¡Bienvenidos a la Mazmorra! Soy Rika y esta vez vamos a hacer una suerte de extra en la serie de De feminismo y personajes femeninos/masculinos porque no sé bien dónde debería incluir este artículo. Por una vez cae una reflexión corta, al menos para los estándares de esta serie, y menos detallada. Quiero hablar de cómo las mujeres somos potenciales
víctimas… Y cómo el ocio no duda en explotarlo como fetiche.
Sé que parece evidente pero, como con todo, a veces las cosas evidentes hay que detallarlas un poquito para que seamos conscientes de ellas.
No soy particular fan de la novela negra, pero de vez en
cuando cualquiera tiene capricho y se sienta a leer un par de libros o, con más asiduidad, ve series o películas.
No soy la excepción. Y siempre, siempre, siempre me fastidia una cosa: las víctimas casi son solo
mujeres. Eso por no hablar de la negación a escribir sobre mujeres asesinas.
Ellas son la gran mayoría pesar de que, y no estoy entrando en el «20 hombres muertos por
violencia de género», sabemos que hay muchos varones de todas las edades que
mueren a manos de asesinos. O puede que no lo sepamos. Cuando hablé con mi señora madre sobre el tema, me miró con cara de pasmo y dijo así que ¿hay asesinos en serie de hombres? Me dieron ganas de arrancarme el sombrero y aplastarlo en el suelo.
Nos hemos acostumbrado a que los asesinos en serie, da igual el formato, solo persigan mujeres. Los asesinatos de hombres parecen ser más casuales, quizá porque se interponían en su camino o porque estaban en el lugar menos adecuado. No es la regla, claro, pero sí lo más habitual. Al final se crea la sensación de que solo se persigue a las mujeres. Y eso es mentira.
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Jack el Destripador es de los favoritos para reimaginar asesinos con mujeres vulnerables |