Recordatorio

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domingo, 17 de septiembre de 2017

Worldbuilding con ejemplos: Creando una religión occidental


¡Bienvenidos a la Mazmorra! ¡Frederika a vuestro servicio! Esta vez vamos a buscar ejemplos para crear una religión basada en nuestra cultura occidental. Recordad que esto no es un cómo hacer una religión, sino una serie de reflexiones con novelas existentes sobre dónde buscar buenos referentes para empezar a trabajar.

¿Qué es una religión? ¿Cómo funciona? ¿Se come? ¿Es algo más que ir a misa todas las mañanas? ¿Tienes que creer para ser partícipe de una religión?

Pues definir una religión es un asunto complejo, así que dejaré ese asunto en manos de gentes más capaces que yo, de modo que imaginad lo delicado que es elaborar algo así en una novela de fantasía. Puede que por eso no se le preste mucha atención. Hasta donde he visto, te sueltan cuatro dioses para rezar, un sacerdote malo, una bruja y tirando. ¡Y eso si hay sacerdotes! En ocasiones la figura del sacerdote se mezcla fuerte con el de brujo/a y tenemos así a las Aes Sedai de La rueda del tiempo o a los hechiceros de la Dragonlance —sí, sé que hay sacerdotes, pero su papel como religiosos es casi nulo al lado de los hechiceros que respetan y promueven las enseñanzas de sus respectivos dioses—.

¡Ojo! No en toda historia tiene que haber religión, pero debería ser una decisión consciente. Por ejemplo, la que hizo don Tolkien al señalar que no deseaba que hubiera en la Tierra Media nada similar a una religión o la opción de doña Fuyumi Ono en sus Doce Reinos, donde hay dioses pero su presencia es muy superficial porque para eso están los Emperadores. En cambio, don George RR Martin metió una religión aparentemente importante (la de los sentones) pero que no tiene un especial desarrollo, solo el justo para atraer a un lector y doña Rowling metió toda la religión cristiana pero jamás la profundizó ni la explicó desde el punto de vista de los magos.


Sin duda Tolkien tenía unos Valar impresionantes,pero no hay ninguna religión  a su alrededor.
Así que, en general, considero difícil encontrar un libro que tenga una religión bien construida. Por ello y para desgracia para los lectores, a veces hablaré más de la Biblia o religiones actuales que de novelas pero ¡qué se le va a hacer! Si algún alma caritativa muggle quiere recomendarme libros donde se toquen estos temas, iré encantada a leerlos.

Para empezar, una breve explicación. La religión suele ser institucional, al menos desde el punto de vista del worldbuilding, pero puede no serlo. Si cogemos por ejemplo la idea animista del Clan del oso cavernario —y mirad que no me gusta el libro pero tiene buenos puntos— encontraremos que hay unas ideas muy básicas relacionadas con la naturaleza que se comparten entre varias familias o clanes. Se rinde culto a estas criaturas y hay una suerte de chamán para interpretar sus designios.


¿Es una religión? Nnnno. El animismo que encontramos entre los dioses de los árboles de Canción de hielo y fuego o los kami japoneses es eso, animismo, no religión.

Una religión, a nivel general, tiene ciertos puntos que se comparten en cualquier lugar: un dios, diosa, dioses, o figura divinizada —como ha pasado con el budismo—; un texto escrito (no es imprescindible, pero en religiones grandes suele pasar para recoger las enseñanzas de los mayores sacerdotes), una especie de ley básica (puede ser la shari’a o los textos canónicos de la Iglesia Católica), sacerdotes ordenados, un templo, un símbolo para representar a la religión y fechas. Muuuchas fechas. ¿Hay más? Ooh, sí. Las religiones se suelen relacionar con una lengua concreta, como el cristianismo con el latín, el Islam con el árabe o el judaísmo con el hebreo. También hay reglas a la hora de vestir, a la hora de comer, de rezar, de enterramiento, de boda.

¡Pero calma! No se puede ver todo en un único artículo y vamos a tratar lo más simple posible de forma superficial. ¡Allá vamos!




UNA FAMILIA DIVINA QUE ORDENA LA SOCIEDAD


Empecemos por los dioses. En la Mazmorra ya hemos subido un artículo sobre los tipos de dioses más representativos que se encuentran en la literatura actual, pero aquí vamos a hablar de ellos desde otro punto de vista.

Para ello cogeremos La maldición de Chalion, de doña Lois McMaster Bujold. Malvael ya hizo un análisis por su parte aunque agradecería que no ignorarais este artículo porque también vamos a tocar muchas cositas.

Bujold construye su mundo inspirándose en la Península Ibérica y, en particular, hace una mezcla de la etapa de las taifas con el ascenso de Isabel y Fernando, los afamados Reyes Católicos —los dos primeros libros de Chalion son una evidente adaptación fantástica de la vida de estos monarcas—. Así pues, nos encontraremos ante una religión inspirada en el cristianismo.

Detalles aparte, como que los musulmanes/roknari están al norte y no al sur, lo más importante en es que no hay un monoteísmo, sino politeísmo. Eso quiere decir que se rompe la idea básica del cristianismo y el Dios Único creador y bebe de las religiones más antiguas. Tanto chalioneses como roknari tienen una fe muy similar, igual que el Islam es una evolución del cristianismo y del judaísmo, y su diferencia más básica se refleja en que los primeros adoran a cinco dioses y los otros, solo a cuatro. Un poco como la dicotomía de los cristianos y la Trinidad, que los musulmanes consideraban politeísta —y no es de extrañar, pues los protestantes también tuvieron mucho que decir, entre otros, sobre todos los Santos, Ángeles y la Sagrada Familia de los católicos. A lo mejor Bujold no estaba tan loca al instaurar directamente una religión politeísta—.

La tendencia al politeísmo no es rara. ¿Cómo vas a resaltar lo guay y genial que es Dios si baja a hablar con cada mortal?  Por eso los ángeles, santos o la Virgen hacen las veces de intermediarios o dioses menores.
¿Y por qué es tan importante resaltar que si politeísmo o monoteísmo? Bien, la religión siempre obedece a la sociedad y es un reflejo de sus jerarquías y pensamiento. Así vemos que, aunque en Chalion hay cuatro dioses principales (Padre, Madre, Hija e Hijo) divididos por género y edad, también hay un quinto para lo que se queda fuera: el Bastardo. Cada uno de ellos acoge a una población diferente bajo su manto y los protege a su manera. Un poco igual que los cristianos tienen la Trinidad con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (en otras variantes gnósticas considerado como la Madre. No en el catolicismo claro). Es el esquema básico de la sociedad que veremos repetido en libros como Canción de hielo y fuego, pero también en aquellas historias más paganas que se inspiran en dioses romanos, griegos o nórdicos. El esquema familiar casi siempre se impone para que todos los creyentes puedan verse reflejados y sentirse parte de la Comunidad. Por eso la Virgen María tiene tanta relevancia: por mucho que se respete al Dios Barbado que impuso la Iglesia —aunque se suponga que Dios no tiene género—, las mujeres necesitaban una referencia y en su figura se sacralizó la idea de la virginidad y la maternidad unidas. ¡Hablando de estándares imposibles que constriñan a las mujeres…! Así pues incluso en una religión monoteísta, se crean figuras familiares o que reflejan la sociedad de una forma u otra. Es importante porque eso causará roces y puede que hasta divisiones internas (hola mil variantes del cristianismo).

Volvamos a Chalion y a su sistema familiar:

El Padre y la Madre engloban en general a la gente que ha tenido hijos; el Hijo, a los hombres jóvenes y la Hija a las damas que no han tenido descendencia El Bastardo se queda con todo lo que no encaja dentro de estos grupos, incluyendo a todo lo no-hetero (¡sí, doña Bujold recuerda que la homosexualidad existe!). Cada uno está además asociado a una estación; el Padre al Invierno —dureza, protección, recogimiento—, la Madre al Verano —vida, calor, reducción de actividades—, la Hija a la Primavera —se prepara la llegada del buen tiempo, los frutos y las flores— y el Hijo al Otoño —época de caza, de monta, guerra y demás actividades masculinas—. En los principados roknari no se reconoce al Bastardo, hijo de la Madre y de un demonio, por lo que se cortan los pulgares de los quintarianos —en vez de hacer la cruz, ellos se llevan cada dedo a un punto diferente: frente (Hija), labios (Bastardo), corazón (Hijo), ombligo (Madre) y Entrepierna (Padre)— además de mutilar la lengua y los genitales. ¡Qué bonito!

La sociedad de Chalion es patriarcal, aunque tiene mucha participación femenina, por lo que el orden de importancia social sigue un esquema que os sonará de Canción de hielo y fuego o del propio cristianismo: Padre, Madre, Hijo, Hija, Bastardo. Por suerte, el Hijo y la Hija parecen bastante empatados y cada dios ocupa un sector muy relevante de las actividades sociales, pero la realidad es la que es y el poder sigue residiendo en el Padre.

Con todo, las divisiones de jerarquía y sexo no son exactas, como suele pasar en la sociedad. En Chalion se ha visto a hombres dedicando su vida a la Hija o la Madre —no he encontrado ejemplos de mujeres dedicándose al Padre o al Hijo, aunque sí y con abundancia al Bastardo—.

Cada Dios se lleva a su cielo particular a su alma elegida por medio de un sistema que comentaremos luego, muy original, si bien lo importante es que las almas rechazadas o bien quedan condenadas al olvido o van al Infierno del Bastardo, de donde se suelen escapar de tanto en tanto demonios.

Y si hay demonios, tiende a haber contrapartes. Miguel triunfa en nombre de Dios frente a Lucifer.


¿Veis lo que encontramos? Un esquema simplificado de la miríada de dioses que solían tener romanos, griegos, egipcios, nórdicos y tantos otros pueblos conocidos, y que reflejan las ideas básicas de reproducción y estamento jerárquico. Cada uno sabe a dónde quiere ir, un dios al que atarse, igual que si defiendes a muerte que eres de Ravenclaw o de Slytherin. Es una forma de encajonar tu sociedad de forma artificial, pero que se da en todas las religiones, incluso las monoteístas, hasta cierto grado —a menos que sean reformistas y, aun así, suelen volver a caer en ideas más simplistas con el paso de las décadas porque, cuanto más simple es algo, más fácil es que consigas adeptos—.

TEMPLOS Y RELIGIOSOS


La influencia de los dioses se ve en algo que ha de tenerse en cuenta: los templos, que casi nunca son como son porque sí. Los edificios tienen una base histórica y funcionan de acuerdo a ciertas reglas teológicas. Si las iglesias empezaron a adaptar en general, y en especial en occidente, una forma de planta de cruz o las mezquitas apuntan siempre hacia la Meca, en el mundo imaginado también deberían tener algo personal:

Doña Bujold decide, por ejemplo, que sus dioses se adoran en un mismo sitio, en vez de forma separada, realzando la idea de Familia Sagrada. Así, sus templos suelen tener planta cuatripartita, como un trébol de cuatro hojas, y cúpulas para albergar los altares a los dioses. La torre del Bastardo está aparte, detrás de la cúpula de su Madre. Detalles encantadores, ¿verdad?

Los edificios religiosos son una prueba del poderío de los gobernantes, de la ciudad en sí. No por nada casi todos los pueblos tienen una iglesia; no es solo para rezar, sino para demostrar que son lo suficiente ricos para construirse una. Las reinas promovían antes la construcción de iglesias que de orfanatos por algo y la elevación de Santa Sofía o de distintas iglesias como pudo pasar en Granada sobre antiguos templos —pensad también en la Piedra Negra de la Kaaba alrededor de la cual se ha levantado todo un complejo para aceptar a los creyentes en su peregrinación— de religiones opuestas eran símbolos. Símbolos de personajes, de desafío o de creencia. A nivel general, todos los templos son iguales y todos parten de la misma idea, pero sus detalles son los que los hacen únicos y nadie confundiría un templo griego con uno egipcio o con una mezquita.

Así que tomad apuntes y haced simbolismos.

Pero, ¿qué hay del sector religioso de la sociedad?

En Chalion, por ejemplo, en vez de monjes tenemos a los devotos (laicos), acólitos y un grado superior con los divinos y archidivinos como una suerte de Obispo o Cardenal que tiene los colores de todas las órdenes y sirve como guía de una comunidad grande. Categoría aparte son los santos, gentes realmente tocadas por un dios, que a los ojos de otros santos tienen auras de diversa intensidad con los colores de su señor/a: Padre (gris), Madre (verde), Hija (azul como el cielo), Hijo (naranja otoñal) y Bastardo (blanco).

Los devotos/as de la Madre se suelen especializar en medicina, mientras que el Padre gobierna sobre la justicia. Además, existen órdenes militares, muy a lo español, del Hijo y de la Hija. La del Hijo se ocupa de conflictos a grande escala, mientras que los soldados de la Hija son más internos y de conflictos locales. Estas órdenes una vez estuvieron bajo el control de la monarquía, pero pasaron a manos de privados —como antes del reinado de Isabel y Fernando— y no de los templos. Así que ¿por qué nos importa?


Uy qué raro, religiones pacíficas con monjes-soldado como los Templarios junto a sacerdotes.

¡Fácil, porque aquí los Dioses existen y hay pruebas de ello! La estructura socio-religiosa tiene un verdadero y constante impacto más allá de por ser un grupo poderoso, porque vienen respaldados por los actos de los Dioses de una forma constante. No solo es que se bendiga la comida en nombre de la Sagrada familia (como sucede en la página 35), sino que al encarnar los cuatro dioses, los nacimientos y las fechas más importantes de la vida de la gente, tienen una repercusión constante que los religiosos ya sean laicos u ordenados, se esfuerzan en resaltar.

Por ejemplo, el Bastardo, que puede parecer el más apartado, tiene una influencia global ya que no se limita por las estaciones:
«La Orden del Bastado, según la lógica de su teología, clasificaba los partos no deseados entre los sucesos fuera de temporada que obedecían el mandato de los dioses: bastardos incluidos, naturalmente, y niños privados de sus padres a temprana edad. Total, Cazaril pensaba que un dios que se suponía que comandaba una legión de demonios no debería tener demasiados problemas para recaudar dinero con el que subvencionar sus buenas obras.» (p. 35)

Como consecuencia de la existencia de demonios y del Bastardo, existen también los brujos: estos entran en simbiosis con los demonios que escapan del Infierno, los someten y se aprovechan de su magia y conocimientos. También exorcizan y se ocupan de mantener el equilibrio en el reino humano. Y así, sin parpadear, ya tenemos a una orden básica para el mantenimiento de la sociedad.

Y como si eso no fuera suficiente:

«El Padre del Invierno era el dios de todas las muertes en temporada, y de la justicia; pero además de todos los desastres que se le atribuían, el Bastardo era el dios de los ejecutores. Y por cierto, el dios de un saco lleno de otros trapos sucios.» (p. 36)
Justicia + muerte, es un concepto que siempre va unido con el más allá y el presente. El Padre representa la experiencia y el conocimiento justos, pero el mundo no es así. Se necesita a alguien que se ocupa de las cosas que no encajan.

«El demonio de la muerte del Bastado se retrata siempre en las tallas del Templo con un yugo sobre los hombros y dos cubas idénticas, una para cada alma. No creo que el demonio pueda elegir otra cosa.» (p. 179)
Es decir, los dioses crean un constante equilibrio social porque nadie queda fuera del sistema, y sus ordenados se ocupan de establecerlo. Por una parte tenemos brujos o sacerdotes del Bastardo, y por otra los jueces están dedicados a la Orden del Padre y a los médicos educados bajo la protección de la Madre. ¿Os imagináis el poder de estas órdenes?

Con todo, es cierto que la complejidad de las jerarquías religiosas depende del nivel de desarrollo de religión.

Me explicaré con un ejemplo del cristianismo, que es lo que todos tenemos más fresco: en sus inicios, los debates por quién guiaría a los cristianos tras la muerte de Jesús fueron constantes. ¿Pedro? ¿María Magdalena? ¿Por suertes —los gnósticos no tenían jerarquías, hacían a suertes quién sería el que daría el sermón, el lector y demás y no importaba si era hombre o mujer—? La separación de laicos y religiosos es algo muy clásico y radical del cristianismo para contener el poder en un grupo privilegiado, los elegidos que tienen el conocimiento y la bendición de Dios, pero eso no era algo tan típico al principio. En el Islam no hay una división tan brutal —al menos en términos de sacerdotes— y tampoco lo había en muchas religiones. Hay una gran diferencia entre los sacerdotes egipcios —solo tenéis que leer La reina de la Laguna o la Trilogía de Bartimeo para ver cómo se los retrata de forma constante como figuras opresoras y controladoras, seguramente por el famoso enfrentamiento que hubo entre los sacerdotes de Amón y Akhenatón y Nefertiti que dijeron NOPE AHORA SOLO TENEMOS UN DIOS— y los romanos o griegos, sin ir más lejos.

Juana de Arco dio muchísimos problemas, no porque NO existieran santas, sino porque era una campesina (es decir, plebeya) iletrada que se metió en religión, política y guerra.
En general diría que, cuanto más poderosa es una religión occidental, más tiende a la jerarquía, a la separación del pueblo y a la ordenación para marcar diferencias.

Por eso, cuanto más desarrollada esté tu religión, más influencia tienen los sacerdotes de la misma. Como ya he comentado, en Chalion, la mayoría de médicos son de la Orden de la Madre. Eso significa que tu vida está en manos de los miembros de la religión, porque tienen ese conocimiento, y tarde o temprano vas a tener que recurrir al mismo. En el caso de la Hija, sus soldados protegen la paz interna de una comarca, por ejemplo. Son ellos y no tanto los chavales con armas que haya por el pueblo quienes pueden salvarte la vida si te atacan bandoleros.

En definitiva, la religión lo envuelve todo y los sacerdotes o los aliados laicos son los que promueven esta expansión.

En Chalion no encontraréis a una suerte de Papa, como el gran Septón de Canción de hielo y fuego, o un gran sacerdote egipcio como podría haber sido Imhotep de la Momia o los sacerdotes de El príncipe de Egipto, pero sí un orden meticuloso porque es una religión vieja y asentada.

¿Cómo es tu religión? ¿Hasta qué punto tienen poder los miembros de la misma? ¿Llega a estar dividida de forma radical entre los religiosos y el pueblo llano o es más similar al Islam?

FIESTAS

 

Hablemos de las fiestas: es tan, tan básico que cualquiera que quiera crear una religión debe tener en cuenta. Si pertenecéis a países cristianos, sin duda pensaréis de inmediato en ciertas festividades. Los católicos tienen Navidad, Semana Santa, y muchas otras. Muchísimas. ¿Por qué? Porque así diriges a tu comunidad, que se queda agradecida por los descansos y la comida (además de que pasa por un período de purificación y catarsis), que saben que vienen gracias a la religión (es decir, a los sacerdotes).

Muchas novelas no tienen festividades destacadas. Sin duda no recordaréis muchas en Canción de hielo y fuego. Probablemente tampoco de El señor de los anillos (porque no tiene religión) ni de otras tantas historias.

La realidad no es así. Traigamos a colación el libro de La Papisa de doña Donna Woolfolk, que tiene muchos ejemplos de fiestas.

«En Winnemanoth, Gisla se casó con el conde Hugo. Había habido alguna dificultad para encontrar una fecha adecuada para la consumación inmediata del matrimonio. La Iglesia prohibía toda relación marital los domingos, miércoles y viernes, así como los cuarenta días que precedían a la Pascua, los ocho días que seguían a Pentecostés y los cinco días previos a la comunión, así como la víspera de cualquier día de fiesta. En total, había uso doscientos veinte días del año en que la relación sexual estaba prohibida.» (p. 142)

Por supuesto, el significado de las fiestas depende del tipo de religión que se esté creando. Puede ser una espantada del sexo, como las monoteístas, o todo lo contrario. En cualquier caso hay que tener en cuenta que la mayor parte de la gente no haría caso a estos detalles de cuándo pueden tener sexo y cuándo no (en parte porque muchos ni sabrían contar). Por eso la Iglesia católica es tan omnipresente: porque por cada fiesta estaba encima del pueblo, dando indicaciones de cómo debían hacerse las cosas.

La Pascua cristiana es una "adaptación" de la Pesaj judía que, a su vez, se celebra con el inicio de la Primavera.

¿Eso significa que tenéis que iros al extremo de los católicos? No. Lo ideal es establecer un mínimo de fechas clave: el derrocamiento de unas criaturas malvadas por los dioses, el nacimiento de una divinidad, etc. Todo relacionado estrictamente con la economía y los ciclos celestes, como os daréis cuenta si comparáis las fiestas paganas con las cristianas. La fiesta de la cosecha, por ejemplo, os sonará a todos, o la vendimia o los equinoccios y solsticios.

Vamos de nuevo La maldición de Chalion para ver cómo ciertas fiestas muy localizadas pueden servir perfectamente para crear una religión. Hablemos del paso del Invierno a la Primavera:

Se celebra durante el día de la Hija, por lo que es normal portar ropajes blancos y azules frente al Invierno, de negro y gris. Se apagan todas las velas de una casa, así como las hogueras, para simbolizar el fin de la temporada fría. Después, una muchacha jovencita interpreta a la Dama de la Primavera. Monta en un mulo blanco cuyas riendas guía un hombre anciano, interpretando al Padre del Invierno (cuando es el turno del hijo del Otoño, suele ponerse en su lugar un padre joven y en el caso de la Madre, a una mujer embarazada). Van por la ciudad, donde se han reunido caballeros de la Orden de la Hija, y la gente les lanza flores y hierbas. Las jóvenes se arriman a acariciar el vestido de la Dama con la esperanza de conseguir suerte y casarse en el futuro próximo.

Se dirigen entonces hacia el templo de la ciudad. En el centro hay un fuego sagrado que, al contrario como podemos encontrar en religiones como la romana con el Fuego de Vesta, se apaga. El Padre del Invierno se cubre con la ceniza de los restos y es expulsado del templo mientras le pitan, abuchean y asustan con varas con cascabeles. Si ha sido un buen año se le lanzan bolas de lana; si ha sido malo, directamente bolas de nieve.

Entonces la Dama de la Primavera debe encender el nuevo fuego con pedernal. Cuantos menos golpes, mejor. Acto seguido se procede a dar los regalos al templo para que sobreviva los siguientes meses. La Dama tiene la potestad de rechazarlos, pero por lo general los acepta (mientras un secretario toma nota de la cantidad) y luego bendice a quien ha hecho la ofrenda. Se deja que esta persona prenda una vela con el fuego sagrado y llevarla de vuelta a su hogar.

Perséfone y su descenso a los Infiernos representan también la importancia de las estaciones para Grecia.

Así pues, en Chalion tenemos no solo un sistema de templos, de familia divina, de orden de las estaciones, de las jerarquías sociales y de las fiestas con sus simbolismos, sino que se ha definido casi al completo una sociedad unida a las estaciones y los elementos más básicos de su economía agrícola. Un buen reflejo de las religiones que, en general, asimilan las fiestas paganas para mantener la atención del pueblo llano.

IDIOMA

 

¡Idiomas! No siempre se da el caso pero claro, si queremos basarnos en nuestras propias religiones veremos que todas tienen un idioma especial (relacionado inevitablemente con el origen de la religión en un pueblo concreto). Para los judíos es el hebreo, mientras que los cristianos al hacerse con el imperio romano dieron el salto lógico con el latín y los musulmanes tienen el árabe. Eso significa que los puristas escriben, lanzan sus discursos y se aíslan en un escalafón superior gracias a ese idioma. Al menos si estáis creando algo más allá de la época de la fundación en concreto, claro. Si escribierais una religión cristiana en tiempos romanos evidentemente todo el mundo entendería el latín.

En general he visto que los magos, en un estilo muy religioso, como puede ser en Crónicas de la Dragonlance, tienen su propio idioma para sus hechizos. A lo mejor hablan el idioma de los dioses o a lo mejor el idioma de Mordor o de los Valar o de los elfos, o el antiguo egipcio si quieres resucitar a una Momia. En todo caso, encasillan un conocimiento y este se vuelve más «bastardo» por todo eso de traductor traidor cuando se traslada a la lengua común. No tiene el mismo peso, ni la misma fuerza que en su forma original.


Cabe resaltar que el idioma que hable el pueblo no es el mismo, al menos no siempre, que el que usa la nobleza ni, claro, el que se emplea en el ámbito religioso: por ejemplo, el francés fue durante mucho tiempo la lengua culta que sabían utilizar todos los monarcas y nobles, mientras el latín se relegaba a los religiosos.

Por eso, para dar más cohesión, la idea sería que los religiosos tuvieran su propia lengua común que usarán para comunicarse. Una de las pocas cosas que me gustó de Finis Mundi, de doña Laura Gallego, fue que el sacerdote podía hablar con su comunidad en latín mientras que los demás personajes debían aprender el idioma del lugar al que acababan de llegar.

Tener una lengua propia permite un control superior sobre el conocimiento, ya que nadie está en posición para replicar, y tiñe todo el sistema de un aura mística y divina porque no se comprende. Quiero decir, ¿por qué en Harry Potter dicen Lumus en vez de Luz o Enciéndete? ¡Porque suena mejor! ¿Es necesario? Ni en broma, pero hace que se te quede en la cabeza. Todavía me acuerdo del Shirak de Raistlin a pesar de todo el tiempo que ha transcurrido porque era especial. O seguro que muchos todavía sonreís cuando leéis o escucháis Namarië, Dracarys o Valar Morghulis. ¿Verdad?

A veces no es necesario que sea un idioma hablado; algo escrito puede marcar la diferencia, como en el Japón feudal donde los hombres eran los únicos que sabían escribir en chino (considerado como lo más culto de lo culto) mientras que las mujeres (mucho más prolíficas) escribían en japonés a menos que quisieran ser consideradas unas marisabidillas.

Aquí que una mujer hablase en latín o participase en los enfrentamientos verbales que se organizaban en las universidades, por ejemplo, era excepcional. Hasta se veía mal. No hay nada peor que una mujer culta, como solía decirse. Era traspasar un velo invisible donde no solo se marcaba el lugar de los hombres, ¡sino de los hombres santos!

Claro, todo depende de la sociedad creada. Si tu pueblo es cerrado, es normal que se hable el idioma santo (como harían los hebreos, si bien podéis encontrar un conflicto interesante con la expansión de su comunidad en El médico y cómo eso influye en la pureza de los rituales y las oraciones. Sin ir más lejos, los sefardíes no hablaban igual que los judíos de Levante) o que haya una élite original que sepa de nacimiento esa lengua (como pasó con los árabes a medida que el imperio musulmán se extendía).

En definitiva, es una buena idea que la religión tenga su propio idioma cuando se quiere remarcar la diferencia de «rango», por decirlo así. También podemos llamarlo pedantería, pero para gustos…

ESCUELAS

 

¿Por qué es importante que la religión tenga escuelas para los legos/laicos, además de los ordenados

Pongamos un ejemplo. De acuerdo a las ideas monoteístas de nuestro mundo occidental, la religión se hizo con el control de la cultura escrita. Todos sabréis de las quemas de libros, pero también que en España tuvimos a grandes traductores religiosos que llevaron de nuevo el conocimiento de textos antiguos a Europa. Ellos solían ser los únicos con motivos para escribir y trasladar los conocimientos a una siguiente generación —a menos que hayáis creado la imprenta en vuestro mundo y democratizado la cultura, por supuesto— y eso los separaba todavía más del resto del mundo. Tenían acceso a algo tan valioso como el conocimiento oral (¡los peripatéticos! Pensad que gran parte de las clases del viejo mundo exigían hablar en voz alta, discutir con los maestros y desarrollar largas y largas teorías para regocijarse en su capacidad de razonamiento) y escrito.

¿Y cómo asegurarse de sacarle un provecho? ¡Con escuelas!


Las iglesias, las mezquitas y las sinagogas solían ser lugares de estudio o, al menos, solían tener una casita pegada para que el religioso del lugar transmitiera sus conocimientos a niños pequeños. A nivel privado, se daba clase también a los grandes señores y así se inculcaban sus ideas en la población circundante. Era una doble ganancia: dinero, posibles religiosos que se sumaran a sus filas y la creación de una dependencia de la gente hacia su conocimiento. Muchos de los niños nunca terminarán sus estudios (¡por cierto! ¡En el mundo cristiano las niñas también podían ir a clase, si bien sus estudios jamás fueron universitarios y acababan mucho antes!), pero a cambio podían hacer cuentas, algo muy valioso en comunidades casi completamente iletradas. Los judíos ascendían gracias a su gran cultura y entre los musulmanes la variedad de conocimientos podía valerles puestos altos en la administración.

Por supuesto, hay distintos grados de enseñanza, pero lo general sería que tu templo tuviera al menos una pequeña escuela para dar clase a los más pequeños, que todavía no son útiles para trabajar. Incluso si La forja de un túnica negra tiene escuelas para magos, es un buen ejemplo de la idea cristiana de cómo los críos acudían a aprender lo básico y, con suerte, llegaban a un puesto mediocre pero bien valorado.

Claro que el tener una escuela no implica que los religiosos sean todos eruditos. Estos suelen concentrarse en las grandes ciudades, en especial si tienen universidades, donde las oportunidades de ganarse el pan con lo que saben es mucho mayor. ¡Pero algo sí podrán enseñar, aunque solo sea a recitar y hacer sumas y restas!


Sin duda, el gran ejemplo lo tenéis en La Papisa, donde se muestra el sistema de enseñanza mediante la repetición (primero escribiendo en tablillas, después en el valioso pergamino) escrito y también en voz alta, negligente, poco dado a la racionalización y que se limita a establecer a fuego las ideas, sin dejar resquicio al pensamiento libre.

No tocaré el tema de los funcionarios chinos aquí, porque estamos hablando de sistemas religiosos occidentales, pero es un tema que se puede consultar para ver cómo se ascendería en diferentes puestos en una sociedad bien organizada. Pero si buscamos ejemplos más cercanos, solo hay que buscar en libros de magos. Parece que Harry Potter y sus copias sean las únicas que recuerdan el sistema medieval de enseñanza en grupo. No digo que no se pueda poner a alumnos que estudian en casa, pero solía ser muy caro.

En general la religión está tan maltratada en los libros de fantasía que no suelen aparecer las escuelas, ni mucho menos las universidades, tan típicas del sistema medieval y del mundo musulmán (deberíais leer El médico o ver su película para cotillear un poco sobre cómo funcionaba el mundo estudiantil). Quizás sea hora de empezar a cambiarlo.

PENSAMIENTO

 


Dejadme que os ponga un extracto del libro de doña Elaine Pagels, Los evangelios gnósticos:

«A diferencia de muchos de sus contemporáneos entre las deidades del Cercano Oriente antiguo, el Dios de Israel no compartía su poder con ninguna otra divinidad femenina ni era divino Esposo o Amante de ninguna otra. Difícilmente se le puede caracterizar con epítetos que no sean masculinos: rey, señor, amo, juez y padre. A decir verdad, la ausencia de simbolismo femenino referente a Dios caracteriza al judaísmo, al cristianismo y al islamismo en notable contraste con las demás tradiciones religiosas del mundo, ya sean de Egipto, Babilonia, Grecia y Roma, o de África, la India y América del Norte, donde abunda el simbolismo femenino. Hoy día los teólogos judíos, cristianos e islámicos se apresuran a señalar que a Dios no se le debe considerar atendiendo a ninguna clase de términos sexuales. A pesar de ello, el lenguaje real que utilizan cotidianamente para el culto y la oración transmite un mensaje distinto: ¿qué persona educada en la tradición judía o cristiana se ha librado de la clara impresión de que Dios es masculino? Y aunque los católicos veneran a María como madre de Jesús, nunca la consideran como divina por derecho propio: si María es «madre de Dios», ¡no es «Dios Madre» en plano de igualdad con Dios Padre!» (p. 91)

Nota a pie de página:

«Antiguamente, como me ha recordado el profesor Morton Smith, los teólogos solían utilizar la masculinidad de Dios para justificar, por medio de la analogía, el papel de los hombres como gobernantes de sus sociedades y hogares (cita, por ejemplo, Milton, Paradise Lost, IV, pp. 296).»

La inmensa mayoría de las novelas de ciencia ficción y fantasía que he leído tienen una clara herencia de las religiones monoteístas machistas y misóginas para justificar un mundo patriarcal. Sin embargo, la ausencia de feminidad es algo que los católicos fueron construyendo con el tiempo. Investigando en los textos gnósticos, se puede ver que tras la muerte de Jesús no había una ortodoxia y muchos interpretaban al Espíritu Santo como algo femenino —lo cual llevó a chanzas sobre cómo el Espíritu no podía dejar embarazada a María al ser también femenina— o directamente elaboraron teorías sobre la diosa Sofía y el Demiurgo. Es decir, la crítica a la Iglesia de Pedro surgió tan temprano como en los dos primeros siglos...



Así que me gustaría señalar: si los cristianos gnósticos herederos de una tradición tan misógina como era la judía pudieron, hace dos mil años, crear un sistema igualitario entre hombres y mujeres, donde se resaltaba el papel de María Magdalena, de la Madre y de la Feminidad como Sabiduría para su religión cristiana, que nadie me diga que no se podría crear un mundo occidental basado en esas ideas a partir de escritores del siglo XXI. Si ellos pudieron, nosotros todavía más. Solo es un ejercicio de imaginación pensar qué hubiera pasado si no se hubiera elegido la versión que hoy tenemos por católica ortodoxa como la religión válida.

Pero estábamos hablando de pensamiento y a ello vamos (al fin): las religiones se construyen. Cambian. Se adaptan. La católica, la judía y la musulmana no son estables, han variado y se han machacado a sí mismas para extirpar lo que consideraban herético por ser diferente. Dentro del Islam, sin ir más lejos, podemos ver cómo Al-Ándalus tenía una escuela de pensamiento mucho más rigorista que otras de oriente. Las religiones son complicadas pero, cuanto más restringidas estén a una cúpula social (Iglesia, por ejemplo), más simples serán para el pueblo porque a los sacerdotes no les interesa que el campesino venga preguntando por qué tiene que darles un diezmo de su cosecha si Dios dice que todos somos iguales mientras ellos no se parten la espalda a trabajar.

En cualquier caso, las sociedades suelen ser religiosas. El nivel con el que echa raíz el pensamiento religioso depende de cada cultura. A menudo es fácil quedarse cegado de cómo nos rodea la religión en el día de hoy, de cuántas iglesias puede haber en la calle o símbolos religiosos. Eso es porque nuestra cultura —particularmente en España— tiende vagamente hacia el laicismo y porque el peso ya no es tan bestial. No ocurre así en todos los lados. Podéis ver este artículo de Malvael y su viaje a la India para comprobar hasta qué punto puede estar la religión… normalizada.

Así que, al crear un mundo religioso, hay que pensar en cómo domina este a la sociedad. Por ejemplo, no deberíais buscar demasiado apoyo en las novelas de don Martin porque, como ya he comentado, el mundo de Canción de hielo y fuego prácticamente no tiene religión profundizada. Pasa lo mismo en casi todos. Hay unas reglas medievalistas inspiradas en el cristianismo pero están por estar, porque se trata de la referencia. No se elabora un discurso (por lo general) muy basado en la religión inventada porque suele ser una copia del cristianismo (¿verdad, El nombre del viento?).

¡Pero Rika, nos estás hablando de crear una religión occidental y aquí tenemos la religión judeocristiana…! Sí, ciertamente. Es solo una advertencia para que nadie se acomode. Un día trataremos otro tipo de religiones y de novelas, pero crear una sociedad occidental NO se limita al cristianismo. Tenemos muchas religiones paganas, incluyendo la helénica que se extendió por el mediterráneo y la nórdica, por solo mencionar unas pocas. Algunas no aparecen en los apartados anteriores porque no tienen una profundidad estructural destacable, pero existieron.

Y pueden desarrollarse.

Hey, menos bromas, quizás pasó así.

El caso es, cuanto más jerárquica es una religión, más alcance tiene en la sociedad. La misa no existe solo por ser misa, sino por controlar la población. La Iglesia desarrolló los censos por interés para saber cuánto le tenía que llegar con el diezmo. El perdón se concedía para controlar emocional y psicológicamente a los feligreses.

En cambio los romanos no eran muy creyentes. ¿Significa eso que los sacerdotes no tenían poder? No, pero estaba más limitado a fiestas concretas y las altas esferas. Entre el pueblo encontrarías adivinos, profetas, mentirosos. Un poco de todo, pero no influiría excepto a nivel animista —los romanos, por ejemplo, eran muy, muy, muy supersticiosos y es divertido leer sobre lo que la lectura de los sacrificios, el cruce de una esquina o tantas otras cosas podían influenciar en su vida cotidiana—. Esto vamos a desarrollarlo más en el siguiente apartado, pero creo que se coge la idea: tu religión debe influir.


Tu religión debe sentar unas bases, incluso si no se obedecen a todos los niveles, sobre cómo piensa la gente. Si se prohíben las relaciones sexuales fuera del matrimonio, habrá sentimientos encontrados respecto a ello, pero sin duda también formas de que los sacerdotes perdonen los pecadillos (o no) a cambio de ciertos favores. O puede que la idea de pecado no exista y que lo que predomine sea el miedo a la ira divina por errores tontos. Por ejemplo, los romanos haciendo sacrificios a Neptuno antes de partir al mar para que no les descargara una tormenta en la cabeza.

Al fin y al cabo, es volver al inicio: la religión controla la sociedad, ¿verdad?


LA MUERTE

 

¿Qué hay tras la vida?

¡Volvamos a Chalion una vez más! Aquí las almas de los difuntos van a un dios dependiendo de su trayectoria vital. Los padres suelen ir al Padre del Invierno, las madres a la Madre del Verano, las doncellas a la Hija de la Primavera y los jóvenes al Hijo del Otoño. El Bastardo es el que se queda con todo lo que no encaja: padres e hijos bastardos, homosexuales, rufianes, etc. Con todo, no siempre funciona así. Si se sirve a un dios concreto, un padre puede ir a parar a los brazos de la Dama de la Primavera, por ejemplo. También, en casos extremísimos, se puede dar que ningún dios se digne a aceptar el alma del muerto, que quedará condenado a vagar en pena por la tierra hasta su desaparición. Los malvados van directamente al Infierno del Bastardo.

La idea de una vida tras la muerte existe desde la Prehistoria en prácticamente todas las religiones, ya sea porque vas a una suerte de lugar de eterno lamento —griegos y romanos. ¿No os parece raro que triunfara con tanta facilidad una religión que prometía un lugar bonito tras morir?—, una dinámica de Cielo/Infierno o la reencarnación, entre innumerables variantes. En cualquier caso, la muerte es lo más básico de las grandes religiones porque ayuda a definir la vida de los creyentes.

Por ejemplo, podríamos plantear una clara diferencia entre los personajes de don Santiago Posteguillo, todos romanos, junto a los de Canción de Hielo y Fuego contra los de Chalion o La Papisa. Los primeros son muy «terrenales», enfocados en las ganancias del momento. No sabemos mucho de la religión de Poniente, pero el miedo a la muerte está ligado a la riqueza en vida. Una religión que no promete nada, o casi nada, una vez se perece, por fuerza se concentrará en los actos que se hagan mientras se está vivo, mientras se puedan ganar más y más riquezas o elementos que satisfagan el ego. Al fin y al cabo, ¡solo se vive una vez! Es un juego de todo o nada; es tu vida y si quieres algo, tienes que arriesgarte. Técnicamente las religiones de Canción no deberían ser así, al menos las modernas de los dioses del Siete, porque están inspiradas en el cristianismo —y de Azor Ahai tampoco sabemos tanto, aparte de que está basado en un claro zoroastrismo y catarismo, por lo que el control sobre el Más Allá debería ser constante—, pero ya hemos comentado que don Martin no tiene especial interés en la religión, por desgracia.

En cambio, los personajes de religiones espirituales tienen siempre sobre su cabeza el peso de la muerte. Los pecados son un elemento muy hábil para mantener el control sobre la población y los miedos privados de las gentes. Los confesores siempre han sido grandes políticos y aunque no salen en Chalion, si están en La Papisa o podemos verlos en muchos hechos históricos de reinas católicas. Cuando dependes de que alguien te diga si vas a ir a arder por toda la eternidad en el Infierno o si deberías saldar tu deuda con Dios pagando un poquito aquí o ascendiendo a tal… Bien, el mundo cambia.

Sí, voy a seguir poniendo ángeles porque me gustan y me encanta esta artista.
Con ello no quiero decir que los personajes de religiones que tengan un Más Allá definido no puedan ser codiciosos. Los personajes son complejos y llenos de matices, pero es más fácil que estén dispuestos a ceder o a enriquecer a la Iglesia si tienen este tipo de sistema.

Dicho todo esto, los rituales de muerte variarán según la jerarquía social y el tipo de creencias. Los egipcios momificaban por ideas muy claras según lo que encontrarían al Otro Lado y cómo necesitarían o no sus órganos, mientras que otras religiones más primitivas (y bélicas) dejaban el cuerpo de los guerreros para que se los comieran los cuervos y bestias del campo de batalla. La diferencia entre enterramiento e inhumación también suele venir atada a la religión. En Chalion, los cadáveres pasan por un ritual en el que se sitúa a los animales sagrados de los dioses para saber quién se lleva a quién pero nadie nos cuenta por qué se preservan los cuerpos —del enterramiento también surgen leyendas como los vampiros, elementos que se pueden aprovechar en sus historias como en Drácula, donde no solo hay que matarlo sino quemarlo para asegurarse de que no pueda regresar—, cuando en el cristianismo están muy relacionados con la doctrina de la Resurrección (que es bastante especial y extraña dentro de las religiones). No hay muchos libros que traten qué sucede con el cuerpo durante el enterramiento o la inhumación porque están más enfocados a quienes se quedan atrás, pero los rituales para proteger el alma, desde poner una moneda en la boca para Caronte a dejar comida para que no pase hambre en el más allá, son básicos en cualquier religión.

CONCLUSIÓN


Y con esto llegamos al final del laaargo artículo. Como tantos otros, no es más que una débil guía para leer buenos trabajos donde sí podréis encontrar mejores referencias, pero espero que hasta cierto punto os haya podido dar algunas ideas de escritores que sí se preocuparon (o no) por crear una buena religión. Pero espero que, incluso si no es una pauta para escribir tu religión (por Medea, necesitaría un libro entero para eso) sí haya servido para reflexionar con todos los elementos que nunca se incluyen o no se tienen en cuenta.

Guste o no, para crear una religión hay que investigar las que ya tenemos, tanto si se busca hacerlas similares como opuestas. Nadie puede decirte cómo debe ser tu religión más allá de las ideas básicas. El resto es trabajo y estudio. Cuanto menos investigación haya, más mediocre y superficial tiende a ser. Parece evidente, pero visto el percal, da la impresión de que con poner un templo, un sinónimo de Papa, sacerdotes malos y sombríos, ya se ha haya hecho una perfecta idea del cristianismo y te puedas sacudir el polvo con satisfacción.

Y sí, hablo del cristianismo porque es la religión más adaptada, más maltratada y menos conocida (imaginad el nivel de desconocimiento que se tiene sobre las demás) que aparece en las novelas de fantasía. 

Así pues, espero que os hayan servido las referencias y que haya mucho cariño a la hora de trabajar una religión, su historia, sus costumbres y estructura interna, porque se lo merecen tanto para bien como para mal.

No me iba a ir sin poner esta PRECIOSA IMAGEN DE GABRIEL <3

Enlaces a las imágenes

Cómic de María: http://erin-lux.tumblr.com/post/49543114043/finally-done-the-story-of-the-virgin-mary-and
Imágenes de ángeles y santos en estos dos enlaces: Sanctus 1 y Sanctus 2
Perséfone: https://jjlovely.deviantart.com/art/Persephone-295240160
Los Valar:  melkorwashere.tumblr.com/image/79411185027

6 comentarios:

  1. hola,
    Para cualquier escritor este articulo es un tesoro porque ayuda bastante. Como lectora tu análisis ha hecho que tenga muchas ganas de leer La maldición de Chalion. Personalmente no soy mucho de religiones en la ficción (aunque si soy fan de tramas sobre dioses) salvo si al final las destruyen o cambias porque como tu dices son machistas y homofobas pero si es verdad que muchas veces se meten un poco por meter. En Juego de tronos (más que en Canción de hielo y fuego) se puede ver la incongruencia en este aspecto. Tienes una temporada donde aparece la religión y donde te dicen que están cogiendo un montón de adeptos y por eso es tan peligrosa para después volar por los aires a su líder supremo y que nadie reaccione. Ni siquiera el pueblo un poco. Había potencial ahí para explorarlo más.
    Gran artículo como siempre.
    Saludos.

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    1. ¡Hola Meri!

      ¡Ay que me sacas los colores! ¡Lee Chalion, creo que te gustará bastante! Tiene buenos personajes femeninos y un enfoque interesante del protagonista masculino, deconstruyendo la idea de masculinidad hasta cierto punto. Ah sí. El famoso guion de la HBO, que va por lo espectacular y luego el resto es estúpido. Es lo que tiene irse del libro e intentar mantener a la gente interesada aunque la historia cada vez tenga menos sentido. ¡Teletransportes incluidos, al parecer!

      Quizás te interesarían Hyperion y la Caída de Hyperion (o más bien Endymion y el Ascenso de Endymion) por la crítica a la iglesia, aunque son muy rancios en términos de mujeres. No sé si habrás leído La Materia Oscura, pero si te gusta la crítica a la religión... El autor tuvo broncas con la Iglesia por los libros, así que solo digo eso 8D

      ¡Muchísimas gracias por leer y comentar algo tan bonito! <3

      ¡Un saludo!

      Atte. Rika~

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  2. Este artículo va a ser mi cabecera para cuando revise la novela que estoy escribiendo, uno de cuyos temas es la religión. Muchas de las cosas que nombras las he tratado, algunas en más profundidad, otras de forma más somera, pero algunas se me han pasado por alto completamente. Y algunas, creo, que las he tratado de foma erronea. Sin duda me va a ayudar a que sea una historia más coherente en más niveles.

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    1. ¡Bienvenido a la Mazmorra, caballero, y muchas gracias por leer y comentar!

      Me alegra saber que ha sido de un poquito de ayuda y espero de verdad que ayude a formar algo más completo. ¡Gracias por darle una oportunidad a este artículo!

      ¡Un saludo!

      Atte. Rika~

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  3. Buen artículo, le faltaron memes de Zeus pero en general, buen artículo
    ¿?

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    1. ¡Gracias Lady Malvael! <3

      La próxima vez lo haré mejor >(

      ¡Un saludo!

      Atte. Rika~

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