Recordatorio

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sábado, 17 de septiembre de 2016

El amor romántico en la literatura


Tengamos un pequeño descanso de Harry Potter. Tita Lyra os trae otro tema sobre el que reflexionar: ¡dentro música!

Este podría haber sido perfectamente un artículo en torno a cuál es el límite de lo que puede soportar un lector antes de dar por perdido un libro por completo. Dicho así suena hasta triste. ¿Cómo de insoportable puede volverse algo para que resulte intragable? En mi caso por muy pobres expectativas que tenga de una historia, intento acabarla, ya que cabe la ligera esperanza de que todo sea un Show de Truman enmascarado en algo que parece irreparable. 

Como imaginaréis, en mi última experiencia no ha podido ser así. Y no, el título del artículo no es engañoso, pero para poder hablaros del amor romántico en la literatura primero me gustaría calentar motores contándoos mi reciente decepción.

La víctima es La viajera del tiempo, de Lorena Franco, cuya sinopsis paso a copiaros:

«William y Lía son hermanos. Almas gemelas. Una infancia difícil ha hecho que William y Lía dependan el uno del otro desde siempre.  
Todo cambia cuando William desaparece sin dejar rastro, el mismo día en el que entierran a su madre en el año 2007. Nadie sabe qué es lo que ha podido suceder, ni siquiera Lía, convertida ya en una abogada de éxito.  
Cinco años más tarde, cuando Lía entra por casualidad en una galería de arte neoyorquina en la que exponen retratos de escritores y pintores de principios del siglo XIX, descubre en uno de ellos el rostro de su hermano William. En la placa, un seudónimo: ESCORPIÓN, un misterioso escritor cuyas obras fueron publicadas entre 1808 y 1813.  
Un maravilloso y mágico descubrimiento hará que Lía se convierta en una viajera del tiempo, con la esperanza de encontrar a su hermano en el pasado y traerlo de vuelta a casa.»

Mi motivo para dar por perdido este libro no ha sido el uso continuo de la coma criminal (ya lo veréis en la única cita que transcribiré), ni siquiera la incorrecta puntuación o el empleo de algunos tiempos verbales. O que en un 25% que llevo del libro (maldito Kindle, ¿por qué no puede señalar las páginas?) se hayan repetido varias veces los mismos sucesos desde tres perspectivas distintas sin que se aporte con las otras dos algo revelador o trascendente. Ninguna de esas cosas, en serio. Puedo soportarlas.