pasado ahora? Si entonces ya se lió, y mira que entonces el tema de las redes sociales no era como ahora, que solo había tuenti y poco más. Pasa eso hoy y tiembla España, jajajaja ��������

    Otra cosa, ¿de qué libro de Septimus hablas? Creo que solo leí los 2 primeros. No sé por qué, pero no me apeteció leer más. Lo que recuerdo eran las ilustraciones al principio de cada capítulo, que me gustaban mucho, y que al final de los libros había un epílogo para cada personaje.

    A mí lo que no me gusta es que hagan como en Galavant, que hicieron una primera temporada, luego la segunda, y que después de haber acabado la temporada con un final que, pese a estar cerrado para algunos de los personajes, podría haber dado para una tercera temporada y haber desarrollado uno de los personajes como malvado supremo, que siendo el personaje que era, la verdad es que podría haber dado para algo bastante interesante, y así podría haber acabado la serie con una tercera temporada y un final cerrado y apropiado. Creo que he sido demasiado general hablando de la serie, pero por si acaso...

    Carol

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